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Carta abierta a la Vice Rectora de Extensión Universitaria de la UCLV

Doctora Mely González Aróstegui,
Vice Rectora de Extensión Universitaria de la
Universidad Central Martha Abreu de Las Villas

Estimada Mely:

Al pie de la tarja conmemorativa, develada en un costado del Teatro Universitario (Patrimonio Nacional), los compañeros ingenieros Nelson Montiel Benítez, Jefe del Grupo de Artillería, y Wilfredo Verdecia González, capitán de la Columna 1 del Ejto. Rebelde quien llegó a la UCLV casi analfabeto, y el Rector de la Universidad Central Martha Abreu de las Villas, doctor Andrés Castro Alegría. Foto de Mayra Álvarez Jiménez

Un compromiso ineludible es reiterar con mayor amplitud pública, el agradecimiento unánime de nuestros cerca de 200 compañeros -tus huéspedes- participantes en el Encuentro Patriótico con motivo de la conmemoración del aniversario 50 de la Crisis de Octubre y del Grupo Independiente de Morteros 120 de la Universidad Central de Las Villas. Durante esas jornadas del 18 y 19 próximos pasados, volvimos a sentirnos en nuestra casa.

Decidimos trasladarnos hasta allá, algunos sobreponiéndose a severas secuelas del tiempo y la salud, para aprovechar aquella oportunidad única, sin duda irrepetible. Durante dos días de alegrías, vivimos de principio a fin de cada jornada sustanciosas emociones “azules”, difíciles de describir con palabras convencionales. Hubo abrazos, besos, y muchas lágrimas, todo desde la más honda y auténtica sinceridad, incluso en ojos acostumbrados a las más fuertes emociones.

Los miembros del Grupo de Artillería asistentes al acto, estuvimos dispuestos a viajar en lo que fuera, volver a dormir en literas, comer la comida de comedores estudiantiles; tan solo queríamos  volver a estar junto a quienes compartimos el único libro de la biblioteca, las notas de clases, las frías madrugadas de estudio o guardia en el batallón, las reuniones de la FEU -o la UJC o el PCC-, el empujar los morteros bajo un sol abrasador o lluvia refrescante y el vuelo rasante sobre nuestras cabezas de los cazas norteamericanos en octubre de 1962. Después, con el tiempo, vinieron los acompañamientos a la espera del nacimiento de un hijo, la visita a la nueva casa, las celebraciones por fechas de alegría y también el mortuorio de un familiar allegado o amigo entrañable.

Mi primer deber hacia ti es agradecerte, por tu insustituible participación en la celebración del aniversario 50 de nuestro Grupo y provocar algo inolvidable para antiguos jóvenes que viven su “tercera edad”, de una generación que participó en lo que le tocaba y sencillamente lo hizo. Fuiste fiel y eficaz “segunda al mando”, para la obra de cuatro meses de construcción, que cristalizó en estas dos fechas que sentimos debe haber logrado algún impacto en la vida actual y futura de la Martha Abreu.

Un reconocimiento, por supuesto, a ese grupo que regenteas, la comisión de Extensión Universitaria. Mis felicitaciones y gratitudes a ellas y ellos. ¡Que sentido de pertenencia para con la Universidad respiré en el Rectorado la tarde del miércoles 17!

Recintos llenos y atención plena de los asistentes, dieron fe de la jerarquía de los temas seleccionados y la calidad de las intervenciones en los tres talleres efectuados el día 18, debido por supuesto, también, a la preparación previa.  Importantes testimonios, experiencias y proyecciones se lograron en: La historia en la UCLV (en el Teatro Universitario); El deporte y la cultura (en la cómoda y moderna Sala 35 Aniversario); y La defensa de la Patria y Las tareas de choque en la UCLV (en la sala nominada como Gilda Fernández Levy, nuestra querida compañera lamentablemente desparecida).

De igual modo, el acto central, con la presencia del Claustro,  numerosos estudiantes, y todas las organizaciones políticas, de masas, de la defensa y el orden interior, representadas por sus máximos dirigentes provinciales, encabezados por Julio Lima Corzo, primer secretario del PCC en el territorio, dieron fe de la relevancia de la actividad.

EN ESTE TEATRO, EN AGOSTO DE 1962,
SE FUNDÓ POR ORDEN
DEL COMANDANTE JUAN ALMEIDA BOSQUE,
EL GRUPO INDEPENDIENTE DE MORTEROS DE 120 MM.
DE LA UCLV.
19 DE OCTUBRE DE 2012
Foto de Mayra Álvarez Jiménez

En el teatro, lleno durante las casi tres horas de duración, con un calor humano encomiable y una temperatura ambiente punto menos que insoportable -por no haberse concluido las reparaciones previstas a terminar para el 30 de noviembre próximo-, nuestro jefe del Grupo, el amigo Nelson Montiel Benítez, en discurso tal vez algo extenso pero ajustado a una conmemoración cincuentenaria, en fraternal arranque de cariño, nos calificó a todos como hombres de éxito. Solo debo decir que de esos talleres, de ese acto central, el viernes por la tarde, a mi entender, salimos mejores personas.

No menos solemnidad tuvo la imposición de la categoría de Profesor de Mérito al fraternal Ignacio Pérez Eslegaray, dedicado toda su vida a la docencia y otras tareas universitarias después de su juventud  como aprendiz de carpintero junto a su padre. También las palabras en su honor, del Decano de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y las conclusiones a cargo del Rector, doctor Andrés Castro Alegría. Y para cerrar con broche de oro, la actuación del grupo danzario 5 de diciembre. Todo un programa rompecorazones.

Doctora:

Aparte de la anterior referencia a su intervención conclusiva, debo hacer mención especial de quien, a mi entender, fue principal protagonista de este Encuentro Patriótico en la UCLV, el Rector doctor Andrés Castro Alegría. En él siempre encontramos irrestricto apoyo, comprensión y preocupación, empeño total. Se que no hubo idea sin atender, propuesta que no analizara, interrogante que no respondiera –o le buscara respuesta- o trasladara con prontitud, acuerdo que no “empujara”. Estuvo siempre en la punta de vanguardia de la escuadra de tareas para la celebración de ambos cincuentenarios, por eso la justicia del otorgamiento de la condición de Artillero Honorífico.

Era lógico que en algún momento fallaran detalles, irrelevantes y muy pocos por cierto, lo que no alcanzó siquiera a empañar los resultados finales de objetivos, por cierto, ambiciosos, nada fáciles, ante los que se interponían imponentes barreras. Pero tal como sentenció el Rector, cuando el proyecto era apenas una idea en bruto: “Lo vamos a hacer”. Y lo hicimos. Mejor de lo que imaginamos y planificamos, a pesar de todos los obstáculos, entre ellos la propia inexperiencia.

Creo que cada día entenderás más y mejor los sentimientos de esta “tropa de viejos”, que como muy jóvenes aprendices de patriotas respondieron a la convocatoria del Che,  para cambiar la composición de clases y de colores de esa Universidad. Por lo que siempre estaremos orgullosos y repletos de satisfacción. Tampoco puedo dejar de pedir excusas a tus hijos y nieto, a quienes disputamos muchísimo tiempo de atención y disfrute.

¡Feliz  aniversario 60 de la Universidad Central Martha Abreu de las Villas!  Un saludo fraternal,

Pedro Hernández Soto

 

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Raúl Castro en la historia

 

Mitin en la Fragua Martiana en desagravio a la Constitución escarnecida por Batista. Marcados con círculos, Fructuoso Rodríguez y Raúl Castro

En días pasados revisaba publicaciones de Bohemia, cercanas al 10 de marzo de 1952. Releí cómo Fulgencio Batista y Zaldívar dio su segundo golpe de estado, suspendió las elecciones, derogó la Constitución de la República, disolvió el Congreso y la Cámara de Representantes, clausuró los partidos políticos y comenzó la persecución contra los estudiantes, políticos y revolucionarios.

Hubo muchas muestras de rechazo al crimen. Desde ese mismo instante la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) se opuso con toda fuerza al régimen espúreo y no opusieron resistencia armada en la Universidad porque las promesas del presidente depuesto sobre el suministro de pertrechos nunca se cumplieron. 

El domingo 6 de abril la organización estudiantil, tras proclamar que la Constitución de la República había sido asesinada, organizó un velatorio en lo alto de la Escalinata de la Universidad de La Habana y a posteriori efectuaron una marcha fúnebre desde allí hasta el Rincón Martiano (en 25 y Humboldt, hoy Fragua Martiana).

Así fue el entierro simbólico de la Carta Magna, llevada dentro de un féretro, y depositada ante la estatua de José Martí. Muy hábiles, los estudiantes adelantaron la salida de la peregrinación en dos horas para tomar desprevenidas a las fuerzas de la Policía que tratarían de impedir su paso. Por eso no hubo encuentros violentos y llegaron a su destino sin contratiempos. Allí quedó depositada la Constitución y antes de dar por terminada la procesión, líderes de la FEU, en un mitin, condenaron el golpe de estado y sus ejecutores.

La foto que ilustra este trabajo fue publicada en la revista Bohemia, el 13 de abril de 1952, en la edición No. 15 del año 44, en las página 73. En esa instantánea  aparecen hombres muy importantes en la lucha revolucionaria contra la tiranía de Fulgencio Batista. Pude identificar dos: a la izquierda, arriba, puede verse a Fructuoso Rodríguez, dirigente estudiantil y fundador del Directorio Revolucionario, asesinado el 20 de abril de 1957 en Humbolt 7, por una delación, tras el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo anterior.

A pocos metros está el hoy primer secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República de Cuba, Raúl Castro, fundador del M-26-7, combatiente del Cuartel Moncada; expedicionario del Granma ; fundador y organizador jefe del II Frente Oriental Frank País. Fue el segundo secretario del Comité Central del Partido  y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, mientras Fidel estuvo activo.

Aquel Raúl de 21 años que aparece en la instantánea, dentro de tres días cumplirá 81 años. Habrán pasado casi 60 años de aquel entonces y aquí está la República, cada vez más con todos y para el bien de todos.

 
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Publicado por en 31/05/2012 en Cuba, Historia, Política, Revolución, Sociedad

 

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Guajiros en La Habana

Aquí estamos un buena parte, no todos.

Es un testimonio del encuentro que efectuamos el 8 de enero de enero pasado.  Antes lo hacíamos con mayor frecuencia. Es extraño que no celebremos una fecha patria, un cumpleaños o algo por el estilo pero la salud de algunos le impide desfilar por la Plaza de la Revolución para después reunirnos, a pocas cuadras, en mi casa o en la de Tony Vidal. Varios somos jubilados de los primeros trabajos. Los hay ingenieros, directivos, gerentes, científicos, funcionarios, doctores, coroneles.

Fuimos de los ingresos en la Universidad Central de Las Villas en los convulsos y hermosos años 60. Suerte y compromiso de ser protagonistas y abanderados de hacer realidad el mensaje del Che de vestir a la universidad de negro, de mulato, de obrero, de campesino. Y lo logramos, quizá sin tener certidumbre muchos de la importancia de lo que hacíamos, cambiamos la composición de clases en aquel centro educacional, fundado a tenor del Punto 4 del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte América, y tomado por los hijos de la pequeña burguesía del centro de Cuba.

Compartimos las extensas horas diurnas y nocturnas en las aulas (los adelantados en la docencia  responsables morales del avance de los rezagados), la disciplina de becas, las guardias de milicias, la limpia del Escambray, el hambre por las largas horas de estudios en la madrugada, la caminata nocturna de tres kilómetros –a la ida y al regreso- de la beca (edificio de la antigua Tecnológica) a la Biblioteca Universitaria, los campamentos rurales para las tareas de la caña (siembra, limpia y corte), las discusiones en las asambleas de la FEU y en los comités de base de la juventud comunista.

Tuvimos el honor de integrar el Grupo independiente de morteros del Ejército del Centro durante la Crisis de Octubre, unidad designada para ir en la primera línea de combate contra quienes desembarcaran. Fuimos “socios” en las salidas a los carnavales de Santa Clara y de otros municipios, de la actuación en grupos culturales, de competencias deportivas como Criollos contra Caribes habaneros y Mambises orientales, cómplices de las confesiones sobre novias y consejeros en cuanto a divisiones de familias por principios rebeldes.

Tras las graduaciones respectivas cada quien tomó un rumbo, el que le trazó la Revolución y la vida. Después cada encuentro fue y es, momento de recordación de aquellos tiempos fundacionales, de interés por los éxitos y reveses de cada quien, de los crecimientos de las familias, de los estados de salud, paréntesis de diversión con viejas y nuevas anécdotas. Vino el conocimiento de los respectivos hijos y entonces los nuevos cariños hacia y desde ellos. Ahora estos afectos se trasladan en no pocos casos a los nietos.

En diferentes tiempos volvimos a encontrarnos y acercarnos en esta Habana. Se estrecharon los lazos. Aumentaron los mutuos apoyos.  Casi hemos creado una cofradía basada en la ética revolucionaria. Creo es la base, en este caso, que mantiene tan fieles y profundas amistades.

Es el grupo al cual más quiero, claro, después de mi familia.

 
 

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