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Murió Camalote

26 May

¿Es justo que yo le impregne hoy tristeza a sus vidas? Para nada es justo, y no es este mi propósito. Tan solo quiero que conozcan a un personaje que nos hizo vivir momentos muy alegres,  que nos demostró siempre cariño, afecto, solidaridad.

Su nombre real es Benigno Gato. Camalote  fue el apodo que le pusieron en la Columna 1, en la Sierra Maestra, cuando se alzó. Allí dijo venir de ese lugar de Cuba y así mismo le bautizaron.

Tras el triunfo revolucionario se incorporó en 1961 a los casi 500 becarios que cambiaron la composición de clases en la Universidad Central de Las Villas, tal cual había convocado el Che un año antes. Llegó enfundado en su traje verde olivo, con grados de primer teniente y pistola al cinto, pero sobre todo con unos enormes deseos de vencer la desventaja educacional que arrastraba como gabela de familia campesina pobre.

Con su simpatía personal y dedicación a servir a la Revolución, ganó el respeto y la admiración de todos, o de casi todos. Alto, de fuerte complexión, negro bien parecido, desenvuelto en el conversar, fantasioso y enamorado. En realidad,  tuvo algunas novias, en ese aspecto era de temer. Estuvo presente en cuanto acontecimiento importante hubo en la Universidad y en la propia Santa Clara. Ya graduado como ingeniero agrónomo partió a trabajar en uno de  los Grupos de apoyo del Comandante en Jefe, en el área de la agricultura y la ganadería.

Perdimos los contactos mientras estuvo en los planes de desarrollo arrocero de Sancti Spíritus, allá formó familia con la novia universitaria y tuvo dos hijos. Después, cuando me trajeron para la Habana en 1984, lo encontré laborando en una empresa del Ministerio de Comercio Exterior. Él y Cary me abrieron las puertas de su casa, en Santiago de las Vegas, y así permanecieron abiertas hasta siempre. Allí compartimos y bebimos, conversamos y bebimos, comimos y bebimos, y nos burlamos –mientras bebíamos- de muchos y de nosotros mismos.

Mi hija Lidia quedó embarazada en 1989 y mi nieto Geovany nació el 19 de abril 1990, primer año del Período especial. Camalote forrajeó mucho para la alimentación de esos seres en momentos muy difíciles. Casi cada semana me llamaba para que fuera a buscar lo mismo una arroba de malanga que la mitad de un carnero, asumió esas gestiones como compromiso propio de máxima prioridad.

Para con nosotros fue siempre así, hasta ahora, con relaciones fraternales en el seno de una familia que conformámos todos aquellos que compartimos los días y noches de estudio, las madrugadas de guardia o los sudores de marchas y entrenamientos militares, de trabajos voluntarios, de encuentros y discusiones, de cumpleaños y partos, de promociones y demociones, de realidades y fantasías.

Ya viejo, tomó sus padeceres cardiovasculares con mucha -quizás demasiada- displicencia, sin perder su alegría y mucho menos su rebosante pensamiento.

Mi amigo Camalote amaneció muerto hoy, al parecer de un infarto (aún no tengo noticias exactas), en el portal de su casa. Mi amigo Camalote amaneció hoy  como siempre en mi pecho, en mi recuerdo, así de cubano, de fraterno, de leal.

 
2 comentarios

Publicado por en 26/05/2011 en Amistad, Cuba, Familia, Sociedad

 

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2 Respuestas a “Murió Camalote

  1. Dixie Edith

    28/05/2011 at 1:04 PM

    Pedro: La gente de esta isla tenemos la suerte de tener amigos asi, como eres tú para nosotros, por ejemplo. Y es de las cosas que muchos de quienes nos miran desde fuera no entienden, subvaloran y le hacen caen en la trampa a la hora de calcular a esta raza de isleños criollos que somos. Por eso, este texto, primero en el que me aventuro de tu nueva -y valga la redundancia- aventura digital, me revolvió todas las nostalgias. Me declaro, desde este instante, asidua a tu café. Un beso enorme desde las redes.

     
  2. Vicente Armando Gonzalez Rodriguez

    29/05/2011 at 9:23 PM

    Realmente es un escrito muy lleno de bellos recuerdos, esos que compartimos juntos en aquellos anhos de Becados. Camalote fue un buen amigo, estoy seguro que nuca tuvo una mala frase para nadie, siempre fue muy jodedor como decimos en Cuba, tengo bellos recuerdos era companero de mi actual esposa en los niveles y compartimos muchas veces en reunipones, fiestas etc. Creo que al morir murio satisfecho de su vida, que viva en el recuerdo de muchos que lo conocimos.

     

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