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Archivos Mensuales: diciembre 2011

Diez supersticiones para un buen Nuevo Año

Con el fin de un año y el arribo del próximo, se ponen en práctica un grupo de supersticiones. Si usted cree en ellas realice las que entienda. Aquí tiene una decena para escoger. Todas se refieren a la última noche del Año viejo y a la madrugada del Año nuevo:

Supersticiones:

  1. Vestir de rojo en la última noche de diciembre, hasta después de la 12. Usted tendrá buena suerte.
  2. Poner un anillo en una de las copas con bebida. El ingerir su contenido, claro, sin tragar la joya, le traerá buena suerte.
  3. Cuando de el primer paso, después de las 12 de la noche, hágalo con el pié derecho. Tendrá un buen año.
  4. Guarde agua en un recipiente desde la mañana del día 31 y bótela a la calle inmediatamente después de las 12. El agua habrá recogido todas las cosas malas de la casa que se irán a la calle.
  5. Escriba una lista de deseos y manténgala pegada a la piel todo el día. Quémela a las 12 de la noche. Éstos se cumplirán.
  6. Encienda en distintos lugares de la casa, velas de cada color, eso le traerá riqueza, paz, salud, amor.
  7. Todas las luces de la casa deben estar encendidas a medianoche para tener un buen nuevo año.
  8. Bese una pareja del sexo contrario a las doce de la noche. Entonces será correspondido en los próximos doce meses.
  9. Si estrena ropa interior y exterior tendrá escaparate lleno todo el año entrante.
  10. Ateste una maleta con ropa y de cuatro vueltas a la manzana, al llegar las doce. Viajará en el año que comienza.

Buena suerte, que todos sus deseos se cumplan.

Pedro Hernández Soto

 
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Publicado por en 31/12/2011 en Amistad, Cuba, Salud, Sociedad

 

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Norge Luis Vera lucha por la vida

El equipo de mis preferencias no es Santiago de Cuba. Con Norge Luis Vera no he tenido la oportunidad de intercambiar ni una sola palabra. Lo conozco solo por la asistencia estadios donde ha actuado y por supuesto, por los medios de difusión.

Es uno de los atletas cubanos a quien más admiro ante todo por defender su uniforme con honor, tanto el de su natal provincia como el de Cuba. Para mi es un patriota, un hombre que desde su puesto de trabajo ha hecho todos los esfuerzos y sacrificios por enaltecer la Patria.

La noticia del accidente de tránsito del jueves 22 de diciembre estremeció la isla de un extremo a otro. La consternación nos envolvió a todos. Hoy este nacido el 3 de agosto de 1971 en Siboney, Santiago de Cuba, desafía cara a cara a la muerte. Gracias a su fortaleza física y a la esmerada atención médica recibida, poco a poco, lentamente, el as de los montículos nacionales va saliendo del estado crítico producido por un accidente del tránsito

Es lógico, cada cubano, aficionado o no, simpatizante de Santiago o no, amigo de Vera o no, está preocupado por la salud de uno de los más grandes atletas que ha pasado por los diamantes nacionales. Su número 20 mostrado en aquel wind up con la pierna alzada al máximo, era el terror de los contrarios, cubanos o extranjeros. Era el hombre seguro, la inspiración del equipo. Se comentaba que sus compañeros jugaban mejor cuando él actuaba.

Fue el maestro de la lomita, lograba armónico maridaje entre la inteligencia, el control, los recursos y el temple. El que salía exitoso de los enfrentamientos a los contarios difíciles, el que no “la echaba por el medio”, el que “no la subía de las rodillas para obligara a batear por el cuadro”, que ponía donde era preciso la recta, la slider, la sinker u otro lanzamiento diabólico, cuando menos lo esperaba el bateador contrario.

Fue campeón olímpico, mundial, panamericano y centroamericano. No lo llamaron a la preselección para el más reciente equipo Cuba cuando aún lo ansiaba. En la anterior Serie Nacional de Béisbol, con el conjunto Santiago de Cuba, que no clasificó para los play off, había ganado ocho juegos y perdido tres, le batearon para un promedio de .268, dio 59 ponches, 13 bases por bolas y dos intencionales. Su promedio de carreras limpias por cada nueve innings fue de  3.05.

Como muestra de respeto a su vida y obra le ofrezco a continuación los más importantes detalles de su actuación deportiva.

Estadísticas de por vida

SN JL JI JC JR JG JP PRO
15 297 262 109 35 164 63 .722
               
L PAR JS INN VB BE H AVE
35 7 3 1917.2 7169 7884 1774 .247
               
CP CL PCL SO BB BI 2B 3B
678 566 2.66 1180 437 29 254 30
               
HR SH SF DB BK WP WHIP  
114 90 20 168 3 80 1.15  

 

 
 

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Proceso migratorio: sin prisa, sin pausa

Si, lo actualizaremos en el momento debido, cuando estén maduros los razonamientos, así como completas y conjugadas las acciones a realizar.

El asunto es de los más complejos en este proceso de actualización que se fortaleció con la puesta en práctica de los Lineamientos económicos y sociales del Partido y la Revolución, aprobados en el 6to. Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Es indiscutible que hay muy notables diferencias entre la emigración de hoy y la de 1959, y existen en el exterior cuando menos dos grupos muy diferentes, los cubanos que aman a la Patria –que reúne la mayoría- y otros que la odian por ser protagonista de una Revolución antiimperialista genuina, real, autóctona. Estos últimos superan a los primeros en cuanto a poder político y económico, sobre todo en el país que alberga a la mayoría de ellos, los Estados Unidos de Norteamérica.

Entre los que aman y construyen están hombres y mujeres honestos, muchos de ellos verdaderos patriotas, salidos de la Isla en busca de mejores escenarios económicos, por reunificaciones familiares y también, en ocasiones, por razones de tratamientos de salud, y otras mil una causas.

Mientras el gobierno de nuestro presidente Raúl Castro Ruz se afana, sin pausa, en resolver la larga lista de problemas asociados con la migración cubana, acaba de ser derrotada en el Senado norteamericano un proyecto de moción –presentada por los representantes Mario Díaz Balart y David Rivera e incorporada a un proyecto de ley de gastos-, que retrotraía los viajes y el envío de remesas a Cuba a las condiciones más desventajosas para los norteamericanos y los cubano-norteamericanos,  tal cual fueron impuestas por Bush padre, cuando era presidente de EEUU.

El hecho radica en que el vecino del norte es el principal enemigo de la Revolución cubana y mayor receptor de nuestros compatriotas, lo cual manipula con malas intenciones. Así, hace más de 50 años, la política migratoria de los cubanos es parte importantísima de las maniobras de USA con respecto a la isla del Caribe, y en sus propias elecciones internas para cargos municipales, estaduales y federales, sobre todo en el sur.

La emigración cubana hacia los Estados Unidos se califica como “refugio político” desde la época en que unas 274 mil personas, en su mayoría asesinos, torturadores, y ladrones del gobierno de Fulgencio Batista, encontraron acogida en La Florida en el periodo comprendido entre enero de 1959 el año 1962, casi siempre sin la práctica de diligencias migratorias. Fueron los momentos en que, el Departamento de Estado, llegó, en ocasiones, a dar la potestad de otorgar visas waiver  a instituciones religiosas.

La promoción más que la aceptación de una emigración ilegal ha marcado esta política de inmigración. Así llegaron a las costas norteñas unas 30 000 personas de 1962 a 1965, mientras que 5 083, salieron a través del puerto de Camarioca en octubre de 1965. Se abrieron entonces los “Vuelos de la Libertad” que 1973 el presidente Nixon clausuró.

En noviembre de 1966 el presidente de los Estados Unidos firmó la Ley de Ajuste Cubano. Por ella facilitaba la obtención de la ciudadanía,  promocionando aún más las salidas legales e ilegales desde nuestras costas. La concreción de la cuota de 20 000 visas anuales de inmigrantes cubanos ha sido objeto de serios incumplimiento y de incontables reclamos por nuestra Cancillería.

En este rápido tránsito por las estaciones de nuestra migración debemos señalar que entre 1985 y 1994 llegan a los EEUU más de 82 500 cubanos pero con características muy peculiares pues eran jóvenes para nada contrarrevolucionarios, de alto nivel cultural, en busca de mejorías económicas e incluso, entre sus objetivos estaba ayudar a las familias residentes en Cuba.

Ahí mismo Norteamérica decidió impedir la entrada de balseros y habilitó bases militares en Panamá y Guantánamo (en territorio usurpado a la República de Cuba) para enviar allí cerca de 30 mil de estas personas, capturadas con posterioridad en el estrecho de La Florida.

Las actualizaciones (en estudio) de nuestra política migratoria deberán tener en cuenta los engorrosos y obligatorios permisos de salida y entrada al país, así como la figura legal de “emigrante definitivo”, vigentes hace medio siglo;  el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos; preservar el capital humano creado por la Revolución; el tratamiento a aquellos que han desertado en misiones internacionalistas abandonando la tarea comprometida (recuérdese que en 1966 Estados Unidos decretó que recibiría a cualquier médico desertor y acogería a su familia).

Otros aspectos no menos importantes son el caso de la doble ciudadanía y la exigencia del pasaporte cubano para ingresar al país; el tratamiento a los médicos y otros profesionales que desean emigrar; la forma y medida de la participación de los emigrados en la cultura, la docencia  y la economía del país; el nivel de contribución de los migrantes en los asuntos internos de la Patria;  la compra de tierras, residencias, automóviles y otras propiedades; y apoyar más y mejor la reunificación familiar.

En definitiva debemos acercarnos más a la emigración y crear las bases para que deje de ser un rehén de la política de los Estados Unidos contra Cuba.

Por tanto estoy de acuerdo con nuestro presidente Raúl Castro sobre la forma en que debemos trabajar: “sin prisa, pero sin pausa”.

 
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Publicado por en 26/12/2011 en Cuba, Política, Revolución, Sociedad

 

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Servicios de salud: ¿Suerte o verdad?

La discusión fue muy fuerte. Mi amigo afirmaba que lo mío había sido pura fortuna, que los servicios médicoscubanos son muy malos y que solo funcionaba el “amiguismo”, o el soborno dicho en claras palabras. Yo defendía el hecho que a mí, en general, muy a menudo me han atendido bien, lo que no deja de ser “botones de muestra” pero no pueden deberse solo a casualidades.

Pienso que organizar y desarrollar unas prestaciones masivas de salud y de excelencia, costeadas por la sociedad, donde el paciente solo pague, en la atención primaria, fármacos subsidiados por el Estado, es muy trabajoso. Por otra parte la salida de millares de médicos, enfermeros y técnicos hacia misiones en el exterior nos hace prescindir de  muchos buenos profesionales, calificados, serios, responsables.  Además el bloqueo de los EEUU que dura más de cincuenta años y las dificultades económicas por las que transita el país dificulta en grado sumo la adquisición de todos los recursos necesarios para una buena labor.

En la salud pública cubana –“como en botica”- hay de todo: buenos, regulares y malos trabajadores. Entonces la ardua tarea de los dirigentes administrativos del sector, con el apoyo de los partidistas y sindicalistas, es lograr la disciplina, la calidad en el servicio.

El ejemplo que me servía de base a la discusión fue el siguiente: A las 6:00 de la mañana del pasado viernes 16 de diciembre, me levanté como de costumbre a buscar por Internet, en los medios nacionales, buenas informaciones para poner en Bohemia digital. Noté dificultades motoras en las piernas y en cuanto me senté ante el teclado de la computadora también manifiesta lentitud en las manos. No obstante hice el trabajo y en vez de continuar la segunda parte de la exploración, esta vez para saber de los ataques desde los medios extranjeros, opté por tirarme en la cama a ver si aquello pasaba.

Transcurridos 20 o 30 minutos de nuevo me puse en pie para contarle al hijo mayor –que salía ya hacia su trabajo- un simpático sueño. Al final del cuento no tuve otro remedio que confesarle –a pesar de saber lo que eso acarreaba- que me costaba trabajo caminar y articular palabras.

Lo demás fue muy rápido, en el Policlínico 19 de abril me atendió por Urgencias, el doctor Humberto Cabrera quién me hizo un examen exhaustivo, profundo, para de inmediato llevarme a la Sala de observación y ponerme en manos del doctor Iván Rigal, quien tras escuchar los argumentos de su colega, me suministró dos medicamentos en pastillas y me puso a reposar durante una hora.

Al cabo de ese tiempo, me ordenó un electrocardiograma, de nuevo midió la presión arterial (por tercera ocasión) y repitió los interrogatorios sobre el estado en que me sentía así como pruebas de fuerza, reacción y equilibrio. Como permanecían

-aunque aliviados- los síntomas, decidieron ambos remitirme al hospital Manuel Fajardo para realizarme una Tomografía axial computarizada (TAC) y desechar la existencia de primeras manifestaciones de una metástasis craneal a partir de la neoplasia de próstata que padezco hace siete años.

Y allí me dirigí, acompañado por los dos hijos varones, mientras la hembra iba al Oncológico (Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología) a consultar con el doctor Antonio Bouzó quién me atiende desde enero de 2004.

En el Fajardo me atendieron de forma exquisita el doctor Aladro y un técnico cuyo nombre no fijé. Me realizaron el TAC, que -¿por fortuna?- no precisó alteraciones cráneo-encefálicas. De ahí, con el diagnóstico del examen fuimos a ver al doctor Bouzó que me atendió, en horario de descanso, en compañía del jefe del departamento de Urología, el doctor Jorge González.

En definitiva el diagnóstico, coincidió en las tres instancias médicas: fue un breve, ligero y transitorio accidente cerebro vascular, causado por una subida de la presión arterial. El tratamiento recomendado: descanso y la observación de ese indicador primario, durante una semana, para después llegar a un plan contra la hipertensión, impuesto por un clínico.

Y aquí viene lo… ¿simpático? El lunes 19 fui a mi consultorio del médico de la familia a medirme la presión arterial y estaba cerrado, no había nadie, ni un letrero de alerta o algo… Pero me dirigí a otro cercano y allí me atendió la doctora Yailén Ruiz, que veía los pacientes de ambos consultorios a pesar de una fuerte crisis de sacrolumbagia y la ausencia de la enfermera por problemas familiares.

Entonces, decida usted ¿la calidad de los servicios médicos en Cuba son de pura suerte o por buen trabajo?

Trabajo recomendado:

Corazón, del periodista José Alejandro Rodríguez, periódico Juventud Rebelde

 
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Publicado por en 21/12/2011 en Uncategorized

 

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Luminoso camino a la eternidad

Héctor Ruíz Pérez, mártir de la Revolución

La carretera estaba desierta, los faros del jeep abrían un estrecho paso visible en la fría bruma nocturna de aquel sábado 2 de diciembre de 1961.

El chofer,  Héctor Ruiz Pérez, con sus recién cumplidos 21 años de edad,  y sus dos jóvenes acompañantes trataban de guarecerse lo mejor posible de la baja temperatura que se unía a una alta humedad. Durante toda la tarde les había acompañado una fría y tenaz llovizna al venir desde Santa Clara y realizar el recorrido previsto por una amplia área montañosa donde se ubicaban los municipios  de Mataguá, Manicaragua, Cumanayagua y Trinidad, en el macizo montañoso del Escambray, de la antigua provincia de Las Villas.

De pronto una porción de la cuneta izquierda se iluminó, estalló en disparos. El magro medio de transporte fue blanco de largas ráfagas efectuadas por potentes y modernas armas automática, se estremeció por los impactos, y como herido, con los ocupantes en su seno, continuó avanzando, giró a la derecha, salió de la carretera y precipitó a una cañada seca, al lado opuesto de la emboscada. Habían transcurrido tan solo unos instantes, y de inmediato, en aquel desolado lugar de la vía que une al poblado de Fidel Claro con Trinidad, reinó un opresor y omnipotente silencio, el frío y la humedad.

Unas horas antes habían quedado cumplidas las misiones que consistieron en entregar a esas direcciones municipales de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) una carga de literatura revolucionaria y algunas orientaciones. Unos minutos más en la natal Trinidad, permitieron que Héctor saludara a su mamá Luisa, a quien no veía hacía meses, y a uno de sus hermanos. Un poco después visitó a una gran amiga con la cual intercambió recuerdos de la común infancia.

Nacido en un hogar humilde, desde niño fue de carácter afable y activo. Solo pudo estudiar hasta sexto grado y luego se incorporó a trabajar en un taller de mecánica para ayudar al sustento familiar.

Al triunfar la Revolución  la abrazó y se incorporó a las Patrullas Juveniles, donde realizó múltiples tareas y aprendió más sobre la necesidad de transformar la sociedad cubana.

Al crearse la AJR en 1960 estuvo entre sus fundadores en Trinidad. Al llamado de la organización, para completar importantes órganos revolucionarios, marchó a Santa Clara donde se integró al cuerpo de bomberos como chofer. Allí se mantuvo en constante actividad y por sus méritos fue seleccionado para pasar a trabajar en la Dirección Provincial de la AJR en Las Villas. Comenzó como chofer del Presidente y por su carácter activo, serio y cumplidor, desempeñaba algunas diligencias como funcionario.

En virtud de esas responsabilidades, aquel nefasto día recibió la encomienda de trasladarse, junto a otro activista, a varios municipios de la antigua región del Escambray, infestada entonces de alzados contrarrevolucionarios.

Cerca de las 8:30 de la noche, y ante la posibilidad de posponer el regreso por lo peligroso del viaje, Héctor respondió que había que retornar en ese momento pues el carro hacía falta en la Dirección Provincial al día siguiente. Salieron diez minutos después, tras recoger a un tercer joven necesitado de trasladarse a Santa Clara…

Uno de los primeros disparos impactó a Héctor en la cabeza. Herido de muerte cayó hacia la derecha e hizo girar al jeep en dirección contraria a los emboscados.  En el auto rural, en el fondo de la cañada, en la noche oscura y fría, los dos acompañantes, heridos, decidieron no abandonar al compañero y permanecer junto a él en espera que los bandidos vinieran a rematarlos para completar su macabra obra.

Los alzados vieron caer el transporte a la quebrada y pensaron que, por la intensidad del fuego hecho, no debía quedar nadie vivo.  Quizá tuvieron miedo de cruzar la carretera y entrar en una zona de muy baja vegetación, que los pondría en franca desventaja para poder huir si cercanas tropas de las Milicias Nacionales Revolucionarias acudían con prontitud.

Unos minutos después llegaban los milicianos y con toda la rapidez posible trasladaron los heridos hacia el hospital de Trinidad. Héctor llegó muerto.

Para Luisa Pérez fue un golpe terrible haber despedido a su joven hijo y unos minutos más tarde verlo sin vida por la acción de la contrarrevolución. El primer mártir de la Asociación de Jóvenes Rebeldes en Trinidad fue una pérdida irreparable para su familia, compañeros y amigos. Para todos Héctor emprendió un luminoso camino a la eternidad.

Las fuerzas revolucionarias capturaron unos días más tarde a sus asesinos y sobre ellos se ejerció la justicia revolucionaria.

Con la colaboración del doctor Eduardo Cruz González

Trabajo vinculado:

Cuba contra el bandidismo

 
 

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