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La 56 Serie Nacional de Beisbol, lecciones y experiencias

14 Dic

Por Pedro Hernández Soto

ciego-de-avila

En la reciente subserie entre Matanzas y Ciego de Ávila, efectuada el 10 y 11 de diciembre, se anotaron 57 carreras, conectaron 76 hits y cometieron 19 errores para promedios por juego de 19, 25 y 6 respectivamente

A punto de culminar la segunda etapa del más masivo espectáculo del país, los comentarios de muchos aficionados y determinados comentaristas especializados han subido de tono al descalificar decisiones tomadas en nuestro deporte nacional. No puedo afirmar lo mismo acerca de las opiniones de los imbricados más directamente en el juego, tales como atletas, entrenadores, árbitros, estadísticos y demás; las desconozco, sería saludable encuestarlos.

Las contrariedades son (así, en plural) varias y de diferente índole.

Existen desiguales tendencias en cuanto a estrategia para el desarrollo se refiere. Algo nocivo es que muchas de ellas tratan de llevar nuestro beisbol a los cánones de otros países sin tener en cuenta las diferencias entre sistemas sociales. Acá el deporte es un derecho del pueblo, de protagonistas y aficionados; y por tanto los escenarios para el desarrollo y disfrute deben ser, ante todo, inclusivos. La calidad de nuestro pasatiempo nacional se mide por el desempeño de nuestros atletas en nuestros terrenos, asunto ya tratado en Serie Nacional y Pelota cubanas por urgentes mejoras y también, además, en competencias internacionales. Lo subrayado me identifica con los opuestos por el momento a contratar jugadores extranjeros aunque el cumplimiento de estos principios no exime que copiemos experiencias ajenas para hacer más emocionante la competencia pero hasta ahí.

Una Serie Nacional de Beisbol (SNB) donde seis equipos juegan 90 encuentros y otros diez tan solo 45, solo facilita para la venidera, de modo general, una mayor diferencia cualitativa en el desempeño de los imbricados en la contienda. Nadie puede afirmar que los ausentes en la segunda etapa de la actual (casi dos terceras partes del total) eliminarán las insuficiencias que los separan de la sexteta clasificada.

¿Por qué no se organizó una segunda división para luchar por los puestos del séptimo hacia abajo? Hubiese conllevado más trabajo pero es a todas luces recomendable. Hasta el equipo Cuba hubiera podido beneficiarse con una cantera de más peloteros; creo no es necesario reseñar los talentos que hace cerca de dos meses no compiten en una confrontación oficial. A esto me referí a principios de año en 2016 y el comienzo del cambio del beisbol, esperanzado a raíz de clínicas brindadas por calificados deportistas forasteros. Por otra parte: ¿Podrán los prospectos no seleccionados como refuerzos estar en la preselección a la par de quienes se han mantenido jugando?

Un sueño roto es el referido a una supuesta elevación del nivel del beisbol nacional a partir de la inserción de peloteros en ligas independientes. Estridencias directivas y mediáticas extrapolaron los saldos de las presencias  en esas contiendas foráneas y, al regreso de nuestros compatriotas, el terreno y las estadísticas demuestran que tan solo uno, Alfredo Despaigne, de cerca de nueve jugadores, ha tenido un crecimiento relevante aunque fugaz dadas las obligaciones contraídas en su contrato. Los restantes –excepto los dos que abandonaron la SNB- juegan tal cual antes. Al final el equipo Cuba que irá a la Serie del Caribe y al IV Clásico Mundial tendrá mayores experiencias pero eso no significa que el beisbol nacional ha elevado su calidad.

La alarma cunde tras los abultadísimos scores de los más recientes encuentros. Los abridores explotan, los relevistas no contienen a los contrarios, la defensa es más errática, los bateadores discriminan mal los lanzamientos contrarios y algunos embasados cometen horrores en el corrido de bases. Es indiscutible, nuestros atletas acusan el cansancio causado por estar sometidos a fuertes competencias durante muchos días, casi siempre expuestos al fuerte sol caribeño. Súmele que no cuentan con una alimentación adecuada, diseñada de modo científico y con los recursos alimenticios necesarios. Vimos con el equipo Tampa Bay donde sus integrantes ingieren una dieta balanceada, refrescos energizantes  recuperadores y cuanta fruta requerían mientras se desarrolla el pleito en el Latino. También disponían de un sistema de masajes amplio y cotidiano.

Mientras, nos entretenemos en expulsar a jugadores que entren al terreno con cadenas, impedimos el uso de mangas y pullovers de otros colores a los oficiales del equipo, y prohibimos las barbas.

Se ha visto con satisfacción el aumento de los juegos previstos en las contiendas provinciales, fuente real, verdadera, para la integración de los equipos que conforman nuestra SNB. La vida ha mostrado el error de estimar la competencia Sub-23 como punto de partida. Es un esfuerzo valedero que debe ir acompañado por similar crecimiento en toda y cada una de las categorías unido a la disponibilidad de más recursos para formar mejores peloteros, es la única salida asunto que argumenté desde marzo de 2013 en Cuba y el Cuarto Clásico Mundial de Beisbol; quien piense que estos se forman en la SNB que “entregue el traje y se vaya del estadio”.

En cuanto a los importantes creadores, a esos que laboran en la base con las categorías infantiles y juveniles – que algunos llaman de modo despectivo “categorías inferiores”-, es necesario brindarles más ayuda. No puede ser una carga para estos formadores garantizar los implementos para jugar beisbol, ni ocuparse de buscar los recursos para mantener en buen estado los terrenos de entrenamientos y competencias.

Y en esta relación de realidades es forzoso apuntar la imprescindible construcción de máquinas de lanzar pelotas, hace ya mucho tiempo equipo indispensable para un buen entrenamiento en el beisbol moderno. Estoy convencido que el desarrollo científico técnico cubano es capaz de resolver esta carencia, con calidad y rapidez.

Por último quiero referirme a la más reciente (in)disposición. Es la referida a la conformación de la cantera del equipo al IV Clásico Mundial. En realidad es increíble, lo nunca visto en latitud ni época alguna, componer una relación de atletas sin el concurso del director. Es algo así como crear una plantilla de cargos sin tener definido que produciremos, ni un estudio de mercado, ni dónde adquiriremos la fábrica.

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5 Respuestas a “La 56 Serie Nacional de Beisbol, lecciones y experiencias

  1. Germán Piniella

    14/12/2016 at 5:21 PM

    Totalmente de acuerdo con la propuesta, que también he mencionado a quien me haya querido escuchar, de una segunda división, con el mismo calendario de la primera, como existe en muchos paìses, tanto en el beisbol como en otros deportes. Eso mantendría en forma a los jugadores de los equipos que no clasifiquen para la Primera División. Los equipos que terminen en primer y segundo lugar pasarían a la divisiòn superior, sustituyendo al último y penúltimo equipos de la primera división. Ese sistema permitiría a los jugadores más destacados de la segunda división a ser considerados para la selección nacional.

     
    • hdezsoto

      15/12/2016 at 12:51 PM

      Totalmente de acuerdo Germán. Gracias por tu participación. Hay muchas variantes pero el hecho es la necesidad imperiosa de jugar más y en mejores condiciones.

       
  2. Víctor Manuel González Albear

    14/12/2016 at 7:18 PM

    Interesante Pedro, temas sin duda polémicos. Te lo publicamos también en bohemia.cu naturalmente con crédito a tu café mezclado, y sabroso. Un abrazón. ( La URL en bohemia digital: http://bohemia.cu/deportes/2016/12/lecciones-y-experiencias-de-la-56-serie-nacional-de-beisbol/ )

     
    • hdezsoto

      15/12/2016 at 12:49 PM

      Gracias Víctor, son verdades. Y lo corroboró l asiguiente opinión, tomada de Bohemia digital:

      José Ramon Ruiz Hernández
      15 diciembre, 2016 at 4:24 am

      Muy buen artículo, opino ademas que la pelota cubana necesita de un rediseño en su competencia principal y hacer dos divisiones sería una buena idea, pues nadie deja de jugar y se establece siempre una competencia por no bajar de la primera división o subir de la segunda a la primera de un año a otro, ademas que los peloteros que se destaquen en la segunda división también pueden ser elegibles para el equipo nacional.

      Por lo demás a todas luces las decisiones que se tomen deben ser mas participativas, lo que ha ocurrido con los preelegidos para el clásico, al no participar los directores de equipo, es a estas alturas inadmisible.

      Por otra parte junto a los peloteros debe definirse quien será su director con tiempo suficiente no solo para opinar sino también para decidir en la elección.

      Cuba es y será siendo una fuente de estrellas en la pelota, tal y como lo somos en la salud donde a pesar de que nos quisieron robar los médicos hoy somos reconocidos en todo el mundo como un referente para la salud, si actuamos en la pelota con inteligencia y sabiduría, aunque algunos nos abandonen o nos den la espalda tendremos siempre asegurado el relevo.

      Estas dos cosas en la pelota y en la salud nos la enseño Fidel con el régimen participativo en el deporte en especial el beisbol y la masividad en la formación médica, sigamos con justeza y claridad las ideas de nuestro Comandante y no las empañemos con un mal desempeño administrativo y decisiones unilaterales sin participación de todo el que lo requiere, que están afectando a la pelota cubana.

      La sabiduría colectiva es siempre superior.

       

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