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FIDEL Y LA PREVISION DE UNA CATASTROFE

22 Nov

Por Luis Machado Ordetx

La presa Zaza en construcción, y los estragos de las lluvias de mayo de 1972, tuvieron al Comandante en Jefe entre los principales observadores de los acontecimientos ocurridos en la región espirituana.

Zaza en el bregar constructivo

En solo 4 días de mayo de 1972, el diario de la entonces provincia de Las Villas, Vanguardia reportó anuncios del Frente Hidráulico del DAP (Desarrollo Agropecuario), que advertían el recibo de 124 millones de metros3 en la presa Zaza .

El nivel de las aguas estaba solamente a 19 centímetros de alcanzar el pavimento del puente Zaza, aledaño a la antigua fábrica Nestlé, y hubo que desviar el tránsito de la carretera de El Jíbaro hacia Majá-Ferrolana. Todo provocó alarma nacional. No era para menos.

Las aguas desbordadas, de romperse la cortina, podrían provocar una catástrofe colosal en comunidades cercanas, principalmente en San Carlos y La Sierpe, pueblos surgidos con la ejecución del embalse.

Apenas sin tiempo para el descanso el Fidel llegó a la presa y recorrió, unas veces en jeep y otras a pie con lodo acumulado en sus botas, una parte de los 4 kilómetros de la cortina. Llevaba días llevaba en Cuba luego del regreso de un periplo que, de principios de mayo hasta el comienzo de junio, lo llevó por países africanos y europeos socialistas. El propósito del Comandante en Jefe, y su comitiva acompañante, era evaluar los estragos dejados por los anuncios lluviosos de la primavera de ese año. También comprobar in situ los aspectos técnicos tomados por especialistas cubanos en colaboración con búlgaros y soviéticos.

El viernes 18 de febrero, antes de partir de gira internacional, había estado en Zaza. Allí observó el tiro continuo de arcilla y rajón, al tiempo que valoró cómo colocaban losas prefabricadas y fundían juntas y tacón de la cortina. Después de su estancia en el lugar, entraron nuevos equipos para acelerar la ejecución de la construcción y avanzar en el canal magistral.

De acuerdo con estimados, en esa fecha, se embalsarían unos 13 millones, y terminaron el aliviadero básico y otro auxiliar para verter aguas sobrantes al río Cayajaná. Sin embargo, los cálculos no fueron precisos por caprichos de la naturaleza.

A partir de mayo de ese año, precisó el rotativo Vanguardia, culminarían los embalses Arroyo Grande II, Zaza y Alacranes, avanzaba la Voluntad Hidráulica. La provincia contaría con mil 926 millones de m3 de agua para irrigar 108 mil hectáreas. En un decenio el territorio villareño construyó 13 represas, nombradas Las Palmas, Paso Bonito I, Aridanes, Siguaney, Los Limpios, Banao, Pojabito, Minerva, Lebrije, Arroyo Grande I-II, así como la hidroeléctrica Hanabanilla y la derivadora del sur del Jíbaro. También concluía 420 micropresas, y proyectaba otras en zonas del Escambray, Sancti Spíritus y Caibarién.

De igual modo ejecutaban Alacranes, Paso Bonito II y Zaza. La última, ubicada a 10 kilómetros al sureste de Sancti Spíritus, tendría un espejo de agua ascendente a 113,5 km2.
En esa fecha almacenaba 317,5 millones de m3 y su cortina disponía de revestimientos hasta la cota 30,60 metros sobre el nivel del mar. Los ríos Caonao, Yayabo, Calabaza, Tuinicú y Taguasco, eran los afluentes principales que convertían a la cuenca en la segunda en importancia del país. En un futuro el acopio llegaría hasta los mil 020 millones de m3 de agua, un reservorio de envidia para cualquier país.

Eran tiempos en los cuales la región villareña, al igual que otras, transfiguraba su rostro económico-social a partir de inminentes programas agropecuarios que dieron conclusión a asentamientos poblacionales, caminos, vaquerías, desbroces de marabuzales, embalses y la llegada de campos sembrados.

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Fidel Lajos Aguado

“En el trayecto que caminamos, el Comandante en Jefe dio grandes zancadas sin importarle el fango que se pegaba a sus botas y los bajos del pantalón. Por entonces hacíamos el aliviadero, y solicitó explicación de los hechos y las soluciones, lo más importante, y hasta preguntó quién era el responsable directo de lo sucedido. Nadie, confesamos, porque era importante dar respuesta a más de 400 caballerías de arroz plantadas en zonas del Jíbaro “, afirmó Fidel Lajos Aguado, un espirituano que ahora tiene 77 años de edad.

“Reconocimos que los ingenieros, junto a otros técnicos, ante la sequía anterior, proyectamos una tubería en la cota 3 sobre el nivel del mar para entregar agua al canal magistral. Todo debía cortarse cuando la presa llegara a los 500 millones almacenados. Las lluvias provocaron una avería seria en ese aliviadero tubular y su cierre gradual falló. Eso dijimos, y allí había que echar, de acuerdo a la compactación, más de 2 500 m3 de hormigón para el selle del túnel “, afirmó el entonces jefe de la brigada.

LMO: El Comandante en Jefe, ¿qué precisó?

FLA: “No lo olvido, Fidel indicó: ¿cuánto tiempo demoran en solucionar el problema? Hechos los cálculos le respondimos de inmediato que 6 meses, era lo mínimo, y señaló: ¿Necesitan equipos?, vendrán para trabajos continuos de 24 horas, y también suministros de alimentos y abrigos, colchas y medios de protección. Todo llegó de inmediato. Hubo hasta apoyo popular. Jamás, desde entonces, el acuatorio ha tenido una falla técnica de esa magnitud. Fue un susto, y también una lección histórica”.

La edición del viernes 12 de enero de 1973 de Vanguardia señaló que por esa fecha terminaron el aliviadero que dio salida al agua del embalse después de la cota 39, y en la cortina faltaban por tirar 100 mil m3 de arcilla, de los 9 millones 235 requeridos, mientras se laboró sin descanso en el acabado de taludes, agua abajo y agua arriba, así como el parapeto de hormigón que protege la corona contra las olas. Daban allí los toques finales a una construcción de gigantes, y la brigada asumía similares propósitos en Higuanojos, un embalse cercano al territorio espirituano.

La Minerva, un encuentro

Allá en zonas de Los Robalos se construía la presa Minerva, en Santa Clara, y cuando la obra estaba en su apogeo Fidel junto a Arnaldo Milián Castro, primer secretario del Partido en Las Villas, y otros dirigentes del Frente Hidráulico del DAP, se aparecieron en el lugar. Querían indagar sobre las labores de ejecución del embalse con capacidad de 123 millones de m3, uno de los principales de la región para suministros de agua a la población y plantaciones cañeras. La obra era ejecutada por la brigada Antonio Maceo, la cual también trabajaba en Alacranes, en Sagua la Grande.

“El Comandante en Jefe se fue contento de allí. Apreció cualidades de la organización del trabajo, y envió equipos, alimentos y atención directa a los hombres para concluir la presa en apenas 2 años y medio “, afirmó Fidel Lajos Aguado, quien también dirigía allí al colectivo constructor.

El embalse es uno de los más técnicos construidos en el país, admitió. Allí habían más de mil 300 trabajadores, y Fidel decidió que una comitiva del Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) lo recorriera de inmediato para que tomaran experiencias de las condiciones laborales, de su organización y cronometraje de tiempo en el traslado de materiales con camiones y mototraíllas. “Fue la primera ocasión en la cual dialogué con Fidel, un hombre impresionante por su estatura y la manera de análisis y evaluación de hechos y situaciones que encuentra uno en la ejecución de sus actividades manuales e intelectuales “, puntualizó Lajos Aguado.

Un tiempo después, durante su estancia en las labores de administrativo en la presa Paso Bonito-Cruces, y el canal trasvase en Avilés, allá en el Escambray, Lajos Aguado percibió los desvelos del Comandante en Jefe por transformar de manera acelerada la imagen de esa zona montañosa. El propósito era convertirla en una de las principales regiones de desarrollo agropecuario, un punto de enlace, junto a otras acciones constructivas, que llevó un peso significativo en la voluntad hidráulica que ganó el país para el futuro.

Trabajos relacionados:

Fidel en El Escambray (I): Génesis de una Fundación
Fidel en El Escambray (II): La Lucha contra Bandidos
Fidel en El Escambray (III): Pueblos, carreteras y presas 
Fidel en El Escambray (IV): Criterios de una mujer 
Fidel en El Escambray (V): De campesinos y cooperativas
Fidel en El Escambray (VI): Arte desde y para el pueblo

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