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Antonio Muñoz, el beisbol y la disciplina

26 Sep

Por Pedro Hernández Soto

serie-nacional-de-beisbol-logo1Ha pasado mucho tiempo, decenas de años. Fue allá en el estadio Luis Augusto César Sandino, de Santa Clara, cuando me contaban una historia mientras Antonio Muñoz –en un entrenamiento- estrellaba las pelotas una y otra vez contra las cercas.

Ya no recuerdo quien me relató su descubrimiento por el ex estelar lanzador Pedro “Natilla” Jiménez, a la sazón director de Azucareros y brillante auxiliar del debutante conductor Servio Borges triunfador con el Cuba en el Campeonato Mundial de 1969, efectuado en Santo Domingo. Lo importante de aquella victoria fue que se logró tras el colectivo haber sufrido, con anterioridad, varios fracasos sucesivos en arenas internacionales con otros mentores.

Al fin encontró en el lomerío del Escambray a aquel guajirón cuyos pies casi se arrastraban por tierra cuando montado en un mulito se acercaba al rústico terreno de beisbol. Era conocido en los alrededores por la fuerza de sus batazos. Natilla daba respuesta a una idea de prospección de talentos formulada por Arnaldo Milián, entonces primer secretario del Partido en Las Villas.

El ex lanzador solo requirió verlo en acción una vez para decidir llevarlo a Santa Clara e incorporarlo a una academia recién creada como parte del proyecto para fortalecer el deporte nacional en el centro del país. Seguro usted conoce la historia posterior: primera base regular de los equipos antes mencionados. Implantador de una serie de marcas, y peligro latente para otras, supo ganarse el respeto de la afición por su dedicación, seriedad y ética.

Recién mudado yo para La Habana nos encontramos una tarde en el lobby del edificio donde vivo. Nos saludamos con efusión como siempre hacíamos, con un abrazo y la mutua frase: ¡Dime Guajiro! Correspondió a la invitación imprescindible, subimos a mi apartamento y allí pudimos conversar y darnos unos rones.

Recuerdo la sorpresa con que el entonces yerno mío (furibundo industrialista y anti villaclareño) dijo ¡Coño, pero si es Antonio Muñoz! Y le estrechó la mano con satisfacción. Le ofrecí al Gigante del Escambray una copia del video de la ceremonia por su despedida del cojín de la primera base, él vivía en aquel tiempo por Marianao o La Lisa. Pude cumplir aquel compromiso gracias a la ayuda de la buena amiga Julita Osendi, (La Gallega).

Después conocí de su destacado aporte a la conformación y entrenamiento del equipo Cienfuegos: un tercer lugar en la Serie Nacional 2010-11. Varios de sus integrantes recién abandonaron la Patria y ahora exhiben sus talentos en las Grandes Ligas de Estados Unidos, disfrutando de fabulosos salarios.

Lo vi el otro día en el programa Mi beisbol, de Tele Rebelde. Me impresionó mucho su intervención por emotiva, sincera y valiente. Habló también por mí y seguro por decenas de miles de aficionados y fanáticos cuando afirmó Mi beisbol está enfermo, y algo así como que la Serie pasada ha sido la peor de la historia por el ambiente de guapería imperante, la cantidad de indisciplinas cometidas y la debilidad de la dirección de este deporte en la aplicación de sanciones y otras medidas.

Permítame explicarle que tratado de ofrecerle un muy breve resumen de la historia de este destacado hombre, dirigido en especial para muchos incitadores de actitudes incorrectas e irrespetuosas pues no saben apreciar lo que es brindar un verdadero espectáculo al pueblo, a practicar un deporte limpio, sano y educador. Y a eso último quiero referirme.

No voy a reseñarle todo lo pasado sino solo en aspectos puntuales y quiero afirmarle que la Serie 54 inaugurada el domingo próximo pasado no lo hizo bien. Ya saben, la dirección del multiprovincial equipo Matanzas presentó una nómina de 43 peloteros cuando lo permitido son 40. Por si fuera poco incluyó al atleta Demis Valdés sancionado a un año de separación de nuestro deporte, cuando intentó alcanzar con par de feroces swines usando un bate de béisbol al lanzador Freddy Asiel Álvarez, el 17 de febrero del 2014, y como resultado causó serias heridas en el semblante del pelotero Ramón Lunar. A mi entender debió ser llevado ante los tribunales por intento de homicidio.

Hubo que esperar la reunión técnica final preparatoria -para la organización del evento- de la Dirección Nacional de Beisbol con los directores de equipos y la prensa acreditada, y allí conocer la negación a la concreción de tales indisciplinas, pero no hubo siquiera una amonestación a los envueltos en las transgresiones pues no solo Víctor Mesa, por cierto director del equipo Cuba, es el díscolo.

En el previo proceso aprobatorio territorial de seguro participaron instancias ¿controladoras? como la Dirección Provincial de Beisbol, la Dirección Provincial de Deportes, y el Departamento y la Vicepresidencia del Gobierno Provincial, responsabilizados con la actividad.

Si no fueron inspectores contra la falsedad ¿para qué están ahí? Y también me pregunto: ¿Aceptar estas actitudes en beneficio del territorio propio no es una manifestación de inmoralidad, de podredumbre? Acláreme usted por favor.

Y por último, terminó la primera subserie con cinco expulsados: por un conato de bronca, un jugador y un receptor; y tres lanzadores por tirar pelotazos a bateadores.

Pienso que los castigos ahora todavía son muy débiles. La actual multa debe mantenerse para poder jugar al tercer día de la suspensión, sumar $100 más para hacerlo a los dos días y otros $100 para participar en la fecha siguiente al castigo. Es decir si un jugador es expulsado y quiere jugar de inmediato, deberá pagar la multa actual más otros $200.00.

¡Entonces si van a saber donde Pupy va a tocar!

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4 comentarios

Publicado por en 26/09/2014 en Béisbol, Cuba, Economía, Revolución, Salud, Sociedad

 

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4 Respuestas a “Antonio Muñoz, el beisbol y la disciplina

  1. Jorge

    27/09/2014 at 12:54 PM

    ¿Estadio Luis Augusto César Sandino? ¿A quién honra ese nombre, Pedro? Porque ese no es el nombre de Sandino, el General de Hombres Libres, el que prestó los colores de su bandera para la bandera del M-26-7 que Fidel puso en sus hombreras.

     
    • hdezsoto

      30/09/2014 at 7:38 PM

      Señor Jorge:
      Mis excusas por poner un Luis de más. Tiene usted toda la razón en eso pero solo en eso. Los colores rojo y negro tienen otros antecedentes más antiguos en las luchas sociales. Estoy convencido que el General de Hombres Libres -de estar vivo- se hubiera incoprado a las huestes del 26 de julio en la lucha por la liberación de Cuba.
      Saludos,
      Pedro Hernández Soto

       
  2. Mayitin

    06/10/2014 at 1:47 PM

    Menos mal que tu estás en el bando de los que critican esas indisciplinas y arbitrariedades que ocurren casi a diario, pues parte de nuestra prensa todavía anda con paños tibios al respecto( y ni hablar de HV y compañía). Me gusta eso de equipo “multiprovincial.El uniforme debía tener más colores, no crees?
    un abrazo

     

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