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Archivos Mensuales: abril 2013

Abril: memoria de una época gloriosa

Por Alberto Rodríguez Arufe (Arufe)

Fecha sin precisar 1962. Arufe e Ismael Capote, ambos entonces cuadros del Comité Provincial de Las Villas de la UJC

Fecha sin precisar 1962. Arufe e Ismael Capote, ambos entonces cuadros del Comité Provincial de Las Villas de la UJC, intercambian en Santa Clara

La historia de una nación se conserva de diversas formas y de ello se encargan diferentes instituciones especializadas: documental, grafica, cinematográfica, musical grabada o en partituras, etc.

Además existe la memoria viva -en Cuba se ha incrementado con la extensión de la esperanza de vida de los cubanos que ya ronda los 80 años- permisora a las personas que mantengan las facultades mentales mantener la capacidad de guardar, recordar y transmitir vivencias e informaciones del pasado.

Abril es un mes que aviva los recuerdos de muchos compatriotas y particularmente de la generación protagonista, de una u otra manera, en el proceso de fundación de la Unión de Jóvenes Comunistas y la Organización de Pioneros, el enfrentamiento y victoria ante la invasión mercenaria de Playa Girón, la Crisis de Octubre y otros trascendentales momentos.

Tal vez la importancia y profundidad de estos acontecimientos en la historia más reciente de la nación cubana sea la razón principal que explique el porqué transcurridas ya cinco décadas de ocurridos, un grupo numeroso de antiguos dirigentes y cuadros de la AJR primero y la UJC después -durante los años 60 y 70 del pasado siglo-, conserven la tradición de encontrarse por esta época y, entre los achaques de la edad y un ambiente festivo y fraternal, compartir recuerdos y anécdotas de procesos y hechos que marcaron sus vidas para siempre

Participé recientemente en uno de esos encuentros tan sistemáticos y duraderos como no recuerde otros, que cada año reúne a varias decenas de ex dirigentes juveniles de la antigua provincia de Las Villas y sus herederas (Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus), quienes en diferentes momentos vinieron a trabajar y vivir en La Habana.

Esta actividad se celebra en la capital por iniciativa y voluntad propia de sus participantes se dedicó en esta ocasión al centenario del natalicio del compañero Arnaldo Milián Castro, quien, como máximo dirigente del Partido en Las Villas, desempeño de manera personal y directa un papel determinante en la educación y formación de numerosos cuadros jóvenes en los años que siguieron al triunfo de la Revolución.

Esta jornada no fue muy diferente a las anteriores, lamentablemente los años pasan de modo implacable, siempre debemos dedicar un minuto de silencio a compañeros que fallecieron y, después de los discursos y reconocimientos propios de la ocasión, en un ambiente festivo predominan los efusivos saludos entre personas que se aprecian y recuerdan pero que, en su mayoría solo se ven en estas oportunidades y poco a poco se van formando pequeños grupos donde se hacen cuentos y anécdotas (muchas veces repetidas) pero que tienen como denominador común evocar una época gloriosa a la que los participantes, con lealtad, pasión revolucionaria y desinterés, entregaron los mejores años de su juventud.

Cabe recordar que los primeros años de existencia de la AJR y la UJC coincidieron con momentos dramáticos y decisivos para la naciente revolución cubana, La invasión de Girón, la crisis de Octubre ,conspiraciones, bandas contrarrevolucionarias armadas y sabotajes sembrando el terror en diferentes territorios mientras los primeros efectos del bloqueo yanqui demandaban una permanente movilización y alta cuota de sacrificio de las fuerzas revolucionarias, en las que la organización juvenil se encontraba en la primera línea para en esas duras condiciones cumplir importantes misiones.

Fue así, en esas circunstancias, que la juventud cubana realizo la Campaña de Alfabetización, miles de jóvenes se incorporaron a las Milicias, una parte considerable se movilizó en la lucha contra bandidos y otros tantos engrosaron las filas de las FAR y los órganos especializados del MININT, para garantizar la defensa y la seguridad nacional a la vez que se cumplían otras importantes misiones en la producción y la educación, haciendo valida su consigna de Estudio, Trabajo y Fusil.

Nunca está de más una anécdota de las tantas que se recuerdan en estos encuentros para ilustrar las duras condiciones del trabajo de los cuadros de la UJC en aquella época: Estando ya en el Comité Provincial de la UJC de Las Villas, realicé una visita de trabajo al municipio de Cifuentes y después de un día de abundante actividad, cuando llegó la hora de dormir, los dirigentes del territorio me explicaron las malas condiciones de donde ellos lo hacían por lo habían resuelto un lugar algo mejor y, para mi sorpresa, resultó ser un calabozo de la estación de policía, con todas las características poco agradables de este peculiar e inesperado alojamiento.

Al día siguiente no pude dejar de visitar el alojamiento permanente para el descanso nocturno de los cuadros del municipio y resultó ser un garaje donde, entre manchas de grasa, viejas baterías y partes y piezas ya utilizadas, tenían unas pocas pertenencias personales y pernoctaban.

Sin dudas los representantes de las generaciones que mantienen esta unidad e identificación, tienen la convicción de que estuvieron en el lugar y el momento oportuno cuando la Patria los necesitó, recuerdan con orgullo las dificultades y los riesgos que compartieron y mantienen viva la memoria y un sentido de pertenencia con una época gloriosa y decisiva para la independencia y el socialismo en Cuba de donde extraigo una reflexión final: Que es importante que cada generación pueda encontrar una misión trascendente para el futuro de la Patria o de la humanidad, en la cual pueda realizarse, y llevar después, para siempre en su memoria con orgullo, por el resto de sus vidas.

 
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Publicado por en 26/04/2013 en Cuba, Historia, Política, Revolución, Sociedad, USA

 

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Milicias Estudiantiles Revolucionarias de la Universidad Central de 1961 en adelante

El presente trabajo es la segunda parte y final de la conferencia titulada El papel de las Milicias Estudiantiles (MER) de Santa Clara, brindada por el ingeniero Nelson Montiel Benítez el pasado 23 de marzo, en el X Taller Internacional Problemas teóricos y prácticos de la Historia Regional y Local, organizado por el Instituto de Historia de Cuba.

Milicias Estudiantiles Revolucionarias de la Universidad Central de 1961 en adelante

Por Nelson Montiel Benítez

Universidad Central sábado  25 de mayo 1957, manifiesto contra rompe huelgas cómplices de la tiranía

El sábado 25 de mayo 1957 representantes del Bloque de Estudiantes Villareños en la Universidad de la Habana (Agustín Gómez Lubián, Julio Pino Machado y Raúl Sarmiento Carreras) y parte del Comité Pro FEU de la Universidad Central, firman y dan a conocer en la Universidad Central, un manifiesto contra rompe huelgas cómplices de la tiranía. Ramón Pando Ferrer aparece con una copia enrollada en su mano izquierda y a su derecha Julito y Agustín, los dos caídos al día siguiente. Foto donada por Sarmiento, agachado a la izquierda.

Durante 1961, y luego de la derrota mercenaria, con el ingreso de los becarios las Brigadas Ramón Pando Ferrer crecen y transforman en el Batallón 316 de Infantería de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, que desarrolla un amplio programa de actividades militares en función de su preparación para la defensa.

Sus principales cuadros de mando pasan un curso para Jefes de Pelotones, que fue organizado y dirigido por el entonces Teniente Urbelino Betancourt, hoy General de División, que los pone en condiciones de cumplir misiones esas pequeñas unidades en La Defensa y La Ofensiva.

En noviembre de 1961, fueron seleccionados dos pelotones del Batallón, que subieron a las montañas del Escambray a sumarse a las tropas de las Milicias Nacionales Revolucionarias que combatían las bandas contrarrevolucionarias allí alzadas en contra del poder revolucionario. Al frente fueron los oficiales Agustín Broche González, Jefe de Reconocimiento, y Santiago Méndez.

También a finales de ese año, son capturados un grupo importante de miembros de las bandas contrarrevolucionarias y colaboradores de bandidos alzados, y conducidos a la Residencia Estudiantil Universitaria (de los becarios universitarios), donde permanecieron presos por un corto período de tiempo bajo la custodia de los milicianos del Batallón Universitario. Esta operación, que fue conducida por los Órganos de la Seguridad del Estado de la provincia, contó con el apoyo de Rodolfo de Las Casas, Eugenio Urdambidelus (Jefe del Batallón) y otros oficiales y milicianos del 316.

Ya en los inicios de 1962, el compañero Urdambidelus es designado para realizar otras tareas políticas fuera de la Universidad y Nelson Montiel Benítez, quien se desempeñaba como Jefe de la Plana Mayor, pasa a ocupar la jefatura del Batallón;  entonces Broche González sustituye a Montiel.

En agosto siguiente se da otro paso importante en cuanto al papel desarrollado por las milicias universitarias en función de la defensa. El jefe del Batallón Universitario solicita un despacho al Comandante Juan Almeida Bosque, por entonces Jefe del Ejército del Centro (JECFAR).

En la entrevista le fue expresada al Comandante Almeida la voluntad de los estudiantes universitarios de colaborar en cualquier misión de apoyo que hiciera falta en apoyo a las FAR.

En ese momento la propuesta encerraba, básicamente, la idea no expuesta de colaborar al incremento de la base de conocimientos de disciplinas de ciencias, que eran del dominio de los estudiantes milicianos del Batallón, y que pudieran contribuir al fortalecimiento e incremento de conocimientos teóricos en nuestras tropas para el dominio de la moderna técnica de combate que se venía recibiendo. El Comandante recibió con agrado la oferta y manifestó que en breve recibiríamos respuesta.

La contesta llegó con prontitud. Demoró al parecer solo el tiempo necesario para hacer las consultas pertinentes y el ser convocados por el Jefe de Artillería del Ejército del Centro (JAECFAR), el Capitán Víctor Barcaz Martínez, quien nos participó de la aprobación del JECFAR, no de asesorar teóricamente las tropas sino de formar, con los estudiantes universitarios, una unidad independiente de morteros de 120 mm., recibiendo información sobre las características del Grupo en cuestión y las orientaciones acerca de como proceder para conformar su plantilla.

La idea inicial de hacer una labor de cooperación había pasado de pronto a ser una misión directa de instalar en la Universidad una unidad militar con milicianos del Batallón, en su gran mayoría estudiantes. No fue necesario hacer esfuerzo alguno para lograr el completamiento de la plantilla. La respuesta fue masiva. El Teatro Universitario fue testigo, en asamblea multitudinaria, que sobraron las manos alzadas cuando pedimos la voluntad de incorporación.

La formación del Grupo de Artillería de Morteros 120 mm. de la Universidad Central de Las Villas, fue un muy significativo paso en cuanto a la participación del centro docente en los planes de defensa del país y un reforzamiento político decisivo en el orden interno, dada la imagen que ofrecía aquel conjunto de compañeros, vestidos de verde olivo, con esa marcialidad, cantando el Himno nacional temprano en la mañana mientras se izaba la Bandera de la Patria, con esa disposición de preparación, cumpliendo con rigurosidad la cortesía militar en cada momento y lugar, todo lo que significaba una clara advertencia al enemigo en aquellos días de plena confrontación. Lo que no imaginábamos era que dentro de poco nos veríamos involucrados en pleno en lo que sería la Crisis de Octubre o de los Misiles, al borde del cataclismo mundial.

De esta forma, la Universidad Central contaba con un batallón de infantería de milicias, incluida una aguerrida compañía femenina, y un Grupo de Artillería, bien armado, cada vez mejor entrenado, convirtiéndose en un centro docente capaz de participar en acciones directas en la defensa de la Patria, sin abandonar para nada sus obligaciones en su formación como los profesionales que requería el desarrollo impetuoso del país.

Sin dudas, con la creación de la unidad de artillería, el Batallón había sufrido una merma considerable de su potencialidad por cuanto había tenido que ceder parte importante de sus cuadros de mando. Pero quedaba en sus filas aquel embrión fundador que siempre mereció el mayor respeto.

En octubre fuimos movilizados a tiempo completo, siguiendo un curso de preparación intensivo que fue impartido por experimentados oficiales de artillería (tenientes todos) que actuaron como profesores, dirigidos por Rafael Navia y donde participaron los también José Area, Ernesto Casado (caído en misión de combate en Angola), Enio y Espineira como principales instructores.

La Universidad siguió su curso normal, con los milicianos del Batallón también movilizados pero los artilleros se vieron involucrados en una instrucción combativa intensiva, a toda carrera y con todo rigor.

Luego de la Crisis de Octubre, la unidad de artillería se mantuvo en plena actividad de preparación, en estrecho contacto con la Jefatura de Artillería del Ejército del Centro.

De igual, forma, existía un programa de preparación combativa con todos los miembros del grupo, que para no entorpecer las actividades docentes era ejecutado principalmente los fines de semana. Era un principal compromiso de los artilleros.

Los períodos de vacaciones eran aprovechados para los concentrados militares y en ellos participaban los oficiales del Estado Mayor de la Artillería del Ejército.

El examen de tiro en Corralillo

Finalmente, la Jefatura de Artillería convocó para hacer el tiro real, ese sería nuestra evaluación práctica.

Ya estábamos en las diferentes carreras universitarias, lo que exigía una mayor dedicación a los estudios -pero sin abandonar nuestras obligaciones militares- y con ello habíamos profundizado en esos conocimientos básicos de Física, Matemáticas y Química, tan útiles en el desempeño para el tiro indirecto propio de los morteros y la guerra moderna.

Se había mantenido en la Universidad el equipamiento del Grupo (cañones, camiones, proyectiles de guerra, armamento de infantería, todo). Conservábamos intacta el área apartada, lejos de la vida y el tránsito, definida como “Zona Militar”, lo que nos obligaba, en paralelo a los estudios, a mantener el rigor y la disciplina que exigía la existencia y el cuidado de nuestra unidad militar en la Universidad.

No era nada fácil aquello de estudiar para vencer las complejas materias de una carrera universitaria, sin poder eludir la responsabilidad de mantener la custodia de los medios, con un riguroso sistema de guardias, y, sobre todo, aquel lugar donde se almacenaban mil doscientas granadas de morteros de 120 mm., con sus cargas explosivas, que constituían un enorme peligro para las vidas de estudiantes, profesores y trabajadores, y la integridad de las edificaciones universitarias, en caso de una explosión, máxime cuando enfrentábamos a diario una lucha político-ideológica contra elementos desafectos con los cuales compartíamos el día a día del quehacer estudiantil y que bien podían cometer algún sabotaje respondiendo a los planes de agresión constantemente elaborados por el enemigo imperialista.

Se aprovechaban los fines de semana y otros momentos de descanso para hacer los ejercicios militares. Los oficiales del grupo formaban parte de la preparación militar que recibían de oficiales profesionales y por tanto, éramos convocados a participar en las diferentes maniobras militares que se desarrollaban en los lugares definidos para tales propósitos.

Nuestra unidad estaba compuesta por personal ya altamente calificado. Comenzaba para los miembros de nuestro Grupo de Artillería la etapa más compleja, la prueba de fuego: el examen práctico, luego de tantas y tantas clases de preparación, de tantos y tantos ejercicios teóricos. El tiro tenía que salir bien. Era cuestión de honor, de dignidad revolucionaria, de dignidad artillera. Llevábamos casi dos años con todo el equipamiento en la Universidad, haciendo gala de nuestra condición de artilleros y había llegado el momento de demostrarlo.

Una cosa era cierta, nunca habíamos descuidado la preparación, siempre con perjuicio para el descanso de fin de semana o del período vacacional; nunca habíamos descuidado la disciplina.

Por preocupación generalizada en la jefatura del Grupo, fuimos a ver al Jefe de Artillería para trasladarle una sola preocupación y era lo único que pedíamos, un refuerzo para la conducción de los camiones pues algunos de los que estaban emplantillados como tal no ofrecían esa confianza y era riesgoso conducir un camión de guerra con tropas y abundantes granadas de morteros con sus respectivas cargas explosivas. El Capitán ofreció ese apoyo y lo recibimos.

Llegó el día del ejercicio. La caravana militar, durante noche y madrugada, en perfecto orden de marcha, hizo el trayecto de ida sin dificultades desde la Universidad hasta Corralillo y llegamos al campo de tiro al amanecer, haciéndose el despliegue del Grupo.

El “blanco” (un palmar) fue definido y nombrado. Las baterías ocuparon sus respectivos emplazamientos. Cada cual haciendo lo suyo, con dominio absoluto. Trabajamos con los datos elaborados por los computadores y las correcciones pertinentes hechas con los medios ópticos.

Como es usual, comenzamos el desarrollo del tiro por parte de las baterías con su correspondiente reglaje. Luego de ejecutar este paso, y no sin superar con éxito un peligroso problema en la No. 3, en medio de un absoluto silencio se oyeron las fuertes voces de mando para la realización del tiro de Grupo. Sonaron los 18 morteros de las baterías y volaron las palmas por los aires, como muestra fehaciente de nuestra certera puntería, resultado de la excelente faena realizada por todos los factores involucrados en el ejercicio.

Siguieron al atronador ruido de los morteros, todavía humeantes, y cuando aún caían piedras, tierra y fragmentos de árboles, se elevaron los gritos de los artilleros desde sus piezas, mientras acá, en el Puesto de Mando, la alegría no fue menor. La calificación obtenida: Muy Bien.

El regreso fue de día, entre cantos de marchas revolucionarias y vítores. El cansancio del viaje y el trabajo con los tubos, junto al desvelo de la mala noche en los incómodos asientos de madera, quedaron en el campo de tiro.

Luego el Estado Mayor decidió llevarse los morteros de la Universidad, medida con la cual estuvimos todos de acuerdo. Y realmente, nuestro Grupo Independiente de Morteros de 120 mm., nuestros queridos artilleros, que dieron aquel paso firme cuando la Crisis de Octubre, lo necesitaban, se lo merecían.

No obstante, el Estado Mayor no desarticuló nuestra Unidad. Nos quedamos cumpliendo, de forma integrada las misiones de la defensa en la Universidad, reforzando al Batallón 316. Los morteros se fueron pero quedó su alma, quedaron sus artilleros.

El Grupo de Artillería recibió la orden de mantenerse como tal y así recibíamos atención logística y clases de preparación combativa para sus oficiales, a veces en la Universidad, otras en el Estado Mayor e incluso en las maniobras que se desarrollaban en Paso de Lesca, Camaguey, polígono de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El Ejército del Centro no quería, en modo alguno, desprenderse de aquella valiosa tropa que había dado muestras sobradas y precisas de su decisión y firmeza revolucionarias y querían mantenerla articulada, organizada, localizada…

Ello quedó evidenciado en 1966, cuando la Crisis de Mayo. Fue otro momento de peligro que recabó de la confianza, el valor y el apoyo del pueblo cubano a su Revolución. Nuestro Grupo de Artillería fue movilizado también en esa ocasión,  que fue debidamente orientado al cumplimiento de las tareas entonces requeridas, pero esta vez no como artilleros de morteros de 120 mm. sino que fuimos al cumplimiento de la misión con otros tipos de armas.

Las labores encomendadas encontraron condiciones de vida y climáticas adversas pero fueron consumadas, creciendo con ello nuestro nivel de participación con éxito en las tareas de la defensa, cuando ya estábamos a las puertas de la graduación como profesionales aptos para enfrentar otras tareas, no menos importantes de asumir responsabilidades en el desarrollo tecnológico del país.

Aquellos estudiantes fundadores de las MER siguieron cumpliendo importantes misiones como cuadros para el desarrollo tecnológico de organismos del Estado, dirigentes y técnicos de la producción, los servicios, la investigación o la docencia; altos oficiales de la defensa y el orden interior.

Y todavía hoy, en nuestras reuniones (Ver Universidad Central: becarios del año 1961) , hay espacio para recordar aquella primera etapa, cuando desde la condición de estudiantes, a pesar de ser apenas unos adolescentes, servimos como milicianos en función de la sagrada Defensa de la Patria.

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Universidad Central: Girón y Rodolfo de las Casas, Casitas

Por Pedro Hernández Soto

Fidel con combateintes en la Sierra Maestra. Casitas el primero de la izquierda

Sierra Maestra. Fidel se reúne con combatientes. Casitas, el primero de la izquierda.:

Abril es pródigo en hechos heroicos recogidos en las paginas  historia Patria. Quienes   tuvimos la oportunidad de aportar desde la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas, un pequeñísimo grano de arena a la Primera gran derrota de los Estados Unidos en América Latina, también es de recordar cada día 21 de este mes –a partir de 1969- el aniversario de la pérdida de aquel gran revolucionario, infatigable combatiente por la justicia social que fue Rodolfo de las Casas, Casitas para sus amigos u Ofi, para los aún más allegados. En la foto que ilustra este trabajo, tirada en plena Sierra Maestra,  se encuentran: (De I a D):Rodolfo de las Casas; Faustino Pérez; “Manzanillo”, es el de la boinita; José Quián Cullén, Cheito, solo se le ve la espalda y la parte de atrás de los pantalones; Carlos Franqui, con camisa oscura y gorra; Paco Cabrera, sentado en el suelo; Piti Fajardo, de pie de espaldas y de completo uniforme; Fidel; un combatiente sin identificar; Teté Puebla, a la derecha agachada. Además aparecen dos políticos de Manzanillo medio acostados en el suelo.

El propio día 17 de abril de 1961, cuando salí del improvisado albergue situado en “la casita del maíz”, debajo del antiguo y ya derruido tanque de agua, lo hice vestido de miliciano, tras la orden de Fidel desde el día anterior, de Alarma de combate para todo el país. No era el único, así estaban también aquellos quienes caminaban presurosos,  parte de aquel puñado de estudiantes, trabajadores y profesores, incorporados a las Milicias Universitarias Ramón Pando Ferrer, que no es ocioso recordar que si acaso llegábamos tan solo a una compañía.

En el Teatro Universitario –aún no terminado totalmente- alguien, no recuerdo ya quién, me informó: Dirígete al SEDER, hay reunión de la Milicia. Allí me encontré con unos pocos compañeros y compañeras. Eugenio Urdambidelus, a la sazón presidente de la FEUC y jefe de aquel cuerpo armado me dijo: hay un desembarco enemigo por Playa Girón, incorpórate que tendremos una misión importante.

Casi terminando de hablar llegó un carro donde viajaban un teniente mulato y achinado, de uniforme y boina verde olivo, Casitas y Pepe el Cura. Estos dos muy respetados dirigentes estudiantiles, fundadores de las Milicias Estudiantiles en Santa Clara. Todos portaban armas. Salieron con rapidez.

Estaba casi recién llegado yo desde mi natal Cienfuegos para estudiar Perito Químico Azucarero, lo recuerdo bien desde los primeros momentos de 1960, enfundado en un traje verde olivo de reglamento, tocado con boina negra y pistola calibre 45 al cinto, y venía precedido de un bien granada aureola de estudiante.

Al poco rato nos trajeron unas armas largas. Ya éramos más. Nos formaron y distribuyeron en dos escuadras de hombres y otras tantas mujeres. Tomamos posiciones protegiendo la instalación, incluso con ametralladoras en el techo, la puerta y otros lugares en derredor.

Entonces llegó el primer grupo de detenidos (hombres) que se acomodaron en el tabloncillo con ellos venían, custodiándolos Casitas y otros jóvenes más. Después me enteré que las detenidas eran cuidadas por nuestras milicianas en un local de la entonces Escuela de Pedagogía, creo. A partir de entonces, hasta la desmovilización, hacíamos guardia doce horas y descansábamos otras doce. Con el tiempo y las tensiones aquello se volvió francamente agotador.

El resto de la historia es bien conocida, por las instalaciones deportivas pasaron unos 700 contrarrevolucionarios según unos, otros afirman fueron más de mil. Era una mezcla de pequeños burgueses, obreros acomodados, lumpens, profesionales y hasta estudiantes universitarios. Entre ellos la llamada Niña de Placetas, que posteriormente se alzó en el Escambray y protagonizó la tristísimo historia de matar a la criatura que allí gestó y parió, para que no le estorbara en su afán como bandida.

Una anécdota: entre los detenidos estuvo un gordito, bastante pesadito él, de Santa Clara (los había de toda la provincia de Las Villas y un poquito más allá), que se quiso hacer el gracioso y comenzó a cantar con voz estentórea. Coincidió esto con la presencia de Casitas quien lo llamó con suavidad a un lado y le dijo algo bajito, muy bajito al oído: santo remedio, se calló de una vez y por todas. El horno no estaba para galletitas.

Desde aquel momento me di cuenta que Rodolfo de las Casas era un torrente de acciones organizativas y de trabajo político ideológico, en un discurso que sostenía con una conducta intachable de cubano honesto y comprometido con la Revolución.

Siempre tenía tiempo para escuchar a su interlocutor y le prestaba toda su atención mientras se mesaba la espesa barba negra crecida en la Sierra Maestra como miembro de la columna Uno del comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, donde llegó a ostentar la jefatura de una capitanía según Juan Nuiry ha relatado en su ascenso al baluarte montañosos en octubre de 1958. Después daba su opinión con el carácter que recomendaba los planteamientos escuchados.

Fue organizador principal de la fundación de la Beca Universitaria  y el Batallón Universitario, supo disciplinar con métodos muy pedagógicos y políticos a aquel grupo de cerca de 500 jóvenes que ingresamos desde diferentes procedencias y educaciones, poco después de Girón, la gran mayoría a cursar estudios de nivelación a muchos de los cuales tuve la suerte de dar clases de Física.

Rodolfo de las Casas Pérez, Casitas

Rodolfo de las Casas Pérez, Casitas

Entonces pude conocer mucho mejor, más de cerca al dirigente estudiantil Casitas, y por supuesto admirar más su moral, sencillez, humanidad, carácter y gran cariño por la Revolución. Nunca le vi usar grados, ni alardear de su jefatura en el Instituto Nacional de la Vivienda como delegado en Las Villas.

Por terceros me enteré de su azarosa lucha clandestina, de haber trabajado con hombres y mujeres de la talla de Osvaldo Herrera, Ramón Pando Ferrer, Quintín Pino, Margot Machado, José Quián Cullén (Cheo), Julio Camacho Aguilera, Enrique Hart , Faustino Pérez y Oscar Lucero, entre otros. De no cobrar salarios al Gobierno Revolucionario.

Al parecer, afectado por grave enfermedad nerviosa debida  a las torturas recibidas, los dramáticos momentos que vivió y la presión de trabajo, en una consecusión de inexplicables acciones, se quitó la vida en Camagüey el 21 de abril de 1969. Sus restos descansan en el Panteón de los Héroes y Mártires de la lucha revolucionaria del Cementerio de Santa Clara.

Vale la pena conocer más de este extraordinario joven. Le recomiendo leer los trabajos:

Rodolfo de las Casas Pérez

Rodolfo de las Casas Pérez (Casitas)

 
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Publicado por en 22/04/2013 en Cuba, Historia, Política, Revolución, USA

 

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Venezuela y su realidad

Por Pedro Hernández Soto

Nicolás Maduro Moros es investido como presidente de la República Bolivariana de Venezuela

Nicolás Maduro Moros, flamante presidente continuador de Hugo Chávez Frías, ha sorteado con acierto toda la guerra sucia de los imperialistas y sus lacayos contra Venezuela

Estaban equivocados quienes apostaron porque se levantaría el cerco a Venezuela tras una victoria del chavista Nicolás Maduro Moros, en las elecciones presidenciales del 14 de abril, sobre el representante de la oligarquías nacional y extranjera Hernán Capriles Radonsky.

Sencillamente es a la vez demasiado grande el botín de uno de los paises de los mayores productores de petróleo en el mundo y el enemigo ideológico más peligroso para el sistema capitalista mundial por trabajar sin descanso por realizar el pensamiento de Simón Bolívar en lograr la unidad y la soberanía latinoamericana, y son muchos los poderosos envueltos en la vieja y continuada conspiración para hacerse de nuevo, por cualquier medio, a como de lugar, del poder político y económico en el hermano país.

Pero la historia comenzó a cambiar desde 1982 cuando el subteniente de artillería Hugo Chávez Frías fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200), y juró bajo el Samán de Güere -legendario árbol bajo el cual se dice acampó Simón Bolívar-, transformar el ejército y luchar sin cuartel hasta  edificar una nueva República.

Desaparecido demasiado pronto, aquejado de un fulminante cáncer y una implacable infección, no obstante, el Comandante Presidente dejó un precioso legado, una inmensa y profunda huella en el corazón y el pensamiento de su pueblo, y también de otros expoliados o terceros amenazados. En sus catorce años de gobierno benefició a los humildes muchísimo más que la sumatoria de todos los pasados gobernantes neoliberales. (Ver Chávez, el misterio).

El hermano estado, de la mano del soldado nacido en Sabaneta, durante ese tiempo sorteó todo tipo de peligros, trampas, zancadillas y argucias enemigas, avanzando sin pausas hacia la justicia social, la soberanía nacional y la elevación del nivel de vida.

Hoy Maduro, su heredero político, enfrenta una situación muy compleja, acendrada por intentos más fuertes y mejor coordinados de la reacción extrema, por echar abajo la Quinta República y hacer retroceder todo lo avanzado por los trabajadores.

La campaña eleccionaria conoció de intentos por dividir las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas,  penetraciones del país por grupos paramilitares colombianos con fines de atentados, introducción subversiva de armas y explosivos, extracción de divisas, falsos desabastecimientos de artículos alimentarios y de primera necesidad, la desvalorización personal del candidato, y una muy fuerte maniobra mediática en la búsqueda de crear opositoras matrices de opinión.

Tras el triunfo electoral del continuador de Chávez, han vencido el discurso revolucionario por la paz contra la violencia y los criminales atentados a sus partidarios en los barrios más aristocráticos (ayer se conoció del noveno muerto por atentado personal); el apego a la ley como contesta a las triquiñuelas dilatorias contra la investidura del primer mandatario; el intento de golpe de estado de comenzado al día siguiente de las elecciones.

Maduro, tras celebrar y vencer en las elecciones más limpias y modernas del mundo capitalista -apoyado en una plataforma de concordia e independencia nacional, justicia social, solidaridad con los pueblos y respeto a su autodeterminación-, ha conseguido un respaldo mundial sin precedentes: el apoyo unánime y monolítico de América Latina, el Caribe, todas las instituciones internacionales respetables y otros gobiernos del mundo.

Los Estados Unidos han quedado solos en su gestión intervencionista. Hoy su perro de pelea Capriles Radonsky está acorralado, la justicia comenzará pronto a pedirle cuentas por la incitación a derramar humilde sangre venezolana, el llamado la guerra fraticida y la división de los venezolanos, al irrespeto a la legalidad.

Las fuerzas del orden ya detuvieron varios conspiradores entre ellos los ejecutores directos y cooperantes de los asesinatos de los jóvenes chavistas indefensos Hender José Bastardo y Henry Rangel La Rosa. Más temprano que tarde se les capturará a todos. También a quienes los indujeron, armaron y pagaron. Se conocerá y develará toda la sucia conjura.

Por desgracia esta historia no terminará aquí. Contra la Venezuela revolucionaria, el explotador vecino de Norteamérica, las transnacionales del petróleo, los gobiernos neocoloniales y otros intereses espurios, intentarán nuevas agresiones desestabilizadoras, en todos los campos.

Fuerza Venezuela, fuerza y preparados. Debemos estar todos alertas, mantener los puños bien apretados para golpearlos de nuevo con potencia, nervio e inteligencia, y, ante cada nueva intentona, derrotarlos.

Trabajos relacionados:

Las enfermedades infecciosas y los pacientes de cáncer

 

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Derechos de Cuba. Tiempo de cambio y esperanza*

Por Magali García Moré

Maestros voluntarios salen de la Habana hacia la Sierra Maestra

7 de mayo de 1959, Terminal de Ómnibus de la Habana. .Avanzada de maestros voluntarios hacia la Sierra Maestra. (De D a I): Mercedes Marquette Colomé (fallecida), Magali García Moré, Guillermina Ares Valdés, María de los Ángeles Ruenes Fernández, el comandante Víctor Bordón y un militar no identificado. Foto cortesía de Guillermina Ares Valdés

Esta noche más de 770 millones de personas en el mundo no podrán leer antes de irse a dormir, por que sencillamente no saben hacerlo, de acuerdo con datos de la ONU correspondientes al 2011, que además refiere que esa cifra la componen mayoritariamente mujeres. De acuerdo con datos de la ONU, 775 millones de adultos, principalmente mujeres, siguen siendo analfabetos en todo el mundo.
Más de la mitad de la población adulta analfabeta del mundo, según la agencia de noticias XINHUA, se agrupa en el Sur y el Este de Asia, seguida por el SubSahara africano (21,4 por ciento), el este de Asia y el Pacífico (12,8 por ciento), los países árabes (7,6 por ciento), Latinoamérica y el Caribe (4,6 por ciento), y Norteamérica, Europa y el centro de Asia (dos por ciento).

Frente a cifras tan alarmantes y desproporcionadas, y ante las enormes dificultades de poder salvar este abismo, ¿Podremos llegar a pensar y conseguir sociedades más justas y la realidad de un mundo mejor?

Mucho se ha hecho y se continúa haciendo para obtener tan preciado objetivo. La Revolución cubana lo demostró y demoró menos de dos anos en ejecutar un programa para más que eliminar el analfabetismo en el país, al que se sumaron miles de adolescentes, jóvenes y adultos.

La lucha por el aprendizaje de leer y escribir comenzó antes, desde las zonas ocupadas por el Ejército Rebelde. En los propios campamentos, durante el escaso tiempo disponible entre las operaciones de guerra, se agrupaban los combatientes para recibir clases. Además se abrieron aulas en los lugares posibles para que los campesinos de la zona dieran los primeros pasos en la ilustración. En el II Frente Oriental Frank País se desarrolló un trabajo ejemplar en tal sentido.

Cuando la Revolución tomo el poder ya yo era Maestra Normalista (graduada en 1956) y me sumé a ese grupo de maestros sin aulas, que así cumplían una parte del programa del Moncada. Fui ubicada en Cruce de los Baños, hoy municipio cabecera del III Frente Oriental, y donde tuvieron su asiento las fuerzas del Comandante Juan Almeida Bosque.

Allí llegamos integrando un pequeñísimo grupo compuesto por técnicos de diferentes oficios, maestra y un medico, que comenzamos a desarrollar un trabajo educacional, cultural, social y material con los campesinos.

Las transformaciones de esos primeros tiempos se sucedieron muy rápidamente y al año siguiente del triunfo, Fidel convocó a jóvenes para que se sumaran a enseñar a los niños campesinos, era el 22 abril de 1960. La idea era crear las aulas en la zona y convivir allí durante el curso, con los correspondientes periodos vacacionales establecidos, pero el gran objetivo era que se mantuvieran allí por algunos anos.

La convocatoria se abrió para estudiantes de bachillerato, Escuelas de Comercio y hasta de las Escuelas Normalistas. Cientos de jóvenes se inscribieron y fueron a pasar un curso de entrenamiento a Minas del Frío, donde se mantenían tres meses sin recibir salarios. Y fueron tantos que se creó un Primer contingente de maestros voluntarios, luego un Segundo y se cerró con el Tercer.

Aquellos meses nos hicieron madurar, y se creó en los campamentos un sentido de responsabilidad, sacrificio y solidaridad, hecho de la savia generosa de una obra que ya comenzaba a ser más grande que nosotros mismos.

Subimos por veredas al Pico Turquino, la elevación más alta de Cuba, nos pasábamos la mayor parte del tiempo mojados pues en ese periodo llovía mucho, dormíamos en hamacas cubiertos por un nylon; comíamos unas veces mejor y otras no tan bien.

Profesores del Ministerio de Educación tenían a su cargo la orientación pedagógica elemental requerida para el trabajo que afrontarían y clases de preparación combativa. Pero recuerdo con especial afecto los domingos en la mañana, cuando nos reuníamos grupos de compañeros según las posiciones ideológicas y creencias religiosas, para debatir temas muy del momento y también rezar o leer fragmentos de la Biblia.

Con la creación de cientos de aulas y la ayuda de los propios vecinos del lugar, donde quiera que los ubicasen, los maestros pasaron a ser el centro del trabajo político, social y cultural. Y fueron el punto de apoyo imprescindible para el trabajo de los meses subsiguientes cuando se desarrollo la formidable Campaña de Alfabetización.

Justo en abril del 61 tuvo lugar el ataque mercenario que culminó en la Victoria de Playa Girón con lo que además demostramos que era posible enfrentar al imperialismo yanqui y derrotar a quienes ellos habían entrenado, armado y apoyado durante la agresión. Aquella gloria fue un acicate para todos los pueblos del mundo, en primer lugar, por supuesto, el cubano.

En ese momento, los egresados del Primer contingente ya estaban en sus aulas, en lugares nunca imaginados por muchos de ellos, y recibiendo a los jóvenes alfabetizadores que tendrían a su cargo hacer de Cuba el Primer Territorio Libre de Analfabetismo de América.

Lo que siguió es historia de ahora, reciente. Cuba envió y envía maestros a diferentes países, ha creado un método pedagógico de alfabetización propio -avalado por experiencias positivas doquiera que se ha puesto en práctica-, contribuyó y contribuye con su experiencia y conocimientos en países de América y de África.

Habrá quienes todavía se estén preguntando ¿Cómo lo hicieron los cubanos, cómo crearon ese ejército docente y cómo llegaron más allá de sus fronteras?

* Tiempo de cambio y esperanza, libro de la autoría de Nora  Rojas Fernández y Magali García Moré, publicado por la Editora Politica/La Habana, 2012.

 

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TeleSur: de nueva opción a bien ganada preferencia

Estudio de TeleSur en plena transmisión

Estudio de TeleSur en plena transmisión

Ante todo fue el rumor sobre un nuevo canal nacional solo de contenido informativo.

No creí su materialización. Cuestioné la idea desde el principio pues, aprendiz de televisión durante los años que allí laboré, siempre asiduo televidente de los espacios noticiosos y de comentarios, y además, empeñado mucho tiempo en el trabajo periodístico en medios radiales e impresos, puedo apreciar la escasez de profesionales con la debida capacitación y experiencia, y de recursos materiales para sustentar tal empeño. ¡Es algo inalcanzable para nosotros de inmediato!

Le continuó una buena nueva: dedicar todo el tiempo de uno de los nuestros, existentes, a TeleSur  Lo estimé una decisión muy acertada pues se trata de un medio revolucionario, latinoamericano, empeñado en el propósito de materializar los idearios libertadores y unitarios de Bolívar, Martí  y Fidel , con recursos y aportes suficientes, buscador de los mejores talentos en dirección, conducción, información y demás especialidades, presente en cualquier evento importante en la faz terrestre, con tecnología de punta bien utilizada.

Para gran contraste, de esta fuente, solo podíamos ver el espacio Dossier , del informador por excelencia Walter Martínez, pero vaya, ¡retransmitido con un día de atraso y fuera del horario estelar!

Por fin TeleSur nos abrió una ventana al mundo a través de una óptica revolucionaria, latinoamericana, con análisis de los aconteceres diarios, protagonistas, génesis y objetivos.

No es nada como para regodearse el acertar que sería un éxito ponerla en antena para toda Cuba, casi todo el tiempo de transmisión. De algo tiene que servirme el haber laborado en la radio, la prensa escrita, la televisión, un sitio web en Internet y abrir este blog al que usted accede ahora.

Hoy esta oferta informativa multinacional nos actualiza día a día y nos enseña, sí, nos enseña como es de descarnado y brutal el mundo real. Si bien presta especial atención a la tierra del Bravo a la Patagonia, nada le es ajeno de un extremo a otro del planeta con inmediatez, transparencia y profundidad. Fueron aterradores los informes sobre la conjura plurinacional que culminó en la terrible lección de la invasión a Libia y el asesinado de Muamad El Gadafi, y los actuales acosos terroristas a Siria e Irán, sustentados y orquestados por los Estados Unidos, Europa, Israel y traidores gobiernos árabes.

El mayor saldo de ganancias formativas es para los jóvenes, para las nuevas generaciones. No es lo mismo que les contemos sobre el capitalismo quienes lo vivimos en Cuba. Ahora pueden apreciarlo por si mismos, con imágenes verídicas reinantes.

Es una suerte mayor el seguimiento que TeleSur le está dando, en América Latina, a la lucha de los gobiernos y pueblos que defienden mantener o tener una verdadera independencia política y económica, una auténtica identidad nacional, contra las acciones enemigas, encubiertas o a luz del día, de toda índole, incluidas subversivas y de inteligencia militar.

Algunos contemporáneos se me han quejado sobre el tiempo que invierte ahora la estación amiga en el proceso eleccionario venezolano. Claro, para ellos, al igual que en mi caso, no es algo nuevo, conocimos situaciones semejantes en nuestro país antes del triunfo de la Revolución.

Pero los jóvenes están conociendo las dos Venezuelas, la anterior al triunfo del presidente bolivariano, de apropiación indebida de los miles de millones de dólares generados por el trabajo de los venezolanos y de sus riquezas naturales, en primer lugar el petróleo, así como de otros patrimonios; del desarrollo de la violencia sin límites, la comisión de atentados y actos vandálicos; por la división de los venezolanos para lograr la desestabilización nacional; todo en aras de retomar el poder político, y por esta vía, el control de presupuestos, ingresos y gastos. Este es el sistema que, con total descaro y cinismo, propone el candidato de la derecha Enrique Capriles Radonsky.

Justo en frente, como realidad feliz, se encuentran las cotas de justicia social, honestidad y progreso, alcanzadas en los años de la V República bajo el gobierno del adalid latinoamericano Hugo Chávez Frías, ahora proyectadas más altas y alcanzables, en el testamento político del comandante Invicto, el mismo que sostiene Nicolás Maduro como candidato presidencial de Venezuela: paz y amor, unidad nacional,  crecimiento de los ingresos y la garantía de la alimentación de los humildes y más pobres; salud de calidad;  gratuita y al alcance de todos; alfabetización para todos y aún más, instrucción hasta el nivel que cada uno quiera o pueda alcanzar; trabajo; viviendas decorosas; agua potable; caminos y carreteras; seguridad ciudadana.

Es la lucha descarnada, repito, por la justicia social y la elevación del nivel de vida de la población contra el neoliberalismo rapaz, explotador, anti latinoamericano y divisionista.

Y para satisfacción de mi “chovinismo tropical” allí prestó sus servicios durante muchos años el estimado Ovidio Cabrera y han pasado otros bien conocidos. Hoy laboran terceros, también magníficos profesionales cubanos, muy amigos, con quienes trabajé con gran placer y de ellos mucho aprendí: Rolando Segura, Fabiola López, Graciela Requejo y Waldo Ramírez.

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Irán: El extraño caso del drone “hipnotizado

 

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Santa Clara: Milicias Estudiantiles Revolucionarias (MER) de 1959 a 1961

El presente trabajo es la primera parte de la conferencia titulada El papel de las Milicias Estudiantiles (MER) de Santa Clara, brindada por el ingeniero Nelson Montiel Benítez, el pasado 23 de marzo, en el X Taller Internacional Problemas teóricos y prácticos de la Historia Regional y Local, organizado por el Instituto de Historia de Cuba.

Santa Clara: Milicias Estudiantiles Revolucionarias (MER) de 1959 a 1961

Por Nelson Montiel Benítez

Capitán Osvaldo Herrera González, ayudante del jefe de la Columna 2, Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán

Capitán Osvaldo Herrera González, ayudante del jefe de la Columna 2, Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán. Foto cortesía: Raúl Sarmiento

Desde el momento mismo del triunfo revolucionario de enero de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro definió que ese había sido solo la victoria de la lucha insurreccional, a lo que sobrevendría una guerra mucho más larga y difícil para lograr mantener el poder revolucionario y que ello solo sería posible depositando el poder en manos del pueblo, las armas en manos del pueblo.

Es así que surgen las Milicias Nacionales Revolucionarias, presentes todos los sectores poblacionales, sin distinción de edad, raza, sexo, procedencia social; involucrando al pueblo en la defensa de la Revolución, de sus propios intereses.

Era una imperiosa necesidad ante las manifestaciones contrarrevolucionarias que se hicieron presentes por elementos desafectos, procedentes en su mayoría de la pequeña y gran burguesía, alentada y financiada por el Gobierno de los Estados Unidos así como alguna minoría de las capas humildes confundidas por influencias ajenas a su procedencia de clase.

En octubre de 1959, el Comandante Camilo Cienfuegos  , de paso hacia la provincia de Camagüey, sostuvo un encuentro que devino histórico, con un grupo de dirigentes estudiantiles villaclareños encabezados por Rodolfo de las Casas Pérez (Casitas) -destacado líder estudiantil villaclareño de reconocida trayectoria revolucionaria en la lucha clandestina y en la Sierra Maestra, donde formó parte de la Columna Uno, dirigida por el Comandante en Jefe- y en la cual participaron también José A. García Bertrand (El Curita), luchador revolucionario y presidente de la Asociación de Alumnos del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, Eugenio Urdambidelus López, estudiante de la Escuela de Ciencias Comerciales y vicepresidente de la Federación Estudiantil Universitaria Central (FEUC), que renunció a las comodidades que le proporcionaba la fortuna familiar para entregarse en pleno a la causa revolucionaria, así como Enrique Villardefrancos Huelgos (Cosío), militante del Movimiento 26 de Julio en Santa Clara, durante la clandestinidad y desde entonces vinculado a El Curita.

En esa reunión el Comandante Cienfuegos dio su aprobación a la propuesta que le presentara García Bertrand para la creación de las Milicias Estudiantiles Revolucionarias (MER), en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, proponiendo a su vez que llevaran por nombre Milicias Estudiantiles Osvaldo Herrera, en honor al heroico Capitán rebelde de su tropa, destacado dirigente estudiantil en el centro docente, preso mientras cumplía una arriesgada misión de su columna y, tras ser salvajemente torturado, prefirió privarse de la vida antes de cometer una delación.

Nacen así las MER, dirigidas por El Curita, inicialmente compuestas por estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, que contribuyeron sobremanera a la consolidación de la firme posición del estudiantado revolucionario villaclareño, ahora con las armas en la mano y a la cual se integraron también estudiantes de otros centros estudiantiles y jóvenes revolucionarios del territorio.

Comienzan las MER organizando sus estructuras, primero los pelotones, luego compañías, para de manera sistemática recibir, con el apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias destacadas en el Regimiento Leoncio Vidal, de Santa Clara, la preparación militar elemental, que consistió en el manejo de las armas, ejercicios de infantería, tiro, guardias para cuidar importantes objetivos socio-económicos, etc. Todo ello contribuyó a comenzar a foguear la disciplina de aquellos jóvenes estudiantes constituyéndola además, en una organización lista para el enfrentamiento directo con el enemigo y frenar en seco sus intenciones de detener y destruir el joven proceso revolucionario.

En la primera etapa las milicias estudiantiles vistieron diferentes uniformes teniendo como base el pantalón verde olivo e indistintamente camisa verde olivo o blanca, pulóver blanco; colocando en el brazo izquierdo un monograma bordado con las siglas MER.

Al igual que en el Instituto de Segunda Enseñanza, en la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas (UCLV) se constituyeron las milicias estudiantiles, que adoptaron el nombre de Ramón Pando Ferrer, sobresaliente joven revolucionario que había sido también un reconocido dirigente estudiantil en la casa de altos estudios, capturado por las fuerzas de la tiranía en las montañas del Escambray y asesinado.

Este primer destacamento de las milicias universitarias estuvo bajo la dirección del compañero Rosendo Moreno, joven estudiante del centro muy enérgico en su acción revolucionaria, y fue integrado por un reducido número de simpatizantes de la Revolución, en el confuso ambiente de aquella etapa, mereciendo destacarse el papel desempeñado (entre otros),  por estudiantes como Eugenio Urdambidelus, Berto Ortega, Manuel Peláez, Francisco Padrón, Olga Caballero, Rafael Jordán, Eduardo Rodríguez López, Jesús Guzmán Pozo, Antonio Rodríguez Palacios, Pedro Hernández Soto, Manuel Ruiz González, José Abreu, Rogelio García Vila, María Adela Jiménez; los trabajadores Rubén Murieda Solano y Adalberto Valdés Casamayor; y los profesores Ramiro Mas Martín, José Noriega y Silvio de la Torre Grovas, quien más tarde fuera destacado Rector de la Universidad Central.

Por esa etapa había sido designado por el Comandante Ernesto Ché Guevara, como jefe de las Milicias Nacionales Revolucionarias en la provincia de Las Villas, el entonces Capitán Armando Choy Rodríguez, quien había sido un activo líder estudiantil, destacado luchador clandestino y luego combatiente del Ejército Rebelde en las montañas del Escambray.

En ese período comenzaron a desarrollarse actividades tendientes a fortalecer el carácter patriótico en las milicias estudiantiles. En ocasión de celebrarse en Las Mercedes, antigua provincia de Oriente, el 26 de Julio de 1960, sétimo aniversario del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Casitas, el Capitán Choy, El Curita y otros dirigentes estudiantiles villaclareños, organizaron la participación de las MER y las Milicias Universitarias Ramón Pando Ferrer en tal concentración, haciéndose el viaje por tren hasta el Central Estrada Palma donde se descarriló, cubriendo todos el camino restante hasta el lugar de la concentración, a pié. Una vez concluido el acto hicimos una larga caminata a la Sierra Maestra, a escenarios históricos de la lucha guerrillera comandada por Fidel.

Al regreso, fue organizado un recorrido por los campamentos que sirvieron de base a los combatientes que, comandados por el Comandante Camilo Cienfuegos, desarrollaron la exitosa campaña guerrillera por el norte villareño. Ello dejó una profunda huella en la formación patriótico-revolucionaria en los integrantes de la columna estudiantil.

En 1960, la UCLV fue escenario de una seria confrontación política entre las fuerzas pequeño-burguesas y la creciente y pujante fuerza revolucionaria.

La reacción, orientada y financiada por el Gobierno imperialista de los Estados Unidos quiso aprovechar la huida hacia Miami del doctor Oliver Labra, Rector del centro y el fusilamiento del traidor Porfirio Ramírez, Capitán del Ejército Rebelde y presidente de la FEUC, quien se alzó en las montañas del Escambray e integró un destacamento armado en contra de la Revolución, que en vano pretendió consolidar una base de apoyo en el recinto universitario.

Fue, sin dudas, un momento de definiciones donde las fuerzas revolucionarias, con sus milicias estudiantiles al frente, salieron fortalecidas, expansionándose, dando lugar a la creación del Batallón Universitario 316, siendo nombrado jefe del mismo el compañero Urdambidelus, quien también había asumido la presidencia de la FEUC.

En diciembre de 1960, cuando el cambio de presidentes norteamericanos (de Dwight  Eisenhower a John F. Kennedy), el joven gobierno revolucionario movilizó al pueblo como clara advertencia del potencial defensivo con que contaba la Revolución.

En el Club Deportivo de Santa Clara, bajo el mando del Capitán Armando Choy Rodríguez, se concentraron miembros de las Milicias Nacionales Revolucionarias y, como parte de ellas, los estudiantes integrantes de las MER y de la Milicia Universitaria.

En abril de 1961, cuando el ataque mercenario por Playa Girón las Milicias Estudiantiles jugaron un prominente papel en la detención y custodia de componentes la quinta columna contrarrevolucionaria, posible potencial de apoyo a la fuerza mercenaria. Las MER se concentraron en dos cuarteles de operación, uno en el Instituto de Segunda Enseñanza y otro en el antiguo Santa Clara Tennis Club.

Los elementos considerados como posible apoyo a la fuerza invasora fueron detenidos y trasladados al estadio deportivo (SEDER) de la Universidad Central, que fue el vivac principal, quedando allí bajo la custodia de los milicianos universitarios miembros del Batallón 316.

Esta operación conjunta contó con la activa participación de Casitas, El Curita, Fernando Sordo, Enrique Villardefrancos, Eugenio Urdambidelus, Rafael Jordán y otros destacados revolucionarios villaclareños y significó un factor de soporte decisivo a los Órganos de la Seguridad del Estado.

Luego de la derrota mercenaria en Playa Girón, acude a la Universidad Central de Las Villas, un numeroso contingente de alrededor de 500 jóvenes estudiantes, muchos de los cuales habían sido fundadores de las MER en el Instituto de Segunda Enseñanza y que habían sido seleccionados tras rigurosos exámenes de conocimientos y cociente de inteligencia, para integrar un curso de nivelación e inaugurar el Plan de Becas, en respuesta al planteamiento que hiciera el Comandante Ernesto Ché Guevara de vestir a la Universidad de negro, de mulato, de hijos de obreros y campesinos, y con ello romper el esquema que había hecho de los estudios superiores, un privilegio de la pequeña burguesía villareña y el sueño de la potencia imperialista norteamericana –tras el triunfo popular de enero- de crear allí un foco de resistencia en contra de la Revolución.

Con la llegada de los becarios se fortalece el Batallón Universitario de Infantería 316, que crece hasta cuatro compañías masculinas y una femenina.

Trabajos relacionados:

Agustín Gómez Lubián y Julio Pino Machado

 
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Publicado por en 09/04/2013 en Cuba, Historia, Política, Revolución

 

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