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Archivos Mensuales: mayo 2011

Hoy le ganamos a Maikel Hidalgo

Sí, la guerrilla de Plaza de la Revolución venció al mismísimo Maikel Hidalgo Rojas, lanzador de Metropolitanos, en el DESA, en el encuentro de la primera vuelta del Campeonato Provincial de Béisbol Primera Categoría.

Fue el abridor del juego y perdedor por San Miguel del Padrón que alineó otras figuras nacionales como Raiko Olivares, Yasmani Tomás, Raúl Reyes y Ricardo Gómez. De la importancia del partido solo debo decirles que San Miguel tenía 5 ganados y 3 perdidos, mientras nosotros 3 y 5.

El juego fue tenso de principio a fin. En la parte baja de la segunda entrada ellos anotaron una carrera; nosotros los igualamos en la tercera arriba y en la cuarta hicimos tres más para aventajarlos 4 por una.

Pero poco dura la alegría en casa del pobre, en la parte baja ellos hicieron cinco y se pusieron arriba por dos. Allí explotó nuestro abridor y Lázaro de la Torre, el director, puso al mejor lanzador del staff, Adrián Sosa, alias El Brujo”, pues ese pleito había que ganarlo de todas-todas.

En el quinto descontamos una y en el sexto logramos seis lo que nos dio cómoda ventaja de cuatro (10 por 6) pero ellos contestaron con dos en la segunda parte de la entrada. Y en el último inning (el séptimo, pues se agotó el tiempo acordado) nos dieron escón y nosotros los dejamos a ellos en una, ¡una sola!, aunque pasaron por el home plate el tercero, cuarto y quinto y llenaron las bases.

En realidad ambos equipos cometieron demasiados errores a la defensa, físicos Plaza 4 y SMP 7, además de otros mentales que no van a los libros. Esto no le quita brillo a nuestra victoria pues la luchamos y obtuvimos frente a un equipo de mucha más trayectoria que Plaza, en el béisbol nacional y provincial. Logramos diez hits, de ellos dos tubeyes, mientras ellos conseguían igual cifra, incluidos un home-run y un tubey.

Mi alegría fue doble pues mi nieto Geovany fue el más destacado: bateó de 4-3 (dos tubeyes), empujó tres carreras y anotó dos.

Ayer sábado perdimos ante 10 de octubre 4 x 3, en el último inning, cuando hicieron dos y nos dejaron al campo. Los lanzadores fueron dos nacionales, Kuglay González y Yasiel Lazo, otra vez en el D´Bech, en Guanabacoa. Pero ese es otro cuento, y que lo hagan los ganadores…

 
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Publicado por en 29/05/2011 en Amistad, Béisbol, Cuba, Deporte, Familia, Sociedad

 

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Murió Camalote

¿Es justo que yo le impregne hoy tristeza a sus vidas? Para nada es justo, y no es este mi propósito. Tan solo quiero que conozcan a un personaje que nos hizo vivir momentos muy alegres,  que nos demostró siempre cariño, afecto, solidaridad.

Su nombre real es Benigno Gato. Camalote  fue el apodo que le pusieron en la Columna 1, en la Sierra Maestra, cuando se alzó. Allí dijo venir de ese lugar de Cuba y así mismo le bautizaron.

Tras el triunfo revolucionario se incorporó en 1961 a los casi 500 becarios que cambiaron la composición de clases en la Universidad Central de Las Villas, tal cual había convocado el Che un año antes. Llegó enfundado en su traje verde olivo, con grados de primer teniente y pistola al cinto, pero sobre todo con unos enormes deseos de vencer la desventaja educacional que arrastraba como gabela de familia campesina pobre.

Con su simpatía personal y dedicación a servir a la Revolución, ganó el respeto y la admiración de todos, o de casi todos. Alto, de fuerte complexión, negro bien parecido, desenvuelto en el conversar, fantasioso y enamorado. En realidad,  tuvo algunas novias, en ese aspecto era de temer. Estuvo presente en cuanto acontecimiento importante hubo en la Universidad y en la propia Santa Clara. Ya graduado como ingeniero agrónomo partió a trabajar en uno de  los Grupos de apoyo del Comandante en Jefe, en el área de la agricultura y la ganadería.

Perdimos los contactos mientras estuvo en los planes de desarrollo arrocero de Sancti Spíritus, allá formó familia con la novia universitaria y tuvo dos hijos. Después, cuando me trajeron para la Habana en 1984, lo encontré laborando en una empresa del Ministerio de Comercio Exterior. Él y Cary me abrieron las puertas de su casa, en Santiago de las Vegas, y así permanecieron abiertas hasta siempre. Allí compartimos y bebimos, conversamos y bebimos, comimos y bebimos, y nos burlamos –mientras bebíamos- de muchos y de nosotros mismos.

Mi hija Lidia quedó embarazada en 1989 y mi nieto Geovany nació el 19 de abril 1990, primer año del Período especial. Camalote forrajeó mucho para la alimentación de esos seres en momentos muy difíciles. Casi cada semana me llamaba para que fuera a buscar lo mismo una arroba de malanga que la mitad de un carnero, asumió esas gestiones como compromiso propio de máxima prioridad.

Para con nosotros fue siempre así, hasta ahora, con relaciones fraternales en el seno de una familia que conformámos todos aquellos que compartimos los días y noches de estudio, las madrugadas de guardia o los sudores de marchas y entrenamientos militares, de trabajos voluntarios, de encuentros y discusiones, de cumpleaños y partos, de promociones y demociones, de realidades y fantasías.

Ya viejo, tomó sus padeceres cardiovasculares con mucha -quizás demasiada- displicencia, sin perder su alegría y mucho menos su rebosante pensamiento.

Mi amigo Camalote amaneció muerto hoy, al parecer de un infarto (aún no tengo noticias exactas), en el portal de su casa. Mi amigo Camalote amaneció hoy  como siempre en mi pecho, en mi recuerdo, así de cubano, de fraterno, de leal.

 
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Publicado por en 26/05/2011 en Amistad, Cuba, Familia, Sociedad

 

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Mi excarnicero es un cancha

Bajé temprano, poco antes de las ocho. Es bueno porque uno tiene tiempo de conversar con los vecinos del edificio, decir un más allá del apurado Buenas diario, de puro encuentro, siempre con casi idéntica respuesta.

Es un intercambio necesario que rompe la monotonía de cada jornada pues se platica sobre cómo va el trabajo, la salud de los hijos (y también los nietos) y muchas cosas más. Además ahí uno los encuentra a todos, o a casi todos, por decirlo bien.

La recién celebrada asamblea de rendición de cuentas de mi delegada (porque es una negra, universitaria, de Guantánamo) a sus electores, siguió las formalidades enumeradas en la Ley: bandera, escudo, himno, elección de una secretaria de actas, informe leído sobre los asuntos atendidos y las respuestas a las gestiones hechas.

Durante el desarrollo de la reunión tuve a mi lado a dos importantes personas de la comunidad: el administrador del mercado y la doctora que actúa en el consultorio que nos pertenece. Son visitas acostumbradas para poder responder a las inquietudes, solicitudes y quejas de los vecinos.  Ambos  con ropa de faena, se veían algo cansados, pero estuvieron allí, atentos, mientras duró todo el evento. Eran parte de los funcionarios citados. Otro, el de la empresa que repara los elevadores, no vino: ya tendrá que responder su jefe ante la Asamblea Municipal del Poder Popular.

El resumen fue un buen examen. Aprecié trabajo, esfuerzo y buenos resultados. Por supuesto, todos los problemas no fueron resueltos ni todas las respuestas convincentes pero valoré un avance considerable en tales trajines.

Tras el discurso de la delegada comenzaron a tomar la palabra algunos participantes en la reunión: el peso y la textura del pan, los ruidosos nocturnos, inspectores que al parecer impusieron  multas injustas por supuestos atentados al ornato, claro, también la terminación de la reparación del elevador roto, y así sucesivamente, diversas calidades, acciones y gestiones fueron criticadas. En cada caso se tomó el acuerdo correspondiente, sobre cuya respuesta o solución deberá responder nuestra delegada en la próxima cita popular.

La reunión avanzaba y avanzaba y yo seguía las reacciones del mercader y la galena que se mantenían absortos en las intervenciones. La doctora es bastante nueva en sus funciones (yo no había intercambiado palabra con ella) pero al administrador del mercado si lo conozco.

Pues bien, terminó la reunión y no hubo quejas de ningunos de ellos. Valoré entonces como bueno el trabajo del consultorio y lo acepté.  Después reflexioné en el caso de un mercado que atiende tres bodegas para productos normados, un punto para vender productos “liberados” y una carnicería; todo ello para prestar servicio a cerca de mil cuarenta núcleos familiares, alrededor de tres mil quinientos clientes y que ha tenido meses de recaudar hasta noventa mil pesos.

Recordé entonces que nuestro administrador del mercado,  primero fue dependiente-carnicero -allí conoció casi a cada integrante de los núcleos familiares, las asignaciones normales de alimentos y las dietas especiales por enfermedades crónicas-,  para después comenzar a manejar los controles de la contabilidad y llegar a ser casi un segundo administrador, y por último, pasó a dirigir el mercado. Es decir se fue preparando para el cargo.

Además, hay otros factores que le ayudan: permanece en su puesto todo el tiempo posible, ser asequible, defender a los consumidores o a sus empleados según la justeza de las reclamaciones, respetar a las mujeres, interesarse por los enfermos, simpatizar con los Industriales (un importante punto a favor en La Habana), no hacer ostentación de poder y en sus intermedios de descanso jugar dominó con los vecinos.

Sopesado esto, aunque la popular canción  no se compuso para él, ni yo soy Pedrito, el de Los Van Van, puedo decir que Mi excarnicero es un cancha.

 
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Publicado por en 25/05/2011 en Comercio, Cuba, Política, Sociedad

 

Pavel Pino casi nos deja en cero hits cero carreras

Hace una semana, en juego de confrontación, le habíamos ganado en el Desa. Entonces le hicimos seis carreras limpias. Él tenía esa espina clavada. Por eso pidió lanzarnos. Y el sábado 21  nos encontramos en el Frank D´Bech, de Guanabacoa.

El estadio se ve mejor, el techo es nuevo y el terreno con la hierba bien corta con excepción del fondo del jardín central, alrededor de la cerca. Graderías y baños limpios, oferta gastronómica,  pero muchos escandalosos tratando de sacar de juego a integrantes de ambos equipos, de acuerdo a sus respectivas simpatías. Sì, el estadio ha mejorado del año pasado a la fecha. En el transcurso del encuentro vi que se mantiene pendiente “la asignatura” de la calidad del arbitraje.

Yo había llegado temprano al Desa (así se conoce popularmente al terreno de béisbol que está al costado del Teatro Nacional, en la Plaza de la Revolución), punto de salida del ómnibus que nos trasladaría. El equipo estaba completo. Los muchachos jaraneaban entre ellos, “dándose cuero”. Al poco rato arribó el director, Lázaro de la Torre, con la merienda y partimos. Cosa nueva, fuimos en dos ómnibus, los peloteros en uno grande, más cómodo, y los acompañantes en otro más pequeño. Así pudimos ir todos convenientemente sentados.

Ya en el D´Bech me instalé en la gradería, cerca de “la comisión de embullo” de nuestro team. Y al poco rato comenzó el juego. Je, je… y desde que Pavel se encaramó en el montículo empezó a dominarnos. Que la recta rápida…, que la slider…, que el cambio de velocidad…, que el pitcheo en zig-zag… y el juego avanzando, mientras el sol y el calor subían.

Al lanzador nuestro le cayeron encima en la tercera entrada y le hicieron tres; en la quinta, la puntilla con cuatro anotaciones más y menos mal que el jardinero central capturó un batazazo entre el derecho y el propio central, cerca de los 390 pies.  Y de coletilla la octava carrera en el noveno inning.

Por nuestra parte el primer hit apareció en la octava, fue un doblete del primer bate en el line-up. Ahí mismo quitaron a Pino, se había roto la posibilidad del no hits no carreras, y lo  libraron de un trabajo excesivo. En la novena pudimos hacer dos y hasta ahí las clases.

¿Y por qué yo fui tan lejos a ver un juego de pelota? Ah, porque el jardinero central y quinto bateador en el orden es mi nieto  Geovany, quien se fue en blanco en tres ocasiones aunque hizo dos buenas conexiones pero ambas le salieron de frente. Además logró una base por bolas e hizo una magnífica atrapada en los 390 pies, tirándose de cabeza.

Ahora, en el campeonato provincial de béisbol, Plaza tiene dos juegos ganados y dos perdidos (ante dos lanzadores de primera categoría: Odrisamer Despaigne y Pavel Pino). Viene una semana fuerte con juegos de martes  a domingo. Veremos.

 
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Publicado por en 22/05/2011 en Cuba, Deporte, Uncategorized

 

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La Bohemia de Pello

“Pedrito, ve a la gavetica, coge 15 centavos y busca la Bohemia” era la frase acostumbrada por mi padre, quien interrumpía cada viernes la cena, en aquella humilde mesa allá por la década de los 50.  Era la única ausencia momentánea o dilatada que permitía la convocatoria gastronómica regida por férrea disciplina doméstica.

La orden no me sorprendía pues siempre en esos momentos, estaba yo pendiente del pregón de Juan de Mata, que comenzaba a oírse desde muy lejos y venía acercándose, en la medida en que aquel hombre negro, grueso, bonachón y sudoroso se aproximaba empujando aquella – descomunal para mí – carretilla llena de periódicos y revistas. Al final eran sus resoplidos los que indicaban que había llegado.

Muchas veces los quince centavos no existían en “la gavetica” y al conocerlo, Pello (apodo de mi padre) me inquiría: “Dile a Juan que te dé la revista y se la pagamos la semana entrante”

Cada ejemplar tenía destino preciso: siempre debía reposar en el mueble que sostenía el viejo radio RCA Víctor, forrado de madera barnizada y damasco, aquel de misiones tan importantes como recibir cada noche los noticieros nacionales y extranjeros, los juegos de los campeonatos de la pelota profesional cubana y las transmisiones de Radio Rebelde desde la misma Sierra Maestra.

Allí reposaba la Bohemia, asequible para cada quien, pero con excepción de los domingos cuando era para la exclusiva lectura de Pello.

Desde hace mucho, he dejado de ser Pedrito, pero la Bohemia sigue ocupando un sitio privilegiado en la sala de mi casa, lista para que cualquier pueda leerla; menos los domingos. Ese día, es solo para mí; otra manera de recordar.

Pedro Henández Soto

La Habana

 

 
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Publicado por en 22/05/2011 en Cuba, cultura

 

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