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Archivos Mensuales: abril 2012

Mejor beisbol con menor financiamiento

Alfredo Despaigne, campeón jonronero de la 51 Serie Nacional de Beisbol 2012

Alfredo Despaigne, campeón jonronero de la 51 Serie Nacional de Beisbol 2012

La 51 Serie Nacional de Béisbol llega a su fin con cinco singularidades principales: haber competido 17 equipos, jugarse más de 90 juegos por colectivo, decidirse el paso al play off de la zona oriental en el último día de competencia, ganar mas juegos un equipo no clasificado  que otro asistente a los play off (ver resultados de la Clasificatoria)  y establecer el granmense Alfredo Despaigne un nuevo record absoluto de 36 jonrones.

No es mi interés hacer predicciones sobre el resto de la campaña en marcha sino, a la vista la Serie 52, exponer algunas ideas para elevar el nivel de nuestro pasatiempo nacional, a partir de preguntas que me he formulado y podrían también ser suyas, amigo(a) lector(a).

Mi propósito es traer al presente algunas experiencias nuestras y de otros países, comunes en el desarrollo de este deporte, para mejorar el propio, hacerlo de mayor profundidad en el pensamiento táctico, más competitivo, de mayor calidad individual y colectiva. Y todo eso sin erogar más dinero, sin incremento de presupuestos, y todos los gastos en moneda nacional.

¿Por qué una estructura de alrededor de 90 encuentros en un único torneo que no tiene la mayor calidad posible para nuestro beisbol?

Los cubanos nos gastamos todo el presupuesto que nos asigna el Estado en efectuar una Clasificatoria donde compiten equipos y atletas de calidades disímiles. Al llegar a los primeros cincuenta juegos efectuados, ya cuatro o cinco equipos están de fuera de competencia y muchos atletas están muy lejos de los guarismos promedios en cuanto a rendimientos.

Por otra parte es manifiesto que nuestras técnicas de preparación no permiten un comportamiento estable para todos los conjuntos a lo largo de la competencia. Muchos directores califican como normal que sus conjuntos sufran, en algún momento no previsible, bajas en la calidad de su desempeño durante el torneo. Es claro, esto afecta la calidad del espectáculo en su conjunto.

Nosotros estamos obligados a ser muy eficientes en la utilización de los recursos materiales disponibles y el financiamiento a nuestra disposición. En otros países de considerables resultados beisboleros, todas estas competiciones de alto nivel se sostienen gracias al profesionalismo rampante.

Es tonto tratar de imitarlos o superarlos: es muy grande la diferencia en intereses, dimensiones nacionales, fortaleza de la economía, fuentes y métodos de prospección de atletas, y muchas cosas más.

Por tanto me pronuncio por reducir la etapa clasificatoria hasta cuando más 60 desafíos por colectivo y eliminar la división por regiones. Es una buena cantidad para un evento de tal categoría. Los clubes pueden ser diez y siete, prohibiéndole a la provincia La Habana  el intercambio de peloteros entre Industriales y Metropolitanos (Ver Metropolitanos es noticia); así sería mayor el filón nutricio para futuros eventos y conjuntos Cuba. Con estos cambios el espectáculo no sufrirá.

¿Por qué no terminar la temporada con una Serie Selectiva integrada por los mejores atletas?

Juguemos una Clasificatoria real (repito de hasta 60 choques o menos), con un solo ganador nacional (eliminando los regionales), de acuerdo a la cantidad de victorias y reveses, y para resolver empates tener en cuenta los triunfos y carreras permitidas en las subseries particulares.

Esta competencia sería la base de una Serie Selectiva de otros 30 juegos, con seis o cuatro equipos regionales, integrados por los mejores atletas de la competición efectuada. Así se enfrentarían los principales lanzadores a los más relevantes bateadores (y viceversa) así como más sobresalientes directores, asistentes y preparadores entre sí. Los integrantes de este torneo élite de la pelota cubana  participarán en total en 90 partidos por año.

Así deben mejorar las respectivas técnicas y  el pensamiento táctico de bateadores, lanzadores, defensores y directivos. Es claro, la economía también se beneficiaría pues nos ahorraríamos los costos de los últimos 30 encuentros del primero de los torneos (que se efectúan hoy entre diez u once equipos) y solo gastaríamos lo equivalente a treinta desafíos entre seis conjuntos.

¿Por qué desaprovechamos el sistema computacional de análisis estadísticodesarrollado por la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) desde el año 2008?

El método en cuestión permite revelar fortalezas y debilidades de conjuntos y jugadores. Es fuente de informaciones muy valiosas que denuncia deficiencias, facilita tomar mejores decisiones en cada momento del juego, e incluso, prever cambios en futuros entrenamientos y preparaciones individuales y colectivas. Es un método muy utilizado en todas las ligas de altura así como en eventos internacionales, de este y otros deportes.

¿Por qué no tener un cuerpo de scouts en cada equipo de una Selectiva para estudiar más y mejor los conjuntos contrarios y sus integrantes?

Es un recurso utilizado por todos los que se dedican en serio a los diferentes deportes, en las competencias  de alto rendimiento, desde tiempos inmemoriales. Nosotros hemos practicado el scouting. Estoy convencido que los asombrosos resultados en las respectivas series particulares entre Matanzas y Villa Clara (6 victorias a cero) e Industriales contra Matanzas (cuatro victorias a dos) tiene mucho que ver con el desempeño anterior de entrenadores de los conjuntos vencedores, en los colectivos de dirección de los equipos perdedores.

Recuerdo cuando, durante el Primer Clásico Mundial de Beisbol (en el que Cuba obtuvo el segundo lugar), un colectivo de especialistas siguió todas las incidencias e hizo oportunas recomendaciones al colectivo de dirección del conjunto nacional. El experimentado lanzador y entrenador Conrado Marrero también ofreció importantes observaciones desde su casa.

Nuestro beisbol mejorará mucho si jugamos aquí, en nuestras tierras, una serie de mejor calidad, entre equipos compuestos por peloteros seleccionados por su maestría deportiva, sin eliminar topes y encuentros amistosos con competidores foráneos.

Sumemos además el uso del sistema desarrollado por la UCI y además los resultados y la práctica de un buen scouting, lo que redundará de modo favorable en  la calidad de la dirección de equipos, así como en rendimientos superiores en el talón de Aquiles de nuestro pasatiempo nacional, el pitcheo, sin tener que violar la altura reglamentada de los box en nuestros terrenos.

Es decir, en poder de la Federación Nacional de Beisbol todos esos guarismos y análisis,  podremos resolver, con mayor precisión, las deficiencias de los integrantes de las preselecciones a los equipos nacionales.

 
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Publicado por en 25/04/2012 en Béisbol, Cuba, Deporte, Economía, Sociedad

 

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Un hombre con nombre

Cnel. Juan Valdés Oller

Cnel. (R) Juan Valdés Oller durante la visita al Centro de Investigación de Pastos y Forrajes de Las Tunas

Llegó al lobby de la Casa de la Prensa, en La Habana, faltando unos 15 minutos para las 6 de la mañana, hora de salida del ómnibus hacia Las Tunas para la celebración del acto nacional por el Día de la Prensa cubana . Hundido en el fondo de uno de esos butacones negros que allí acogen al visitante trataba de aliviarme de un ataque de la sacrolumbagia que, de modo intermitente, es mi acompañante desde hace casi 40 años.

Somnoliento, traté de reconocer su cara. El chaleco multibolsillos que vestía me confundió y aún no se porqué llegué estimarlo uno de los camarógrafos que conocí durante mi tránsito laboral por el ICRT.

Durante el viaje nos sentamos bastante separados. El conversó mucho con otros invitados al evento mientras yo prefería llenarme de detalles de los paisajes; el libro de ocasión reposó todo el tiempo en el asiento contiguo.

Al llegar a Sancti Spíritus, mientras esperábamos por el almuerzo, alguien me habló sobre aquel hombre ajeno a los medios y, además, consideró difícil su inserción plena –en tan corto tiempo disponible- al grupo de periodistas, algunos de ellos bautizados por mí, en el mejor de los sentidos, como “camajanes alegres”.

Al volver al ómnibus para continuar viaje, el hombre del chaleco multibolsillos, quejoso, me confesó: “Estoy muy dolido con la prensa, en el acto de premiación en La Habana, al reseñar la noticia ni mi nombre mencionaron, solo dijeron que era el esposo de Irma”.  Me remonté entonces 20 años atrás y reconocí a aquel oficial de las FAR, esposo de la compañera y amiga Irma Cáceres Pérez, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2011 Por la obra de toda la vida, quien hoy cumple misión en Venezuela. Él de seguro asistía como invitado. Me dio gracia aquella contradicción, el estar quejoso de la prensa en una actividad de periodistas, esbocé una media sonrisa y comenzamos a hablar del marabú y aroma que en menor cantidad aún se ven nuestros campos.

El recibimiento en Las Tunas fue en la Casa de los Periodistas, presidido por la cordial Adalys Ray, presidenta del gremio en el territorio. Nos sentamos en el patio, preparado como un anfiteatro; estaba instalado un sistema de amplificación. Era claro, habría “palabras de bienvenida”. El ambiente era relajado, de intercambio, de chistes, saludos, bromas…

En eso, ante el asombro de todos -menos de la dirección de la delegación ganadora de la emulación nacional-, llegó nada más y nada menos que la primera secretaria del PCC en la provincia, Teresa Amarelles, miembro del Comité Central del PCC.

Ustedes lo podrán imaginar. Se interrumpieron las conversaciones, para mí aprecio todo se contrajo.

Empezó el acto con las presentaciones de rigor, a cargo de cada uno, individuales, personales. Todo iba demasiado serio a pesar de la sonrisa franca y jovial de la dirigente partidista.

Cuando le tocó el turno a nuestro protagonista se paró en firme, con esa imagen de seriedad que da, desbordando sensatez. Y dijo: “¿Cuál de los nombres quieren de mí? ¿Antes del premio o después del premio?”

Cada quien volteó al discursante un rostro de incertidumbre, de expectación y pensó: ¿Qué iría a decir aquél hombre casi desconocido en el grupo, mayor, de cabeza afeitada? ¿Se habría vuelto loco?

Y tras breve silencio, tan espeso que creo podía cortarse con una tijera, continuó con tono lastimero: “Porque antes del premio yo era el coronel retirado Juan Valdés Oller y después del Premio Nacional de Periodismo solo soy el esposo de Irma Cáceres”.

La carcajada fue de todo el auditorio, ensordecedora. Juan despejó el camino, pulverizó las tensiones, desapareció los nerviosismos, abrió paso a un intercambio más fluido y alegre, de encuentros y celebración.

A partir de entonces nuestro amigo se convirtió en uno más del grupo. Buen conversador y escuchador, afable y muy servicial, su impacto fue tal que el grupo, en el viaje de regreso, propuso que se le invitara al acto nacional de por el Día de la Prensa del venidero año. ¿Qué le parece?

 
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Publicado por en 23/04/2012 en Amistad, Cuba, cultura, Revolución, Sociedad

 

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En política siguen… pero en más de lo mismo

Hombres discuten

Ilustración cortesía de Roberto Figueredo

Hay pocas noches recibí en casa la visita anunciada de un amigo. Hacía tiempo que no nos veíamos, quizá más de cinco años. Fuimos jóvenes compañeros en las actividades universitarias, después vivimos cerca y el tiempo ha sido catalizador de afectos, preocupaciones y ayudas mutuas.

Llegó con “traje”, es decir “trajo” una botella de Añejo Habana Club. Mi hija se ocupó de los tostones y las charritas de plátano verde… y se armó “el cumbán”

Pronto la conversación derivó hacia los últimos acontecimientos personales. De los míos no les cuento pues los conocen, sino por la vía directa, de los principales a través de Café Mezclado.

Me relató de su reciente visita a La Florida.Conocíde avatares de pasaportes, visas, colas, entrevistas y toda esa parafernalia. Allá en Miami tiene una hija y ahora conoció a la nieta recién nacida. Por supuesto disfrutó encuentros con otros familiares y también amigos de los cuales se mantenía alejados. Observador, buen conversador y jodedor, sostuvimos una charla agradable, matizada por buenos tragos de ron con hielo y salpicada por comentarios sobre el juego de béisbol de turno, transmitido por la televisión cubana.

Su fina ironía me llevó por un mundo para mí poco conocido: la vida hogareña de los emigrantes nacionales de nuestra generación, que se fueron sin tener causas judiciales pendientes ni otras razones de peso que no fueran buscar desarrollo económico u otras supuestas libertades de “el primer mundo”.

Me contó mi amigo que tuvo no menos de diez afables recibimientos con comida incluida. El auditorio era a veces no solo el de los residentes en esa morada puesto que  se sumaban otros varios interesados en escuchar y rebatir a un cubano “de allá”.

El asunto, y aquí viene lo simpático, es que los dicentes se dividían en dos bandos bien definidos: defensores y atacantes del proceso revolucionario. Pero siempre, ineludiblemente, el tema era el mismo,la Revolucióncubana, Fidel, Raúl…

Casi al final del encuentro (y de la botella) me comentaba mi amigo: “…se fueron en su mayoría hablando pestes de la Revolución, ahora son otras, diferentes, sus preocupaciones y  ocupaciones de acuerdo a su vida actual pero tienen en el centro de sus pensamientos a Cuba, no escapan a la necesidad de discutir sobre los más diversos temas criollos, bien sean la economía, los valores morales, la salud, la educación, los deportes, el transporte, las religiones, las artes, las letras… a lo que se sumó hasta las posibilidades del hallazgo de petróleo por la Scarabeo 9”.

Continuó diciéndome: “…el día anterior a mi regreso, por si fuera poco fue casi un mitin lo que sufrí y no ‘estaba para eso’. Observaba como se dice ‘los toros, desde la barrera’, hasta que aquello se puso malo, malo… Tenía que cortar por lo sano aquellas discusiones entre ellos, interminables, que iban caldeando el ambiente de modo notable y les grité: ‘¡Señores por favor, para algo se fueron de Cuba, en política, siguen, pero…en más de lo mismo!’”.

 

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Artilleros: ¡De pie!

Nelson Montiel lee la convocatoria a la conmemoración de la Crisis de Octubre y la fundación del Grupo de Artillería de la Universidad Central

Nelson Montiel lee la convocatoria a la conmemoración de la Crisis de Octubre y la fundación del Grupo de Artillería de la Universidad Central

Cuando Nelson Montiel, quien fuera nuestro Jefe del Grupo de Morteros 120mmm. del Ejército del Centro, fundado en Octubre de 1962 en la Universidad Central Martha Abreu de las Villas, hizo los primeros intentos por empezar su discurso ante el micrófono, los aplausos y chistes fraternales no dejaban oír sus palabras.

Pero de súbito, su voz siempre recordada atronó en aquel salón con una sola orden: “¡Artilleros, de pie!”. Como un solo hombre, cual resortes, todos saltamos, cayendo en posición de firmes… como hace cincuenta años.

Mientras adoptaba la posición, sentí un nudo en la garganta. Volvía a mi mente aquel octubre glorioso, cuando bien temprano en cada mañana, nuestro jefe, ahora encanecido, ordenaba al Grupo de Artillería ¡Atención!, daba media vuelta y con marcialidad hacía el saludo militar. Entonces, comenzaba a subir y ondear la bandera de la estrella solitaria, y nos hacía olvidar el peligro y la imagen del hongo nuclear. Allí reinaba el mismo silencio que hoy, por un instante, solo por un instante, se enseñoreó en la sala de actos de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), en La Habana.

Nos habíamos reunido este sábado aquellos mismos soldados del Grupo de Morteros fundado en la Universidad de las Villas, que lo mismo en las formaciones, en los ejercicios de infantería y artillería, a sol o sereno, junto al mortero o en el comedor, siempre estuvimos orgullosos de nuestra gallardía, de nuestra disciplina, nos satisfacía hacer ostentación de ellas. Y ahora, era igual el orgullo.

Nos convocaba el Grupo de Historia de Villa Clara, de la ACRC, para el sábado 14 de abril, a las 10 de la mañana en el local de institución, en Monserrate entre Tte. Rey y Muralla.

En el piso alto la sala de actos estaba repleta de personas. El primer golpe de vista me mostró muchas caras del lunetario -envejecidas unas, otras enmarcadas por blancos cabellos, casi sin cambiar las menos-, de los compañeros con quienes compartí importantes momentos de mi vida, y entre ellos, quizá uno de los más dramáticos, la Crisis de Octubre de 1962. Cada quien que me reconoció me hizo, en silencio, una seña, un gesto de saludo, de alegría. Igual le respondí.

Después reparé en la mesa presidencial. Allí estaban, entre otros, el coronel ® Víctor Dreke, vicepresidente de la ACRC, y los generales, de brigada, ® Armando Choy, y de división, Guillermo Rodríguez del Pozo.

Calculo que éramos más de doscientas personas y quizá nos acercáramos a doscientas cincuenta. Estábamos muchos de los residentes en La Habana que participamos en algún momento de la lucha revolucionaria en el territorio de la hoy provincia de Villa Clara.

El informe de balance del trabajo realizado durante el 2011 fue voluminoso por la cantidad de tareas desarrolladas, en su mayoría de carácter político ideológico: conferencias, publicaciones, homenajes, reconocimientos, recordatorios, atención a compañeros, mítines, estudios históricos…

Tras la aprobación del informe, se presentó al nuevo colectivo de dirección del grupo, que quedó presidido por el general Choy  como coordinador general; Amador del Valle como vice-coordinador general; José García Bertrán (El Curita), coordinador asistente, y Diosdado Sarmiento, como secretario ejecutivo.

Continuó el cónclave con la presentación del plan de trabajo –desglosado para cada mes de 2012- que fue aprobado por unanimidad.

Después, Nelson Montiel convocó a la conmemoración de la crisis de Octubre y de la creación del Grupo Independiente de Morteros 120 mm. del Ejército del Centro, en la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas, el plantel docente que nutrió esta unidad con jóvenes estudiantes.

La celebración coincidirá con ese propio mes pero del presente año. Le antecederá otra reunión en Santa Clara, en mayo, similar a la presente, con los ex-artilleros residentes allá, para perfilar todos los preparativos.

En las conclusiones el compañero Víctor Dreke se refirió a la importancia de las tareas realizadas y las programadas, su satisfacción por la calidad del evento y exhortó a continuar trabajando sin descanso en la defensa de la Revolución.

Quizás no hacía falta tal exhortación, en nuestra ágil respuesta ante el “¡Artilleros, de pie!”, que ignoró almanaques, cabellos encanecidos y décadas de vida, estaba implícita nuestra disposición, esa que te hace un nudo en la garganta cada vez que escuchas el Himno Nacional.

Trabajos relacionados:

Universidad Central. Grupo de artillería, 50 años

Universidad Central: becarios del año 1961

 
 

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Memorias de la Universidad

Vista parcial del edificio del Rectorado de la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas

Vista parcial del edificio del Rectorado de la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas

Ayer terminé de releer el manuscrito Memorias de la Universidad, escrito por Nelson Montiel Benítez.

He quedado asombrado. Nunca pensé que la obra anunciada desde Brasil, cuando aún prestaba allá servicios diplomáticos, fuera tan exhaustiva y precisa sobre los principales acontecimientos ocurridos hace cerca de 50 años, entre 1961 y 1967, en la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas (UCLV).

No le reconocía tan espléndida memoria, por eso quizá fue mayor mi sorpresa. Si mostró siempre posturas muy revolucionarias, dones de mando y otras cualidades que le permitieron ser uno de los más activos protagonista de aquellos hechos.

Como en un kinescopio, durante 103 cuartillas largas, se sucede parte importante del complejo proceso de respuesta al discurso del comandante Ernesto Che Guevara, en diciembre de 1959, en ocasión de ser investido como Doctor Honoris Causa del alto centro docente: “… ¿qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba nueva? Le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porquela Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo de Cuba…”.

Fueron los momentos de incorporación plena de los primeros becarios de la UCLV, jóvenes de procedencia humilde –acción que inclinó de modo favorable ala Revoluciónla balanza de la composición de clases-, en su mayoría sin hábitos de disciplina para convivir en grandes conjuntos, llamados a superar con urgencia sus insuficiencias docentes para poder ingresar en las ingenierías que necesitaba el desarrollo económico de la Patria; de fuerte lucha política-ideológica y de crecimientos en toda la vida universitaria en lo económico, social, cultural y deportivo.

Esto está plasmado en el documento, con riqueza de recuerdos, anécdotas y nombres de participantes. El relato nos lleva de la mano por las madrugadas de estudios y repasos, asambleas y discusiones, los tensos y duros días de la Crisis de Octubre y otras movilizaciones militares, los trabajos voluntarios en la agricultura, las largas caminatas entre la Tecnológica (nuestro albergue) y la Universidad por roturas de los viejos y desvencijados transportes, las bromas estudiantiles con el inolvidable Javier Peña a la cabeza.

Como evento histórico tiene puntos polémicos. No todos los participantes coincidirán en algunos de los relatos o análisis, o partes. Debemos reconocer que estamos ante un admirable resultado fruto de un tremendo esfuerzo de El Loco.

Mañana se reúne la Comisión de Historia de Santa Clara que preside el General de Brigada Armando Choy, al abrigo de la Asociación de Combatientes de la RevoluciónCubana, para hacer un balance sobre el trabajo realizado durante 2011 y hacer importantes planteamientos sobre conmemoraciones universitarias.

También he conocido que estudiantes de periodismo de la UCLV  preparan un documental por los 60 años de existencia de la institución, creada por el Punto IV del Departamento de Estado, de los Estados Unidos de Norteamérica.

Además el Grupo Independiente de Morteros120 mm. del Ejército Central, fundado y activado durante la Crisis de Octubre de 1962, e integrado en su mayoría por aquellos muchachos becarios, cumplirá también un aniversario cerrado.

Trataré de informarle, en nuevos posts, sobre aquellos hechos y sus evocaciones.

 

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Mi Plaza de la Catedral

Colaboración de Ciro Oyarzún*

Plaza de la Catedral, La Habana, Cuba. Espectáculo de luminografía Arte luz, del artista italo-francés Gaspare Di Caro. Marzo de 2012.

Plaza de la Catedral, La Habana, Cuba. Espectáculo de luminografía Arte luz, del artista italo-francés Gaspare Di Caro. Marzo de 2012.

Leí en su momento que la Catedral de La Habana, con motivo de la visita a Cuba del Papa Benedicto XVI “se vestirá de luces y colores”, con “luces e imágenes proyectadas sobre la pared del edificio dibujando un ambiente único”.

Vi la imagen llena de colorido en Internet. La encontré llamativa pero me faltó algo en lo que ví: los edificios del derredor y el magnífico empedrado de la Plaza. Hermoso todo, sin embargo.

Guardando el tiempo, las distancias y circunstancias, vuelven de golpe  a mis recuerdos otros instantes de belleza sublimada

No tengo en este momento la medida del cuándo, ese algo que se desliza de la memoria cuando la vida pasa. Quizás fue a finales de los setenta o principios de los ochenta, de vuelta a Cuba como exiliado. En esa misma Plaza de la Catedral, con esa misma Iglesia símbolo de La Habana, un coro espectacular, con músicos de otro mundo, interpretaron estrofas del Canto General de Pablo Neruda. Un conjunto de calidad universal dirigido por un hombre universal, Mikis Theodorakis, ese griego extraordinario.

Escuchar esos versos de Neruda en ese ambiente -que se me antoja casi medioeval quizás por las penumbras del atardecer- con la Plaza y su empedrado que recuerda a picapedreros de antigua alcurnia, hace que mis ojos se empapen por la gloria de la belleza y todo y uno, como hoy, con la catedral vestida de luces y colores.

* Ciro Oyarzún es un amigo chileno residente hoy en Santiago de Chile. Trabajó en Cuba desde 1961 hasta 1971. Regresó a su patria cuando el entrañable Salvador Allende ascendió a la presidencia. Después del golpe militar y el magnicidio tuvo que volver al exilio en 1975. Entonces retornó a Cuba donde laboró hasta finales de 1989 cuando la dictadura perdió el plebiscito. Ciro me ofreció esta crónica que con gusto les he brindado.

 
 

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Una fiesta entrañable

Susadny
El tema internacional,
Lo latinoamericano,
Desde un enfoque cubano,
Susadny lo hace jovial.
Altura profesional
Con espigado dintel
Por donde asoman lo fiel,
La virtud, la inteligencia,
Chica con gracia y conciencia
Belleza de alto nivel

No se por qué, en los últimos tiempos, me sucede que, por momentos, veo las cosas desde un plano alejado, es como si no fuera partícipe de las mismas. Y he concluido que esto me ayuda en la función periodística. Tal pensamiento me dominó en ambas partes de esta historia.

La pasada semana efectuamos la “reunión de coordinación”. Convocada siempre por el secretario del núcleo del Partido en Bohemia, allí se congregan directivos de las organizaciones políticas, de masas y la dirección del centro para programar y emprender las principales actividades del próximo mes.

Un punto importante fue la conmemoración del aniversario 50 de la constitución de la Unión de Jóvenes Comunistas y el aniversario de la Organización de Pioneros José Martí. De los congregados todos menos una  éramos “personas mayores”; la excepción fue Susadny, la secretaria del comité de base de la UJC.

Llamó mi atención que, desde el principio coincidimos en tributar el homenaje a los jóvenes de la publicación, en especial a los miembros de la organización juvenil, y no a los fundadores de la UJC, tal cual ha sido costumbre casi siempre, tres ostentamos tal distinción entre los trabajadores de la revista. En la discusión sobre qué hacer con nuestros modestos recursos invertimos la mayor parte del tiempo. Nos rompimos las cabezas, unimos el aporte de las organizaciones y además recabamos la ayuda de los trabajadores.

Pues bien, el miércoles pasado celebramos la fiesta. Por momentos volví a situarme como un mero observador. Tuvimos la agradable presencia de un grupo de alumnos de cuarto grado de la vecina escuela Ejército Rebelde que, a coro, interpretaron con calidad y gracia dos canciones cubanas. Fue resultado también de la labor de una joven graduada como instructora de arte, a la que he visto crecer dado que es hija de una amiga trabajadora nuestra.

En cuanto a recursos materiales la fiesta fue modesta. La abundancia estuvo en el aporte de cada uno de los miembros de la familia “bohemiera” a la actividad. A pesar de la fecha precobro, una colecta voluntaria en artículos tributó suficiente como para montar una piñata y brindar otras cosas pero la contribución grande fue el reconocimiento a los militantes de la UJC.

Lo jocoso y llamativo estuvo en que, para cada joven comunista, Figueredo hizo una caricatura en colores mientras Víctor Manuel se lucía con semblanzas personales en décimas. El mostrar tales obras alegró considerablemente todo el auditorio.

Al final lo de siempre, un pedazo de cake, refrescos, bocadito y hasta un poco de ron.

Nada fue una buena conmemoración del aniversario 50 de la Unión de Jóvenes comunistas.

Les adjunto las décimas a cada uno de los cinco restantes militantes de la Ujc, no las caricaturas pues era demasiada gráfica.

Dayneris

La juventud y el talento

Combinan de maravilla

En una chica que brilla

Por oficio y pensamiento.

Un acierto en cada intento

De enriquecer la Revista,

Reportaje o entrevista,

En todo va siendo estrella

Dayneris, la chica bella

Y excelente periodista.

Amaya

Hasta la música calla

Para ponerse de hinojos

Cuando destellan los ojos

Esmeraldinos de Amaya.

Todo lo bello que haya

En ella es omnipresente,

Porque siendo bien decente

Y muy patriota a la vez

Resulta que Amaya es

Una chica inteligente.

Lazarito

Profesional de onda buena

Con su palabra y criterio,

Joven formal y más serio

Que abundante de melena.

Conducta siempre serena,

Nada lo altera ni agobia,

Ningún tema le da fobia,

Su obra es de calidad.

Con la rara cualidad

De serle fiel a la novia.

Dayán

Novato del año, no es

Pues cuando vino a batear

Ya jugaba regular

Con el deporte a sus pies.

Aquí en Bohemia, después,

Dayán se adaptó veloz,

Se va sintiendo su voz

De periodista acucioso

Que no se pone nervioso

Por batear en tres y dos.

Darián

Darián, además de “el nuevo”,

Es un chico servicial

Visión computacional

Generación de relevo.

Donde el jején puso el huevo

Aprendió desde chiquito

Para algunas es bonito

Otras quieren enseñarlo

A más de considerarlo

 
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Publicado por en 07/04/2012 en Amistad, Cuba, cultura, Política, Revolución, Sociedad

 

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