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Archivos Mensuales: enero 2012

¿Es válido?: El que por su gusto…

Reina Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo

Es muy lamentable: la lista de los estafados va en aumento. Incluye muertos y defraudados. Los cantos de sirena de la disidencia los conquistaron y los familiares sobrevivientes honestos lo lamentan. Otros, los promotores, los beneficiarios, lo celebran.

Siempre he sentido el deceso de cualquier ser humano, contra y más, un cubano. He sido educado en la extrema sensibilidad de la Revolución cubana por la vida de las personas. Recuerdo los esfuerzos de Fidel y el Ejército Rebelde por mitigar las bajas de ambas partes en los combates de la guerra de liberación contra el Ejército Nacional comandado por el tirano Batista y su camarilla.

Nuestro desarrollo en la salud pública responde a ese principio humanista: que los cubanos (y todos aquellos a quienes podamos ayudar) vivan más tiempo y con mayor calidad de vida.

Orlando Zapata Tamayo ha sido el único muerto en Cuba por una huelga de hambre. Fue estimulado a sobrepasar los límites de su salud. Las posibilidades de nuestra medicina, y los recursos materiales disponibles, fueron poco para salvarle la vida. El esfuerzo -no reproducible en ningún otro país del mundo para con un disidente- fue baldío.

Recién ocurrido su deceso vi en la televisión cubana las declaraciones de la madre, Reina Luisa Tamayo, agradeciendo la atención brindada a su hijo. Después habló cosas muy diferentes pues responsabilizó a nuestro país por tan infeliz desenlace; se exhibió con las cenizas de su hijo por localidades de Cuba y por último irse a Miami a reunirse con lo más repugnante de la mafia cubano-americana. Ella también estaba siendo estafada.

Fue pieza clave para la matriz de opinión del asesinato de su hijo por Cuba, lo que aún corean los medios de información del imperio. La recibieron en diferentes actos, a bombo y platillos, la llevaron al Congreso y le presentaron algunos senadores y representantes. Por la inmolación de su hijo recibió promesas de fortuna, chalets, autos y vida cómoda…

Recién el blog miamense Cuba la isla infinita divulgó lo dicho por la señora Tamayo en el programa A fondo -del canal de televisión AmericaTeVe-, en cuanto al engaño sobre la prometida atención pecuniaria y la penosa situación que vive tras disminuir su valor mediático; los organizadores del espacio televisivo apoyaban una campaña económica de ayuda. Ahora el periodista Miguel Fernández, propietario del blog, está amenazado de muerte por reproducir tales enunciados:

– “…para solicitar ayuda de la comunidad ante los contratiempos que enfrenta su familia…”

– “… no tuvo reparos en fustigar a las personas que la han olvidado luego de usar su causa como estandarte político…”

– “…otras me manipularon cuando yo llegué y me dieron la espalda…”

– “Mis hijos están luchando con trabajos temporales para ayudar entre todos a pagar la renta, pero si yo no tengo una ayuda fija me resulta difícil tener el dinero para contribuir…”

– “Mi esposo compró incluso los equipos para limpiar patios, y salimos a pleno sol a repartir tarjetas y buscar trabajo, pero hemos conseguido poco.”

– “Estoy viviendo una situación desesperada, porque yo no pensé jamás venir a Estados Unidos.”

Hoy el nuevo boom mediático contra Cuba es la muerte del delincuente común Wilman Villar Mendoza, después de sancionado a prisión incorporado a la disidencia. El reo fue procesado en libertad por causarle lesiones a su mujer Maritza Pelegrino y agredir a la policía cuando quiso interrumpir la golpiza; y quiero resaltar: procesado en libertad. Las causas de su muerte fueron dictaminadas por un calificado equipo de profesionales de la salud del  hospital  Clínico Quirúrgico Doctor Juan Bruno Zayas, que le atendió con toda devoción, como hace con cualquier otro paciente. A tal efecto vale la pena recordar el gesto de Guillermo Fariñas Hernández (Coco), al salir de alta del hospital Clínico Quirúrgico Arnaldo Milián Castro tras una huelga de hambre que le puso al borde de la muerte, cuando pidió una foto con el equipo médico que le atendió. No fue tan solo la búsqueda de un recuerdo sino una manera de manifestar su agradecimiento por haberles salvado la vida.

Y algo curioso en el caso de Villar Mendoza (tal cual otros se incorporó a las filas disidentes cuando ya cumplía sanción) es que la Pelegrino -la misma que fue agredida por el hoy “destacado disidente muerto”, demostrado por fotocopias del certificado médico extendido tras el ataque-, es sustento de una campaña contra Cuba, por supuestas injusticias y malos tratos a su esposo. Calla todos los delitos cometidos por él con anterioridad así como los continuos maltratos de que era objeto.

No hay que ser detective, augur, descifrador de güija o babalawo para adivinar que esta señora se trasladará un día a Miami, para reunirse allí con Posada Carriles, la Ross-Lethinen, Mario Díaz Balart y otros. Le prometerán una vida cómoda, buena casa, automóvil, amplia renta. Y luego, después, cuando pasen de moda sus falacias mediáticas, cuando “se desgaste”, la veremos haciendo declaraciones a la prensa, quejándose del abandono y la difícil situación económica por la cual estará padeciendo, tal cual les ha pasado a otros y otras.

Ya para entonces, conocedora de esta situación actual de Reina Luisa Tamayo, se considerará no engañada sino estafada.

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Publicado por en 27/01/2012 en Cuba, Política, Revolución, USA

 

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Cuadrando el círculo con Wilman Villar

De nuevo mienten los buitres de la contrarrevolución cubana sobre las causas de la prisión y el deceso de un reo común, hoy es el caso Wilman Villar Mendoza. Sobre su muerte -¿cabe acto más espurio, más indigno?- se encaraman la disidencia, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, España, la Unión Europea y todos nuestros enemigos, para denunciar un supuesto estado de oposición a la Revolución  y violenta represión por parte de todo el Estado cubano.

Toman como tribuna tan lamentable hecho como es un deceso humano para elevar otra supuesta acusación. Así lo hicieron con anterioridad con las huelgas de hambre de Guillermo Fariñas, a quien salvó de la muerte un calificado equipo médico en Villa Clara. Y también cuando ocurrieron las defunciones de Pedro Luis Boitel y Orlando Zapata Tamayo, ambos sancionados por delitos comunes: desorden público, agresiones, maltratos y desobediencia. Igual ocurrió con Juan Wilfredo Soto García.

En realidad ellos fueron rehenes de los sin conciencia que les animaron a atentar contra si mismos. De los que les motivaban y seguían sus agonías para divulgarlas al mundo, esperando sus muertes para utilizarlas contra la Revolución cubana. Próspero negocio para los Elizardo Sánchez, Guillermo Fariñas, Ninoska Pérez Castellón, Mario Díaz-Balart, las “Damas de Blanco”, la twittera millonaria Yoani Sánchez, y muchos más.

Son claras las causas de la detención de Wilman Villar Mendoza, su procesamiento y condena: lesiones provocadas a su esposa. Villar Mendoza residía en el municipio Contramaestre, provincia Santiago de Cuba y cumplía  sanción de privación de libertad desde el 25 de noviembre del año 2011, por los delitos de Agresión, Desacato, Atentado y Resistencia. El hecho por el que fue condenado se produjo durante un escándalo público en el que agredió y provocó lesiones en el rostro a su esposa (Vea copias fotostáticas del certificado médico extendido),  ante lo que su suegra solicitó la intervención de las autoridades y a las que se resistió y atacó.

También son firmes las declaraciones de especialistas sobre la esmerada atención médica prestada al reo común, de nuevo nuestra salud pone a disposición de estos malandrines sus recursos humanos y materiales. La causa de la muerte ocurrida en la sala de cuidados intensivos del  del  hospital  Clínico Quirúrgico “Doctor Juan Bruno Zayas”, también está muy bien definida: fallo multi-orgánico secundario a un proceso respiratorio séptico severo, que llevó al paciente a un shock por sepsis.

La mayor mentira dada por nuestros enemigos es dar a Villar Mendoza como un “disidente” que hacía una huelga de hambre. Es solo después de haber cometido el delito, por el cual fue procesado en libertad, cuando entabló relaciones  con elementos contrarrevolucionarios en Santiago de Cuba. Estos le reclutaron para realizar actos de protesta que le dijeron facilitarían exonerarle de todas sus transgresiones.

Para mayor escarnio, la twittera millonaria, -la misma que mintió en agosto pasado sobre un supuesto despliegue de francotiradores en calle Infanta entre Santa Marta y Manglar, cuando el incidente de la iglesia Asamblea Pentecostal de Dios-,  ahora escribe acerca de desórdenes en Contramaestre, lugar natal del finado.  Fotos muy reveladoras mostraban ayer la paz y tranquilidad que reinaban en ese lugar del indómito oriente cubano.

Nuestro presidente Raúl Castro no titubeó en firmar más de 2 300 indultos al finalizar el año 2011. Hubo indulgencia para hombres y mujeres, cubanos y extranjeros que mostraron arrepentimiento ante sus faltas y emprendieron el camino a una nueva vida. Recuerdo ahora  el caso Tohuami Hamdaoui, preso muerto en Teruel, España, en julio del pasado año, tras estar en huelga de hambre durante cinco meses.

Condenado a trece años de cárcel, por una sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante de febrero de 2003, por la violación de una menor y a tres años más por robarle un teléfono móvil, una diadema de plata y cinco euros, el recluso se declaró inocente de los hechos y dijo que se trataba de un error judicial.

Tras estar un año en ese centro penitenciario, Hamdaoui estuvo cinco meses en huelga de hambre.  Cuando su salud se depauperó, la dirección del centro comenzó a alimentarlo de manera forzosa. Hamdaoui murió en la prisión de Teruel sin ser atendido con esmero en un centro hospitalario de la calidad del hospital  Clínico Quirúrgico “Doctor Juan Bruno Zayas”.

La segunda vuelta de una huelga de hambre masiva de prisioneros en California, en noviembre de 2011, terminó con tres presos muertos, según Cubadebate. Ellos estaban en huelga desde el 22 de septiembre y finalmente murieron. Johnny Owens Vick y otro preso fueron confinados a la Unidad Especial de Seguridad de Pelican Bay. Hozel Alanzo Blanchard se encontraba recluido en la Unidad de Segregación Administrativa de Calipatria (ASU). Además, el 3 de enero de este año, hace poco más de dos semanas, murió también tras una huelga de hambre una mujer de 52 años, Lyvita Gomes, quien se encontraba detenida en una cárcel de los suburbios de Chicago. Gomes, de origen indú, que había estado viviendo en un hotel de Vernon Hills, fue arrestada el 14 de diciembre después de que se ausentara a una cita en la corte.

Cuba y los hombres honestos de todo el mundo no podemos esperar otra cosa de tales buitres carroñeros. La manipulación mediática pro-imperialista tiene infinidad de voces y ecos en todos los puntos del planeta. Sus ahijados les son fieles. La repercusión retorcida de esta muerte representa más ganancias para quienes les impulsan al suicidio. Solo la verdad de Revolución Cubana resplandecerá al final del debate.

 
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Publicado por en 21/01/2012 en Cuba, Política, Revolución, Sociedad, USA

 

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Sin hacerme “El Santo” y Décimas a mi padre

Barbiblanco, Fulgueiras, presidente de la UPEC en Villa Clara, recibe el Premio "Roberto González Quesada, Por la obra de toda una vida”

Mi amigo José Antonio Fulgueiras se acoge al “derecho de réplica” y tuvo la deferencia de enviarme una sentida y especial respuesta, a tenor de lo publicado en El hijo del lechero de Macún. Por lo bien escrita de la contestación Café Mezclado, como excepción, tiene el honor de reproducir su crónica Sin hacerme “El Santo” y, a continuación, las Décimas a mi padre. Se las ofrezco, que las disfrute.

Sin hacerme “El Santo”

Vi al periodista entre las aguas que amordazaban al poblado de El Santo. Lo vi también encaramado en uno de los helicópteros de rescate. Mas, por mucho que traté de ver, tuve que conformarme con mirarme yo mismo con un cable telefónico en la mano y un operador berrinchoso que me gritaba constantemente: “Oye guajiro  e’ mierda, dame más alambre que si sigues así embelesado nos vamos ahogar nosotros aquí también.”

Yo era un simple operario C de Test Panel del Centro Telefónico de Sagua la Grande cuando me propusieron ir de ayudante de Armando Dorta para reparar las líneas que enlazaban a El Santo con la tierra firme del lado de acá de Encrucijada.

Llegamos al amanecer y solo se escuchaba el rugir de los helicópteros,  que como cigüeñas con aspas,  traían a los primeros niños evacuados, mientras el agua crecía y la lluvia se entonaba para hacerla crecer más.

Yo quería verme con una cámara y una grabadora en ristre, pero solo tenía en las manos un rollo de cable que iba desatando cuando Dorta me halaba hacia él y el carrete daba vueltas y yo detrás del carrete como un niño al que su papalote se le va a bolina.

Dorta me decía todo tipo de improperios, pero yo no los oía pues estaba absorto en aquel paisaje de agua y desolación encuadrado en un silencio mortuorio que solo rompía los motores de los helicópteros y los gritos del reparador a su ayudante.

Así estuvimos toda la mañana y parte de la tarde hasta que el agua comenzó a bajar y a enseñar las crucetas de los postes, mientras Dorta y yo sobre una chalana, remendábamos las líneas que sacaban el cuerpo fino del agua como hacen las jicoteas en busca del oxigeno salvador.

Regresamos al anochecer. Yo me acurrucaba en la parte trasera del carro de reparación sin poder soltar la imagen de aquella niña que emergía de las aguas en los brazos de un hombre de verde olivo con un rostro de ternura y orgullo que desde entonces no he visto nada igual.

Todo esto se lo conté a Dorta en el regreso, pero él no me prestó mucha atención, pues fue allí a restablecer la línea telefónica y lo logramos, aunque nos mojamos de pies a cabeza y su ayudante aguantó carajos desde la madrugada hasta el anochecer.

Al otro día abrí el Vanguardia y para mi sorpresa me encontré de sopetón con la imagen de la niña, ahora de papel y tinta, atrapada por el lente de Pepe el fotógrafo.

Fue entonces que recibí la llamada de Pedro Hernández, el director del periódico, pidiéndome una crónica sin él imaginar  que yo hacía minutos había regresado de El Santo.  Por suerte, ya la tenía escrita en el corazón, y solo tuve que sacarla hacia la cinta de un viejo teletipo.

Siempre pensé que eso me catapultó al periodismo, pero nunca se lo pregunté a Pedro, quien ahora sorpresivamente lo  devela con suma maestría en su crónica El hijo del lechero de Macún, y que hoy trato, a duras penas, responder.

Décimas a mi padre

De tu vida de lechero

recuerdo las angarillas

las noches, las pesadillas,

la vaca, el rejo, el ternero.

También evoco el sendero

angosto a la vaquería

cuando tu mano sombría

se aferraba en una ubre

en un ciclónico octubre

tras una ilusión baldía.

Tu pensamiento de pobre

no comprendió por entero

que aquella vaca, al lechero

daba la leche salobre.

El oro volviose cobre

demostrándote otra cosa:

Una ilusión milagrosa

y el ruido de las botijas

no tapaban las rendijas

que apagaban la chismosa.

Porque nunca se me olvida

cuando llegó junto al carro

pies descalzos con un jarro

greñas rubias, faz sentida.

Aquella niña afligida

cuando alguien leyó el letrero

del carro dijo: “Lechero

aunque ahí diga Santa Rosa

no hay virgen ni flor hermosa

para un niño pordiosero.”

Por eso cuando Fidel

vino a enrejar las miserias

las vacas por las arterias

dieron botijas de miel.

Y en el 26 aquel

con la aurora de un Moncada

la roja y negra alborada

vistió de olivo al lechero

y julio prendió un enero

luminoso en tu mirada.

 
 

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El hijo del lechero de Macún

En Cuba cuando uno reclama derechos dice a menudo: “Yo no soy el hijo de Pepe, el globero” o “Yo no soy el hijo del lechero”. Pero tengo un amigo que puede decir lo segundo, en cualquier lugar y momento, así, con orgullo y satisfacción: “Yo soy el hijo del lechero de Macún”. Si no me cree, conozca esta historia.

Recién me iniciaba en las tareas como director del periódico Vanguardia, allá a mediados del decenio de los años 70 del pasado siglo.  Aún no estaba concluido el complejo hidráulico del norte de Villa Clara, con sus presas y conductoras, que permitirían el riego de extensas áreas sembradas de caña o de cultivos varios, y a la vez, controlar las inundaciones de las zonas bajas.

Era octubre -y cercana la conmemoración de la desaparición en el mar del Comandante Camilo Cienfuegos- cuando se desató en la provincia una tormenta muy severa. Fueron varios días de intensa lluvia. El agua corrió violenta, incontrolable, destructora. Se desbordaron ríos y afluentes; perdiéronse arrastrados, diques y tranques. Los daños fueron cuantiosos. Casas derrumbadas, labranzas perdidas, arrancados segmentos de carreteras. Hasta el fondo patrimonial inmueble de Remedios, una de las siete villas fundacionales, fue afectado: hubo cimientos debilitados por la subida del agua subterránea.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al frente del pueblo, impidieron pérdidas humanas y salvaron lo salvable. Logramos subir dos fotógrafos en par de helicópteros que participaron en los rescates y trajeron magníficos testimonios gráficos de heroicidades y también de desgracias.  Con una selección de fotos en toda una página (era momento de los diarios de hojas grandes) intentamos dar la magnitud de la tragedia a los lectores villaclareños.

Al otro día -observando una conmovedora instantánea publicada (ahora no preciso la autoría de Manuel de Feria o Pepe Hernández) donde un tripulante de una de las aeronaves, sumergido en el agua hasta la cintura, traía cargada en sus brazos hasta el autogiro a una niña a todas luces campesina-, se me ocurrió pedirle a un activo y destacado corresponsal deportivo voluntario que teníamos en Sagua la Grande, que buscara el periódico y sobre aquel dramático cuadro nos hiciera una crónica.

Cuando hice contacto telefónico con José Antonio Fulgueiras (Sagua la Grande, 1952), en la oficina de la Empresa de Teléfonos donde trabajaba,  y le hice la petitoria, me contestó: “Sí, vi la foto, precisamente estoy terminado una crónica y en unos minutos se la envío”.

Así fue. Al poco rato nuestro teletipo comenzó a imprimirla con aquel ruido atronador que le distinguía, oíble en toda la redacción y hasta en el vecindario. De inmediato me la trajeron, la consulté con mi inolvidable amigo, profesor y jefe de redacción Roberto González Quesada (Premio Nacional José Martí, Por la obra de la vida). Cuando terminamos de leerla y tras aprobarla con no poco asombro por la ostensible calidad -de aquel entonces aprendiz-  recuerdo le dije: “Roberto, este da periodista”. El Patriarca exhibió una media sonrisa y me contestó con una frase corta y precisa, tal cual acostumbraba: “Tienes toda la razón”.

Tras algunas discusiones logramos incorporarlo a la plantilla de cargos con el compromiso de hacerse Licenciado en Periodismo. Comenzaron para él tiempos de mucho rigor, primero terminar la Facultad Obrera (nocturna) y después hacer la carrera en la Universidad de la Habana (por Curso para Trabajadores), yendo y viniendo en moto, expuesto a sol, sereno, frío y lluvia, costeando de su salario todo este movimiento, hasta cumplir.

Lo recuerdo muy audaz, en aquella moto CZ asignada o en el jeep, cámara fotográfica colgada al hombro, recorriendo guardarrayas, bateyes, barrios, ciudades, muelles, almacenes, fábricas, buscando, indagando, pulsando la vida para después detallarla con prosa clara y precisa, resaltando fortalezas y debilidades de hombres y mujeres. También improvisando décimas en los momentos de recreo o en pleno cañaveral,  en las entregas de estímulos a las brigadas de corte de caña, manual o mecanizado.

Integró un trío respetable junto a otros dos tremendos colegas: Efraín Sacerio Guardado y Rene Ruano Arencibia. Ellos le dieron no pocos color, sonido y sabor a cuanta actividad desarrollaron. Fueron soporte y motor –junto a otros- para aquella difícil tarea que yo enfrentaba.

Gracias al Fulgue disfrutamos durante dos años los que resultaron ser los primeros juegos nacionales de softball de la prensa, en Sagua la Grande, consiguiendo el apoyo de la UPEC, así como del Partido, el Gobierno y las poderosas industrias locales. Asi mismo, en ocasión del aniversario 20 del diario, promovió un galardón sui géneris, muy importante para la economía nacional, destinado a aquellos integrantes eficientes de la cadena puerto-transporte-economía interna. Con ello despertó un verdadero movimiento de masas con saldos positivos para el territorio y fortaleció el sentido de pertenencia de la población hacia el periódico.

Varias veces me invitó a conocer a su familia. Un buen día aprovechamos un viaje a Isabela de Sagua y llegamos a su hogar en pleno Macún, finca de tierras bajas que enlaza al poblado con la ciudad de Sagua la Grande. Típico cobijo campesino, modesta vivienda en plena sabana, resplandeciente en limpieza, organización y mas que todo por el cariñoso trato; pasamos allí un rato muy agradable. Tuve la oportunidad de conocerlos a todos y de paso la génesis de su alta calidad humana.

Ya al retirarnos vi reposar, bajo un colgadizo,  un viejo y empolvado carretón de cuatro ruedas, rectangular y cerrado, de un color amarillo ya desteñido por los años, varas de tracción en ristre. El Fulgue me explicó que “había sido el sostén de la familia pues mi padre fue lechero”; es decir repartía leche en aquel transporte cada día, desde bien temprano en la madrugada, durante muchos, muchísimos años.

Al saber que “El muerto de Sagua” (como se me autonombra cada vez que establecemos comunicación por cualquier vía) presentará su más reciente libro Los hombres de negro (sobre destacados árbitros en la historia del béisbol en Cuba), en la Casa de la Prensa, el próximo viernes 20 de enero, vuelvo a ver aquel viejo carretón amarillo y se me antoja un monumento a una pareja de campesinos cubanos que lucharon durísimo, en condiciones muy difíciles, para educar y abrirle camino a sus hijos.

Hoy, el hijo del lechero de Macún, José Antonio Fulgueiras es reconocido como escritor, periodista, poeta, con mucho más de una decena de buenas obras publicadas (honestamente he perdido la cuenta), una misión internacionalista cumplida, varios notables premios ganados con su esfuerzo, y electo a importantes cargos por méritos personales y profesionales. Es orgullo de su familia y de nosotros sus amigos. Y por todo eso estaré allí el viernes, para aplaudirle a él y a sus padres, a Vanguardia próximo a cumplir 50 años, es decir, a toda su familia.

 

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Camilo no parirá chancleta

Él es un vecino de 50 años, laborioso y emprendedor, a quién conocí -recién mudados al edificio donde vivo- por mis hijos, casi sus contemporáneos. Afectuoso y fraternal, siempre exhibe esas cualidades en cada saludo, momento y lugar. Ha sido, que yo sepa, constructor, carpintero, pintor de brocha gorda, pescador y panadero.

Nos encontramos la mañana del lunes, a la entrada del consultorio del médico de la familia. Soplaba una brisa notable, matrimoniada con una temperatura fresca para nosotros los cubanos, Acompañados de las respectivas esposas preferimos esperar nuestros turnos sentados en un escalón en el exterior, para tratar de abrigarnos con unos débiles rayos solares, y allí establecimos una fluida conversación.

Primero reparamos los cuatro en el destaque de una cercana y muy florida mata de Flor de Pascuas, por los contrastantes colores rojo vivo y verde brillante, en el marco de un bien cuidado jardín.

Después el intercambio giró hacia su ocupación actual de trabajador por cuenta propia en la elaboración de alimentos y, sin mediar pregunta mía, de pronto, pasó a contarme sus avatares para lograr un pedazo de tierra cultivable al amparo del Decreto 259 de 2008 y detallarme cómo, desde hace cerca de dos años, viene batallando contra la burocracia, los aprovechados y negligentes, sin resultados. En fin, no ha podido materializar sus deseos.

Nos fuimos entonces a comentar el embarazo de su señora y supimos que con seis meses y medio todo marchaba bien y será una hembra, la tercera para él. Le hice saber a ambos que en la época de mi niñez -tiempos de mucho machismo, corrupción y otras injusticias y delitos-, allá en la calle Cuartel del natal Cienfuegos, los hombres eran choteados, mortificados, si la mujer no paría varón. La inmensa mayoría no cargaban a sus hijos en la calle  -mucho menos si era hembra- y la mujer se ocupaba con la atención manual a los infantes.

Entonces me llamó la atención que ambos sonreían,  Camilo y su señora,  como dudando de lo que yo decía, mostraban sonrisas resplandecientes a partir de  muy completas y blancas dentaduras, sobre rostros muy negros.

Le tocó a él sacarme de la duda al decirme: “Sí Pedro, se que eso fue así en un tiempo pero las cosas han avanzado mucho, te digo que he cargado a mis hijas por donde quiera, les he cambiado los pañales, dado el biberón y todo lo demás. Igual pienso hacer con la que está por venir”.

Sin dar tiempo a responderle, como si hubiese sido un fragmento de una antigua blanqui-negra película silente, nos interrumpió una recién llegada que preguntó inquisidora: “¿Que trae ella?” La contesta fue concisa: “Hembra”, a lo que respondió entonces la arribante: “¡Ah, te rajaste, parirás chancleta!”; a lo que Camilo rebatió , mirándola fijamente, muy serio, ni corto ni perezoso, con lenta entonación,  bajo volumen, tono firme y muy orgulloso: “¡No tendré chancleta, mi mujer parirá una hembra!”

 
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Publicado por en 10/01/2012 en Amistad, Cuba, cultura, Familia, Revolución, Salud, Sociedad

 

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No existen, no existen…

Mendigos esperan comida

Comentábamos hoy, primer día laboral en Bohemia digital, en ambiente jocoso, el caso que expuse en Café Mezclado referido a la simpática conversación con una internauta sobre la composición de la cena del fin de año y recordé muy diferentes épocas, en este caso de mi niñez. El tono y  objetivo de este escrito me lo enmarcan y motivan estos recuerdos y los mensajes de dos cibernautas que en recientes momentos me escribieron sobre los últimos posts publicados.

Me recriminaba el primero del “atrincheramiento” de algunos de mis trabajos, y traté de explicarle –por email- que mi blog lleva el nombre de Café Mezclado porque abarca mis pensamientos y sentimientos sobre los más variados temas que me preocupan, desde los problemas de la migración (aunque no tengo familiares en el exterior), plasmados en Proceso migratorio: sin prisa, sin pausa  hasta las creencias religiosas o de otro tipo, presentes en los cubanos aunque no practico ninguna, de lo que escribí en  Diez supersticiones para un buen Nuevo Año  y Cachita recorrió la Timba.

Del segundo lector le transcribo el campechano mensaje que me adjuntó en Sorpresivo encuentro el 31  , sobre el festín del último día del año, donde mi interlocutora y yo detallábamos los menús respectivos para esa noche: Simpática historia, compa Pedro. Y sobre la entrada puedo hacerle dos propuestas, además gratuitas: 1) Cultivar hortalizas hidropónicas (en agua) en el balcón, es fácil, recreativo, sano y se ahorra plata, seguro que podría obtener información y asesoría sobre cómo hacerlo; 2) No comer tanto, hermano, mire que una paleta de puerco para cuatro personas… na’, es broma, qué bien que la pasó bien. Y una pregunta: ¿cómo hacemos quienes vivimos en zonas no urbanas, es decir donde no hay manzanas, para que se nos cumpla el sortilegio? Saludos y, aunque con un día de retraso, feliz Libertad.

Volviendo a la conversación en Bd, en un momento valoré que en la puerta de mi casa, ahora en La Habana, no ha tocado nunca un mendigo, ni siquiera en la noche del 31 de diciembre. Le refiero esto porque recuerdo en mi niñez, allá en el natal Cienfuegos, poner en una lata  los sobrantes de aquellas cenas especiales (o cualquier otro día) a algún indigente, solo o acompañado por familiares y en no pocas ocasiones por niños.

También tuvimos en mi hogar años muy duros en que tuvimos que esperar tarde en la noche para que mi padre pudiera comprar un pedacito de cerdo, a precios rebajados, y entonces hacer la comida tradicional y ser fieles a las costumbres cubanas.

Hoy ambas cosas, los mendigos tocando a mi puerta y el comprar carne de cerdo a deshoras, para la Nochebuena o el día 31, no existen, no existen…

 

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Sorpresivo encuentro el 31

El último día de diciembre los cuatro nos levantamos muy jubilosos en casa, con mucha energía positiva. Con rapidez nos ubicamos en lo que cada quien debía hacer. Me correspondía preparar y asar la paleta de cerdo destinada a la cena. Había buscado lo necesario en días pasados y hasta afilado los cuchillos.

Antes quería colocar en este blog un trabajo de acuerdo a la fecha, Diez supersticiones para un buen Nuevo Año (donde relaté que si usted da vueltas a la manzana después de las 12:00 de la noche del día 31, viajará al extranjero en el nuevo año), y entonces, me sucedió la simpática historia que ahora quiero contarles.

Ya algo tarde en la mañana, en cuanto “subí” el material, tuve respuesta por Facebook de una joven, amiga allí desde hace unos dos meses. Su extraño nombre no levantó suspicacia alguna en mí, lo cierto es que me imaginé una extranjera, estudiante en Cuba o una residente en el exterior simpatizante de nuestro proceso político, cosa nada extraña por demás. Por supuesto hoy oculto sus verdadero nombre y ubicación, respetando su derecho. Sin más les dejo con el diálogo sostenido, que lo disfruten:

Ella: Ta´ bueno eso… mira que yo me reí de los de las maletas… y ahora todos están viajando menos yo, jejejeje

PHS: Todo mejorará, seguro, cruza los dedos, cierra los ojos y piénsalo con mucha fuerza… ja, ja. ja

 Ella: Jajajajajajajajajajaja… si tu lo dices… fíjate que voy a imprimir tu artículo y lo pegaré a la pared, jajajajaja… esta noche

 PHS: Bueno, léelo en voz alta esta noche, eso me traerá la suerte que nunca he tenido, ja, ja, ja...

Ella: Jajajajajajajajajajajajajajajaja… vete pa´l agro que rifan piuerna los 31…  Pierna, quise decir

PHS: Ehhh, como hombre viejo soy precavido, ya tengo que irme a preparar la que compré hace tres días. Está descongelada y todo. ¿Qué harás tú?

Ella: Jajajajajajajajaja, tengo un lomito picado en chuletas, que mi hermana debe haber puesto a descongelar, para asarlo en olla, congrí, yuca, etc etc, lo tradicional, yo estoy trabajando, por supuesto

PHS: Ñok, envidia azul pero bueno, tendré algo parecido, tradicional: arroz blanco, frijoles negros, ensalada de tomate y lechuga, yuca con mojo y una torta de mi nuera que parece que está de maravilla. Todo un festín.

Ella: Estamos casi casi al 99 por ciento del mismo menú, jajajajajajajajajajajajajaja, es que eso es lo que comemos todos, jejejejejeje, yo hago congrí siempre porque me sale mejor, menos platos, menos problemas, una cazuela menos y mas espacio en el frío, hay col rallada en el agro de Tulipán y zanahorias en las carretillas, si tienes dinero para ellas porque están caaaaras, jajajaja, somos ¿? personas nada mas, digo ¿? con el niño,

PHS: Muy inteligente, siempre que el congrí tenga sus condimentos y algunas empellitas de cerdo fritas… Ufff. ¿Caras las zanahorias? ¿Y qué dices de todo lo demás en las dichosas “carretillitas”? Bueno, si compras en Tulián estás en mi barrio… Quise decir Tulipán..

Ella: Claro que compro ahí, y el día que me mude vendré ahí también, jajajaja

PHS: ¿Y dónde vives? Yo lo hago en ¿¿¿¿¿¿????????

Ella: Peter, jajajajajajajajajajajajajaja, abre la foto de mi perfil en grande, para que me veas, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja, es que me ves casi todos los días, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

Entonces descubrí quien estaba tras el seudónimo, ella es una joven que conocí casi desde niña, con quien me encuentro muy a menudo en calles del barrio y nos ponemos a conversar de lo humano y lo divino: del trabajo, del transporte, del precio de los alimentos, del clima…

 PHS: NO, NO, NO… ¡NO PUEDE SER!

Ella: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, SIGUE HABLANDO CON DESCONOCIDAS SECRETAS, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

PHS: SÍ, SÍ. Estoy muerto de la risa.

Ella: JAJAJAJAJAJAJAJAJA QUE RISAAAAAAAAAAAAAAA

 PHS: Y ese nombre ¿de dónde lo sacaste?

 Ella: Es para que solo me vean los que me de la gana

PHS:  Ahhhhhhhhh… Tus razones tendrás.

 Ella: Jajajajajajajajajajajajajajajaja, claro, es que no quiero pesaos aquí, jajajaja… ayyy vecinooooo!!!!! Que risaaaaaaa… ¿ tu balcón da para el frente o para el fondo del edificio?

PHS: Si me doy cuenta, solo has escogido 90 amigos pero eres muy activa en las redes. Para el fondo del edificio

 Ella: Ahhh entonces a las 12 párate en el balcón, jajajajajajajaja, mira para el ¿¿¿??? piso del ¿¿¿¿????, Ufff, actiiivaaaa, cantidad, jajajajaja, imagínate que a las 3 de la mañana no tengo nada que hacer hasta las 6, jajajaa tres horas pal relajo, igual ahora que estoy ociosa de 8 y media am hasta las 12, jejeje y no puedo salir de aquí

PHS:  Ok, se hará si no caigo antes en la batalla. Esta conversación creo da una simpática nota para el primero de enero. Déjame ver si tengo lucidez para escribirla. Ha sido algo muy cómico “comer en cazuela” a mis años. Ya te dejo. Un beso grande y los mejores deseos para tí y tu familia.

 Ella: Ok, jajajajajajajajajajajajajaja… muchas felicidades para ti en este nuevo año y para tu familia también… muchas cosas buenas Pedrito… Nos vemos en el barrio… y escribe la crónica para compartirla en mi muro… Jajajajajaja, guarda energías para escribir… bye

PHS: Gracias, te deseo lo mismo. Nos seguiremos “viendo”. Un beso grande.

Ella: Un besooo, jajajajajajajaja, nos “vemos”

Como han leído lo  que  hice fue reseñarles la conversación. Lo cierto es que tampoco  cumplí con mi amiga en cuanto a felicitarnos a las 12:00 de la noche, de balcón a balcón. A las once, después de ver la película cubana Fábula (Ufff), me fui a dormir. Vaya aquí mi disculpa “por haber fallado a una cita con una joven” JA, JA, JA, JA, JA…

 
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Publicado por en 02/01/2012 en Amistad, Cuba, Sociedad

 

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