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FIDEL EN EL ESCAMBRAY (V): DE CAMPESINOS Y COOPERATIVAS

Por Luis Machado Ordetx
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El Comandante en Jefe durante recorridos por diferentes regiones hizo precisiones a los proyectos agropecuarios para consolidar el empuje económico del país. (Foto: Archivo de Bohemia, 1966).

“¡A Fidel no se le escapa una!”, dijo Benito Villa González, caficultor que conoce a la perfección las entrañas secretas del lomerío villaclareño. Durante siete ocasiones diferentes tuvo la posibilidad de escuchar en escenarios privados y públicos los criterios que el Comandante en Jefe expuso sobre el desarrollo agropecuario del país. Muchas de esos instantes permanecen prendidas en los recuerdos de un campesino de pico fino en contar historias.

El sábado 17 y el domingo 18 de mayo de 1986 el cosechero de Aguas Clara acudió en calidad de delegado al Segundo Encuentro Nacional de Cooperativas Agropecuarias. Antes, también figuró en la nómina de la primera de las reuniones. Sin embargo, ahora desconocía que el dirigente cubano participaría en una de las sesiones plenarias. De antemano solicitó intervenir. Viene aquí su preocupación. A cualquier le ocurre: “¡Ahora Fidel aquí!”, alguien le espetó, y dijo en soliloquio: “puedo meter la pata, o ponerme nervioso, y hasta cometer una barbaridad. Bueno, no será la única ocasión que eso suceda”, confesó.

—¿Qué hizo usted?, pregunté a Villa González, ahora con 85 años y usufructuario de la finca Estelí, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Roberto Fleites, en la Sabana de Santa Clara .

— ¡Hombre, pues hablar y responder con la sinceridad y la humildad que me caracteriza! Comencé a ejemplificar con mi Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) la 17 de mayo, alejada a 6 kilómetros, loma arriba, en Jibacoa . Precisé aspectos de las producciones de café, frutales y ganadería. También de cómo arreglábamos entre todos los caminos y de las viviendas en construcción con esfuerzo colectivo. Todos deseábamos la estabilidad de la fuerza de trabajo campesina. Puntualicé cómo allí vivíamos en familia, en cordialidad. Hasta comenté de la vinculación al área, con siete fincas que garantizaban el “altoconsumo” y entregaban acopios de viandas, granos y hortalizas al comedor.

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Benito Villa González, con 85 años, rememora fragmentos de encuentro histórico con Fidel. (Foto: Luis Machado Ordetx).

“Entonces Fidel dijo: ¡No, no Benito, es autoconsumo! Ojalá tuviéramos autoconsumo para no pasar necesidades de alimentos. Aquello me dio tremendo encogimiento. Quería meterme en un vara en tierra y que nadie me viera, pero proseguí adelante con el relato, y el bochorno momentáneo se desapareció. Imagínese usted que solo pude llegar hasta el sexto grado en la escuela, y todos los conocimientos que tengo son prácticos, de campos. Claro, eso no lo dije allí. Después las preguntas del Jefe de la Revolución vinieron una detrás de la otra, y siempre afirmando con la cabeza, o hacía un gesto y se dirigía al plenario para dejar una valoración del tema”.

—¿Qué indagaba?

—De todo. La cooperativa nuestra se creó en 1978. Nosotros desde hacía más de 40 años residíamos allá cuando nuestro padre decidió abandonar la zona del Saúco, cerca de la Loma Sombrero, para arrendar una finca al latifundista de apellido Berenguer. Luego me quedé en el lugar y formé una familia, siempre en labores agropecuarias y de cultivo de cafetales.

“Al principio la organización campesina, con pocos miembros, solo obtenía 30 quintales por caballería, precisé a Fidel. Ahora, a pesar de los estragos del ciclón Kate, de noviembre de 1985, le dije, logramos 77, un buen rendimiento, y no pararemos hasta los 100, indiqué. ¿Cómo lo obtuvieron?, preguntó el Comandante en Jefe. Le expuse con trabajo y normas técnicas, y sistemática regulación de sombra, poda y limpia, así como fertilización y riego de herbicidas para contrarrestar las plagas y enfermedades. ¿Qué área tienen?, me interrogó. Enseguida le dije: solo 7,25 caballerías de café, y la mitad en plena producción con unas 30 000 plantas de promedio. Señaló que debíamos crecer más, y entonces recalqué que había ganadería vacuna en explotación, así como frutales y viandas. Declaró que nada impedía crecer en población y sellaje de los campos. Las preguntas de Fidel siempre tenían una relación, y todas las respondía.

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FI­­­DEL EN EL ESCAMBRAY (III): PUEBLOS, CARRETERAS Y PRESAS

Por Luis Machado Ordetx

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Fidel en la contemplación del paisaje del Oriente cubano. Similar propósito asumió cuando recorrió el Escambray en un período de transformaciones. (Foto: Archivo de Bohemia, 1965).

Al pasar por Loma Sitio hubo una orden de Fidel. De inmediato el jeep detuvo la marcha en un periplo que conduciría al Comandante en Jefe por zonas aledañas a la antesala serrana del centro del país. Era la mañana fresca del jueves 9 de abril de 1970, y con la comitiva que lo acompañaba tenía el propósito de llegar hasta Los Pinos, en Manicaragua  , asiento económico de la región Escambray.

Años atrás, en Topes de Collantes, había declarado: … ¡qué aburrida sería la tierra si no tuviera lomas!, pronunciamiento que reiteró y dejó sorprendidos a quienes lo guiaban en la travesía: Arnaldo Milián Castro y Nicolás Chaos Piedra, primeros secretarios del Partido en Las Villas y de la regional que inspeccionaría. De inmediato Fidel formuló una pregunta rápida al último de los dirigentes: ¿Cómo llegamos a la loma de La Yaya  ? Hubo silencio, casi sepulcral, sin aparentes respuestas y sí truncos encogimientos de hombros.

La anécdota está recogida por Chaos Piedra. Pertenece al testimonio que ofreció Jesús Guzmán Pozo, El Médico, cuando indagué sobre los inicios y desarrollo agropecuario y forestal de la serranía villareña, un sitio de cambios permanentes en períodos sucesivos. El Líder de la Revolución, a pesar del mutismo generalizado y de las lluvias recientes que anunciaban la primavera, no cejó en su empeño por escalar la elevación.

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Fidel reunido con pobladores de La Yaya. — El sábado 19 de febrero de 1972, en La Yaya, junto a una delegación de estudiantes chilenos, el líder de la Revolución cubana dejó inaugurada la comunidad La Yaya, primera de la Agrupación Genética del Escambray. (Foto: Archivo de Vanguardia).

El vehículo tuvo a sus espaldas a Curamagüey. “En Seibabo Fidel decidió introducirse por el viejo camino de San Juan de los Yeras rumbo a Jorobada. Imagino que en algún momento tuvo que caminar y atravesar el río Caonao en medio de una tupida geografía de montes vírgenes con yagrumas, majaguas, yayas -una madera sólida y flexible-, palmas reales, ceibas, mangos silvestres, marabuzales y hasta sembrados de caña”, alegó el ingeniero pecuario.

Desde la altura, ya en la cima de loma, el Líder de la Revolución divisó las cualidades del valle. Así surgió la idea de La Yaya, primer pueblo de la Agrupación Genética del Escambray, en las inmediaciones del antiguo ingenio Santa Catalina, cerca de la finca Progreso, en Cardoso, y a 3 kilómetros de Mataguá. Después vendrían otras comunidades: El Tablón, La Parra, Arimao, El Roble, La Sierrita, Aridanes y…

Sería el comienzo de cuatro bases lecheras establecidas a partir de 1972, entre las que se incluyó Managuaco, en Sancti Spíritus, y Cayama, en Sagua la Grande, los primeros puntos de firmezas ganaderas… Read the rest of this entry »

 

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El mejor homenaje en el 51 cumpleaños de Vanguardia

Por Arturo Chang

Vanguardia se mantiene como semanario desde el comienzo del Período Especial. También publica como impresos el humorístico Melaíto,; Manantial, dedicado a los lectores de las serranías;, y El Santaclareño, para la capital provincial. Tiene su sitio digital: con Foros incluidos

Vanguardia se mantiene como semanario desde el comienzo del Período Especial. También publica como impresos el humorístico Melaíto,; Manantial, dedicado a los lectores de las serranías;, y El Santaclareño, para la capital provincial. Tiene su sitio digital con Foros incluidos

Cuando salió el primer número de Vanguardia  el 9 de agosto de 1962, tenía yo 10 años, y el principal reportaje de esa edición era la cooperativa pesquera enclavada en mi terruño natal, Casilda, en la actual provincia de Sancti Spíritus   .

Desde aquel entonces el diario circuló en el territorio de la provincia de Las Villas, hasta ser multiplicado a partir de la División Política Administrativa de 1976: en Villa Clara  ‎ (se mantuvo Vanguardia), Cienfuegos   (creó el 5 de Septiembre   ) y Sancti Spíritus (donde tuvo origen Escambray , del cual soy fundador).

Quiso la casualidad que estuviera este próximo pasado 9 de agosto –cincuenta y un años exactos después- en horas de la mañana, en esa entidad de captura de especies marinas.

Allí hablé con muchos conocidos a quienes tuve que redescubrir tras las venerables marcas del tiempo, todos de mi edad, 61 años o más, y sin ser una ceremonia, ni un acto, ni una actividad, rindieron homenaje al periódico Vanguardia, pues tanto los veteranos como los más jóvenes demostraron conocer esta publicación, los primeros porque lo recordaban desde los momentos fundacionales y los segundos por haberlo leído en viajes a Villa Clara.

¿Y saben qué? Pues que uno de ellos comenzó el espontáneo encuentro felicitándome por el aniversario del cincuentenario periódico, pues lo había oído por Radio Reloj, temprano en la mañana, y ahí fue donde arrancamos a hablar largo y tendido de los que aparecieron en aquel reportaje titulado “Son superadas en Casilda las metas de producción pesquera” de la edición fundacional y también del rotativo del cual fui corresponsal en las regiones del Escambray, Cienfuegos y Sancti Spíritus, y también reportero atendiendo zafra azucarera y luego agricultura, jefe de información y sub director por 10 años y director por 16 años hasta que ahora vuelvo a mis añoradas andanzas reporteriles.

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Abril: memoria de una época gloriosa

Por Alberto Rodríguez Arufe (Arufe)

Fecha sin precisar 1962. Arufe e Ismael Capote, ambos entonces cuadros del Comité Provincial de Las Villas de la UJC

Fecha sin precisar 1962. Arufe e Ismael Capote, ambos entonces cuadros del Comité Provincial de Las Villas de la UJC, intercambian en Santa Clara

La historia de una nación se conserva de diversas formas y de ello se encargan diferentes instituciones especializadas: documental, grafica, cinematográfica, musical grabada o en partituras, etc.

Además existe la memoria viva -en Cuba se ha incrementado con la extensión de la esperanza de vida de los cubanos que ya ronda los 80 años- permisora a las personas que mantengan las facultades mentales mantener la capacidad de guardar, recordar y transmitir vivencias e informaciones del pasado.

Abril es un mes que aviva los recuerdos de muchos compatriotas y particularmente de la generación protagonista, de una u otra manera, en el proceso de fundación de la Unión de Jóvenes Comunistas y la Organización de Pioneros, el enfrentamiento y victoria ante la invasión mercenaria de Playa Girón, la Crisis de Octubre y otros trascendentales momentos.

Tal vez la importancia y profundidad de estos acontecimientos en la historia más reciente de la nación cubana sea la razón principal que explique el porqué transcurridas ya cinco décadas de ocurridos, un grupo numeroso de antiguos dirigentes y cuadros de la AJR primero y la UJC después -durante los años 60 y 70 del pasado siglo-, conserven la tradición de encontrarse por esta época y, entre los achaques de la edad y un ambiente festivo y fraternal, compartir recuerdos y anécdotas de procesos y hechos que marcaron sus vidas para siempre

Participé recientemente en uno de esos encuentros tan sistemáticos y duraderos como no recuerde otros, que cada año reúne a varias decenas de ex dirigentes juveniles de la antigua provincia de Las Villas y sus herederas (Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus), quienes en diferentes momentos vinieron a trabajar y vivir en La Habana.

Esta actividad se celebra en la capital por iniciativa y voluntad propia de sus participantes se dedicó en esta ocasión al centenario del natalicio del compañero Arnaldo Milián Castro, quien, como máximo dirigente del Partido en Las Villas, desempeño de manera personal y directa un papel determinante en la educación y formación de numerosos cuadros jóvenes en los años que siguieron al triunfo de la Revolución.

Esta jornada no fue muy diferente a las anteriores, lamentablemente los años pasan de modo implacable, siempre debemos dedicar un minuto de silencio a compañeros que fallecieron y, después de los discursos y reconocimientos propios de la ocasión, en un ambiente festivo predominan los efusivos saludos entre personas que se aprecian y recuerdan pero que, en su mayoría solo se ven en estas oportunidades y poco a poco se van formando pequeños grupos donde se hacen cuentos y anécdotas (muchas veces repetidas) pero que tienen como denominador común evocar una época gloriosa a la que los participantes, con lealtad, pasión revolucionaria y desinterés, entregaron los mejores años de su juventud.

Cabe recordar que los primeros años de existencia de la AJR y la UJC coincidieron con momentos dramáticos y decisivos para la naciente revolución cubana, La invasión de Girón, la crisis de Octubre ,conspiraciones, bandas contrarrevolucionarias armadas y sabotajes sembrando el terror en diferentes territorios mientras los primeros efectos del bloqueo yanqui demandaban una permanente movilización y alta cuota de sacrificio de las fuerzas revolucionarias, en las que la organización juvenil se encontraba en la primera línea para en esas duras condiciones cumplir importantes misiones.

Fue así, en esas circunstancias, que la juventud cubana realizo la Campaña de Alfabetización, miles de jóvenes se incorporaron a las Milicias, una parte considerable se movilizó en la lucha contra bandidos y otros tantos engrosaron las filas de las FAR y los órganos especializados del MININT, para garantizar la defensa y la seguridad nacional a la vez que se cumplían otras importantes misiones en la producción y la educación, haciendo valida su consigna de Estudio, Trabajo y Fusil.

Nunca está de más una anécdota de las tantas que se recuerdan en estos encuentros para ilustrar las duras condiciones del trabajo de los cuadros de la UJC en aquella época: Estando ya en el Comité Provincial de la UJC de Las Villas, realicé una visita de trabajo al municipio de Cifuentes y después de un día de abundante actividad, cuando llegó la hora de dormir, los dirigentes del territorio me explicaron las malas condiciones de donde ellos lo hacían por lo habían resuelto un lugar algo mejor y, para mi sorpresa, resultó ser un calabozo de la estación de policía, con todas las características poco agradables de este peculiar e inesperado alojamiento.

Al día siguiente no pude dejar de visitar el alojamiento permanente para el descanso nocturno de los cuadros del municipio y resultó ser un garaje donde, entre manchas de grasa, viejas baterías y partes y piezas ya utilizadas, tenían unas pocas pertenencias personales y pernoctaban.

Sin dudas los representantes de las generaciones que mantienen esta unidad e identificación, tienen la convicción de que estuvieron en el lugar y el momento oportuno cuando la Patria los necesitó, recuerdan con orgullo las dificultades y los riesgos que compartieron y mantienen viva la memoria y un sentido de pertenencia con una época gloriosa y decisiva para la independencia y el socialismo en Cuba de donde extraigo una reflexión final: Que es importante que cada generación pueda encontrar una misión trascendente para el futuro de la Patria o de la humanidad, en la cual pueda realizarse, y llevar después, para siempre en su memoria con orgullo, por el resto de sus vidas.

 
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Publicado por en 26/04/2013 en Cuba, Historia, Política, Revolución, Sociedad, USA

 

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Un hombre con nombre

Cnel. Juan Valdés Oller

Cnel. (R) Juan Valdés Oller durante la visita al Centro de Investigación de Pastos y Forrajes de Las Tunas

Llegó al lobby de la Casa de la Prensa, en La Habana, faltando unos 15 minutos para las 6 de la mañana, hora de salida del ómnibus hacia Las Tunas para la celebración del acto nacional por el Día de la Prensa cubana . Hundido en el fondo de uno de esos butacones negros que allí acogen al visitante trataba de aliviarme de un ataque de la sacrolumbagia que, de modo intermitente, es mi acompañante desde hace casi 40 años.

Somnoliento, traté de reconocer su cara. El chaleco multibolsillos que vestía me confundió y aún no se porqué llegué estimarlo uno de los camarógrafos que conocí durante mi tránsito laboral por el ICRT.

Durante el viaje nos sentamos bastante separados. El conversó mucho con otros invitados al evento mientras yo prefería llenarme de detalles de los paisajes; el libro de ocasión reposó todo el tiempo en el asiento contiguo.

Al llegar a Sancti Spíritus, mientras esperábamos por el almuerzo, alguien me habló sobre aquel hombre ajeno a los medios y, además, consideró difícil su inserción plena –en tan corto tiempo disponible- al grupo de periodistas, algunos de ellos bautizados por mí, en el mejor de los sentidos, como “camajanes alegres”.

Al volver al ómnibus para continuar viaje, el hombre del chaleco multibolsillos, quejoso, me confesó: “Estoy muy dolido con la prensa, en el acto de premiación en La Habana, al reseñar la noticia ni mi nombre mencionaron, solo dijeron que era el esposo de Irma”.  Me remonté entonces 20 años atrás y reconocí a aquel oficial de las FAR, esposo de la compañera y amiga Irma Cáceres Pérez, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2011 Por la obra de toda la vida, quien hoy cumple misión en Venezuela. Él de seguro asistía como invitado. Me dio gracia aquella contradicción, el estar quejoso de la prensa en una actividad de periodistas, esbocé una media sonrisa y comenzamos a hablar del marabú y aroma que en menor cantidad aún se ven nuestros campos.

El recibimiento en Las Tunas fue en la Casa de los Periodistas, presidido por la cordial Adalys Ray, presidenta del gremio en el territorio. Nos sentamos en el patio, preparado como un anfiteatro; estaba instalado un sistema de amplificación. Era claro, habría “palabras de bienvenida”. El ambiente era relajado, de intercambio, de chistes, saludos, bromas…

En eso, ante el asombro de todos -menos de la dirección de la delegación ganadora de la emulación nacional-, llegó nada más y nada menos que la primera secretaria del PCC en la provincia, Teresa Amarelles, miembro del Comité Central del PCC.

Ustedes lo podrán imaginar. Se interrumpieron las conversaciones, para mí aprecio todo se contrajo.

Empezó el acto con las presentaciones de rigor, a cargo de cada uno, individuales, personales. Todo iba demasiado serio a pesar de la sonrisa franca y jovial de la dirigente partidista.

Cuando le tocó el turno a nuestro protagonista se paró en firme, con esa imagen de seriedad que da, desbordando sensatez. Y dijo: “¿Cuál de los nombres quieren de mí? ¿Antes del premio o después del premio?”

Cada quien volteó al discursante un rostro de incertidumbre, de expectación y pensó: ¿Qué iría a decir aquél hombre casi desconocido en el grupo, mayor, de cabeza afeitada? ¿Se habría vuelto loco?

Y tras breve silencio, tan espeso que creo podía cortarse con una tijera, continuó con tono lastimero: “Porque antes del premio yo era el coronel retirado Juan Valdés Oller y después del Premio Nacional de Periodismo solo soy el esposo de Irma Cáceres”.

La carcajada fue de todo el auditorio, ensordecedora. Juan despejó el camino, pulverizó las tensiones, desapareció los nerviosismos, abrió paso a un intercambio más fluido y alegre, de encuentros y celebración.

A partir de entonces nuestro amigo se convirtió en uno más del grupo. Buen conversador y escuchador, afable y muy servicial, su impacto fue tal que el grupo, en el viaje de regreso, propuso que se le invitara al acto nacional de por el Día de la Prensa del venidero año. ¿Qué le parece?

 
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Publicado por en 23/04/2012 en Amistad, Cuba, cultura, Revolución, Sociedad

 

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