RSS

José Antonio Garcés Álvarez fue un hombre sabio

31 Oct

Por Pedro Hernández Soto

_GarcésFue el lunes 26 de octubre cuando, las siete de la mañana nuestra hija Lidia entró al cuarto donde dormíamos mi esposa Genys y yo, y nos dijo: “Debo darle una mala noticia, no quisiera pero debo hacerlo: murió Garcés”. Primero fue el mutismo, a renglón seguido su mamá –tratando quizás de lograr una respuesta rectificadora de la identificación hecha- le preguntó: “¿Cuál Garcés?”, a lo que respondió “El esposo de Cusita. Le dio un infarto masivo”. Entonces se excusó: “Murió por la madrugada pero decidimos no despertarlos a ustedes por las enfermedades que padecen. De lo contrario me hubiera ido en plena noche hacia allá”.

Hice lo que correspondía, me vestí decidido a llegar hasta su velorio como fuera, me sentía con una enorme deuda afectiva. A los pocos minutos llamó mi hijo mayor, Pedro, para avisar que nos preparáramos pues venía en nuestra busca. Y allí nos fuimos.

En la funeraria nos encontramos con nuestro otro hijo, el menor, quien estuvo, junto a su esposa María, en el hospital Fajardo, desde los primeros momentos, y en la funeraria, después, hasta avanzada la tarde. Cuando trajeron el cadáver mi primogénito ayudó a vestirlo. Lidia realizó diligencias que merecía el occiso y su familia. Llegó hasta asistir al crematorio y traer las cenizas al hogar.

Familiares, amigos y estudiantes, hicieron guardia de honor en la Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos. A continuación se leyó un resumen de su pródiga vida

Familiares, amigos y estudiantes, hicieron guardia de honor en la Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos. A continuación se leyó un resumen de su pródiga vida

En el momento velatorio hicieron acto de presencia incontables familiares (incluso algunos llegados desde Cienfuegos), amigos y alumnos, sinnúmero de alumnos, los uniformes blancos y azules inundaron la sala de Zapata y C. Mostraban rostros con muestras de desolación, duelo e impotencia; sus lamentos llenaron el local mientas lágrimas humedecían sus jóvenes rostros. Fue algo realmente muy impresionante para mí aún tras 76 años de vida.

¿Y por qué tan profundas manifestaciones de desconsuelo? Muchas veces medimos la vida de un ser humano por los años vividos. Pienso que debemos tener en cuenta más la obra realizada que la duración de la vida. Para mí fue un hombre sabio. Lo afirmo por lo que hizo en solo 53 años.

Ante todo edificó una familia y dejó creadas las bases para su expansión posterior. Al lado de Cusita (Cecilia Acea Hernández), crió y educó de manera magistral a sus dos hijos, los ayudó a forjar sus caracteres y a saber que solo con el esfuerzo se logran grandes resultados, a respetar a los mayores, que valen más los valores humanos que las riquezas materiales, y aprendieron que la sapiencia se comienza a aprender en la juventud en un proceso interminable. Nunca les faltó el consejo oportuno en los difíciles momentos de la niñez, la pubertad y la juventud, ni la fuerte recriminación –aunque paternal- ante una falta cometida.

Siempre estuvo al lado de padres, hermanos, sobrinos, tíos, primos, de manera tal que su presencia se hacía sentir de modo permanente. Preocupado y ocupado por todos, practicó una verdadera devoción hacia sus progenitores.

Supo escoger aquellos a quienes serían sus amigos. Desarrolló y fortaleció esos difíciles e importantísimos lazos con sus cercanos. Les ayudó y también criticó cuando fue necesario.

Estudió y trabajó en las Ciencias Médicas. Se especializó en Imagenología. Se hizo todo un especialista. Regó con profusión su sapiencia en el fértil surco de sus discípulos y a la vez supo ganarse su respeto y admiración.

Toda esa rica vida se le reconoció también, esta vez ante sus cenizas, en el ceremonial fúnebre efectuado el día 29, en el hall de la Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos. Allí de nuevo familiares, amigos y educandos, rememoraron las virtudes de Garcés. Después sus restos fueron a reposar en la pequeña colina donde se encuentra el cementerio Tomás Acea, junto a sus progenitores.

Por lo hecho, lo realizado, la sumatoria de sus logros, debemos coincidir que José Antonio Garcés Álvarez fue un hombre sabio, a pesar del poco tiempo que le dio la vida.

 
2 comentarios

Publicado por en 31/10/2015 en Uncategorized

 

2 Respuestas a “José Antonio Garcés Álvarez fue un hombre sabio

  1. Fidel Santacruz

    04/04/2016 at 8:11 PM

    Los trabajos de Pedro Hernández Soto, son agradables de leerlos, porque alrededor del tema, lo relaciona con un pasado florecido de la vida, con los aportes del hombre en las ciencias, en la cultura y hace justicia al Aporte de hombres como en este caso del Doctor José Antonio Garcés Álvarez

     
    • hdezsoto

      04/04/2016 at 9:12 PM

      Fidel, Garcés era el esposo de una sobrina mía. Apreciaba yo su profundidad de pensamiento y carácter, lamentablemente sopesé su verdadera talla cuando hice un breve resumen de su vida. Le confieso que me faltó incluir tres misiones internacionalistas como especialista de Imagenología Médica.

       

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: