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Archivo de la categoría: Familia

Pedro de la Hoz, ¿quién le debe a quién?

Por Pedro Hernández Soto

CUBA-LA HABANA-PRESIDE DÍAZ-CANEL ACTO DE ENTREGA DE LOS PREMIOS NACIONALES DE PERIODISMO

Fue la tercera vez. En esta ocasión yo seguía con atención sus palabras dadas a nombre de los galardonados con el Premio  Nacional José Martí por la Obra de la Vida -el pasado viernes 10 de marzo en el Mausoleo conmemorativo del Apóstol de Cuba– que confiere, con particular celo, cada año, la Unión de Periodistas de Cuba. Le habían dejado la “pista” caliente pues, rompiendo el protocolo, la carismática doctora Isabel Moya,  actual directora de la Editorial de la Mujer, había dado un magnifico discurso.

Mientras le escuchaba me sentía orgulloso de haber trabajado junto a él y a la vez  trataba de hilar cuantos aspectos nos unían: la amistad entre nuestros progenitores allá en Cienfuegos,  la cercanía de los domicilios originarios, su llegada como recién graduado al periódico Vanguardia , la compartida cobija profesional que nos brindó ese gran periodista que fue su tío Roberto González Quesada -tronco fundacional y prestigiado del diario Vanguardia a quien sobre nombrábamos El Patriarca-, los avatares de las ediciones diarias en aquellos difíciles tiempos de la implantación de las Tesis y Resoluciones del 1er. Congreso de Partido, y las magníficas relaciones estrechadas desde entonces cada día más. Cuando aquello era delgado, su voz juvenil, igual de inquieto y polémico, y dejaba asomar el talento que desarrollaría en muy poco tiempo.

Días antes me había enviado una invitación al acto con la petición que asistiera sin falta. Supuse una agradable trampa, algo que acostumbra pues lo había hecho con anterioridad. Así, en un momento de su discurso mencionó con nombre y apellidos a varias personas que a su entender fueron decisivas en su desarrollo: “…mi tío Roberto González Quesada, distinguido también con el Premio Nacional de Periodismo José Martí; Armando Hart, Pedro Hernández Soto, Enrique Román, la indómita Marta Rojas, mi amigo Miguel Barnet y mi compañera Virginia Alberdi…”.

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Décimas SU MAJESTAD, LA MUJER

mujeres foto

Foto tomada de cadenagramonte.cu

Wilfredo Verdecia González, el niño analfabeto que se hacía hombre en las labores del campo en plena la Sierra Maestra (Ver De campesino analfabeto a Ingeniero Eléctrico), y sustituyó azadón y machete por el fusil libertador de las huestes de Fidel Castro, hoy saluda a todas las compañeras en el Día de la Mujer con las décimas:

SU MAJESTAD, LA MUJER

I    La mujer es la energía

     Que al tiempo hace avanzar,

     Esperanza para amar,

     Por habernos dado el ser.

      Es simiente, es energía,

     Con causa para la vida,

      Ella cura las heridas,

      Con una sonrisa bella,

      Iluminando la estrella,

      Y a las personas sufridas.

 II  Su Majestad es la mujer,

      Y se merece un altar,

      Así poderla adorar,

      Por habernos dado el ser.

     Tenemos que agradecer,

     Con toda nuestra humildad,

     Obrando con la verdad,

     Sin desmayar ningún día,

     Logrando siempre armonía,

     Para la felicidad.

III Un homenaje a la flor,

      Más hermosa de la tierra,

      Para acabar con la guerra,

      Y darle paso al amor.

       Un homenaje mayor,

      Como la mujer merece,

       La vida que reverdece,

       Por su obra cotidiana,

       A la mujer soberana,

       Hoy todo el mundo agradece.

Otras décimas de este autor:

Décimas Amor y amistad
 
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Publicado por en 07/03/2017 en Cuba, cultura, Familia, Política, Revolución, Sociedad

 

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Décimas Amor y amistad

El entrañable amigo Wilfredo Verdecia González -capitán del Ejército Rebelde y hombre agradecido a la vida- me ha enviado estas décimas para su publicación en el Día del Amor y la Amistad.
Cumplo con gusto el encargo y recuerdo a usted que es el protagonista de De campesino analfabeto a Ingeniero Eléctrico publicado en este blog el 11 de noviembre pasado.

Amor y amistad

I. Familia, Amor y amistad,
Unidas hacen la vida,
No importando las heridas,
Para la felicidad.

Con Amor y Hermandad
Siempre vamos a llegar
Por lejos que esté el lugar
O el viento no esté a favor:
Si está presente el Amor,
Todo se puede alcanzar.

II. Todo se puede alcanzar
Si está presente el Amor
Con lluvia, frío o calor,
Amando sin descansar.

Nadie se puede cansar
Aunque no encuentre el sendero
Sin estrellas, sin luceros,
Sea de noche o de día,
Hay que encontrar la alegría
Para darla el año entero.

III. El Amor y la Amistad
Son dos cosas parecidas,
Necesarias en las vidas
De toda la Humanidad.

No es una casualidad
Que el 14 de febrero
Pongamos todo el esmero
En ir a felicitar,
A quienes han sabido amar:
Y han encontrado el sendero.

 

 
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Publicado por en 14/02/2017 en Amistad, Cuba, cultura, Familia, Revolución, Sociedad

 

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Fidel, el de las agallas

Por Ilse Bulit

fidel-castro-con-la-campana-de-la-demajagua

El estudiante Fidel Castro Ruz, en la Universidad de La Habana, junto a la campana del ingenio La Demajagua que llamó al combate el 10.10.1868

Era viernes, el día de la Bohemia. La abuela regresó, revista en mano. La niña sabía leer, pero la abuela dirigía las lecturas. Se detuvieron frente a la foto del joven y la campana. La pequeña reconoció la campana. La abuela le había hablado de Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, un juramento y la campana. La abuela ordenó la lectura. Sonrió pícara. “Ese blanquito tiene agallas”, dijo. Fue el primer encuentro con Fidel.

Después, un día lo descubrió hecho voz en la radio, en la COCO, y por lo que denunciaba, repitió lo de las agallas y buena conocedora del sonido humano, le felicitó también la entonación viril. Pasaría el tiempo, contado más largo para los de abajo en la escala social, cuando ansiosas, la nieta ya adolescente, buscaban en el radio Phillips de bombillos la emisora rebelde. Encontrada solo una vez, la identificaron por la voz de la mujer, la “estática” -así le decían entonces a aquella interferencia-, no permitió conocer si era él el hombre que hablaba.

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Recordar, reconocer… y porque creer en Fidel

Por Pedro Hernández Soto

fidel-vuelve-a-la-plaza-de-la-revolucionPensar en Fidel es recordar:
La terminación de los cadáveres de jóvenes aparecidos en cunetas y campos;
La terminación del abuso y la tortura;
La terminación de las prostitutas asomadas a los postigos callejeros de sus cuartos;
La terminación del robo de los presupuestos nacionales;
La terminación del juego al prohibido;
La terminación de los mendigos implorando comida en las puertas de las casas
La terminación del analfabetismo campante y mayoritario
La terminación de los cubanos muriendo sin asistencia médica en las puertas y pasillos de los hospitales
La terminación de los campesinos desalojados a los caminos;
La terminación del domino por los Estados Unidos y las clases oligarcas del destino del pueblo de Cuba.

Pensar en Fidel es reconocer:
El respeto al ser humano, sin diferencias de clases sociales, color de la piel, creencia o preferencia sexual.
El derecho al trabajo para todos
La lucha por la igualdad de la mujer
Las oportunidades para quienes tiene desventajas sociales o físicas
La propiedad de la tierra para quien la cultiva, el campesino
La tenencia de vivienda propia sin tener que pagar alquileres onerosos
El aseguramiento de un mínimo de alimentos a precios subsidiados, para cada cubano, sin distinción alguna
La electrificación del país
La disponibilidad de agua potable
La asistencia médica de calidad
La disponibilidad de medicamentos cubanos de punta, incluyendo cuatro vacunas contra el cáncer
El acceso de cada joven, de acuerdo a sus capacidades, a todos los niveles de enseñanza
El cuidado de la vida de todos y cada uno ante fenómenos naturales o de otro origen Read the rest of this entry »

 

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Mi primer “cumple” sin cataratas oculares

Por Pedro Hernández Soto

laureen-y-pedro-18-09-2016

Con mi nieta Lauren Lidia a la salida del Instituto Cubano de Oftalmología

Recibí una fuerte impresión cuando abrí la puerta de cristal para acceder al salón de espera de las salas quirúrgicas y de consultas, del Centro de Microcirugía Ocular perteneciente al Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer. Desde fuera, por la luminosidad del sol, no había reparado en la gran cantidad de personas que allí se encontraban. Los asientos no alcanzaban para pacientes y acompañantes: recibían gotas dilatadoras de sus pupilas los primeros y conversaban los segundos. Era el viernes 18 de septiembre del pasado año.

Lo cierto es que el infarto agudo de miocardio sufrido a principios de diciembre de 2014 me atrasó la operación prevista para fines de aquel mes o principios de enero inmediato. Tuve que recuperar los niveles de hemoglobina y para ello recibir tres inyecciones de Eritropoyetina Humana Recombinante en un tratamiento que duró treinta semanas.

Ya recuperado me dirigí a El Pando, El Pando Ferrer o La Ceguera como vulgarmente le llaman los cubanos. Ramón Pando Ferrer fue un joven viajante de Medicina, estudiante de la Universidad Central de Las Villas, capturado, torturado y asesinado por las fuerzas de la tiranía batistiana en las estribaciones de las montañas del Escambray cuando cumplía una misión guerrillera; sus restos aún no han sido encontrados. La Liga contra la Ceguera fue una institución sostenida por recaudación popular, transformada en el Hospital Oftalmológico Docente Ramón Pando Ferrer, pasando al presupuesto estatal -tras el triunfo revolucionario- decisión del Comandante Fidel Castro; para elevarse con posterioridad al rango de Instituto Cubano de Oftalmología. El Centro de Microcirugía Ocular fue fundado 29 de abril de 1988 y ambos gozan de gran prestigio nacional e internacional

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Raúl Hernández Silva, Doctor en Ciencias Médicas, Especialista de 2do Grado en Oftalmología, Profesor Titular e Investigador Titular

Pues bien, ante todo me reconoció la doctora Mayra Mier Armas, especialista en Retina, quien al detectar una catarata total en el ojo derecho (no veía nada con él) y otra avanzada en el izquierdo me remitió al doctor Raúl Hernández Silva, jefe del equipo de servicio de Cirugía del Cristalino que me atendería. A partir de entonces hube de recorrer un inexplorado camino de pruebas y estudios.

Aquel día del noveno mes del año tenía todo lo requerido para mi operación: exámenes previos requeridos para fijar la fecha, un hemograma con valores de hemoglobina aceptables, un electrocardiograma y una autorización por escrito de mi cardiólogo. Antes había pasado por todas las pruebas y estudios normados por el Protocolo en práctica y durante la semana anterior mi ojo derecho recibió -con puntualidad total- el antibiótico indicado. Al chocar con aquella  humanidad extrovertida me volteé tenso hacia mi nieta Laureen Lidia y le comenté: “De aquí no salimos más nunca”.

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Publicado por en 22/09/2016 en Ciencias, Cuba, Familia, Revolución, Salud, Sociedad

 

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Brindis por un tocayo

Por Pedro Hernández Soto

dos-tocayos

Pedro + Pedro. Esta foto tiene más de treinta años. Fue hecha en la fiesta por el regreso de Panchito, con condecoraciones, de Angola

Lo conocí el 14 de abril de 1974. Me lo presentaron al sentarnos en la “mesa presidencial” de la asamblea de trabajadores del periódico Vanguardia donde me iban a mostrar como el nuevo director.

Pedro Méndez Suárez, aquel muchachón un poco gordito, rubicundo, pelirrubio, me causó buena impresión. Ese día me enseñó el salón donde radicaba la redacción del semanario humorístico Melaíto y a continuación los nuevos locales –ya casi terminados- donde se mudarían. Allí estarían más cómodos.

Ya por aquella fecha – los entonces jóvenes- mantenían la publicación con un prestigio tremendo. Cada sábado en la provincia de Las Villas, los ejemplares demoraban en venderse lo que tardaban los trabajadores de los kioscos en desatar los paquetes en los cuales llegaban.

Aquel grupo de estelares lo integraban además de mi tocayo como director, Francisco Rodríguez Ruiz (Panchito), padrino artístico de Martirena, me impresionó mucho por su honestidad y muestras de buenos sentimientos; Rolando González Reyes (Roland), magnífico redactor, hombre con criterio, siempre dispuesto y servicial; Adalberto Linares (Linares), profesional, modesto y sencillo a más no poder; Douglas Nelson Pérez Portal (Nelson), (Santa Clara, 9.11.1941 – Cienfuegos, 28.10.2014), tremendo diseñador y humorista, laborioso, defendía sus criterios hasta el final; Celia Farfán, diseñadora, capaz de sugerir a Tomás Álvarez de los Ríos el título de la novela Las Farfanes, y el habitual colaborador Ricardo Artiles (Ricardito).

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