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El más valiente de todos

10 Ago

Por Pedro Hernández Soto

Fidel conversa con el pueblo

Fidel conversa con el pueblo en Centro Habana, el 5 de agosto de 1994

Aquel 5 de agosto de 1994 comenzó como un día más de trabajo en CHTV, el Canal de la Capital, aun cuando todos estábamos apesadumbrados por el dolor y congestionados por la ira, a causa del asesinato, durante la jornada anterior, del joven policía Lamothe en un fallido intento de secuestro de la lanchita de Regla para ser llevada a la Florida. Era una nueva pérdida de la vida de un cubano, en el rosario de ofrendas de la Patria ante la política agresora y protectora de asesinos por parte de los Estados Unidos de Norteamérica. Nunca pensé que durante aquella fecha tuviera tantos responsables testimoniantes* de lo que entonces ocurriría.

El primer equipo en salir fue el de Amada Montano (AM), José Tuñón (JT) y Rafael Castellón (RC). Irían hacia la Habana Vieja a realizar algunas filmaciones y recoger testimonios sobre el fallido robo. Allí tuvieron dificultades pero su reciedumbre y perspicacias lograron superar las barreras. Regresaron con la misión cumplida y algunas jocosas anécdotas.

Próximas las 12 del día activamos el integrado por Arnaldo Hernández (AH), Lisbet Barreda (LB), Rolando Nápoles (RN), JT y RC. El empeño era cubrir el acto de reafirmación revolucionaria que se efectuaría a la 1:00 p.m. en la Colina de Regla.

Cerca de la entrada del túnel de La Habana encontraron las primeras concentraciones que en el Malecón y lugares adyacentes, esperaban, unos el robo de una embarcación, y otros la llegada de un yate que venía de EE.UU. a buscar gentes, todos con el destino de la Florida. Se bajó el camarógrafo JT y filmó mientras el periodista AH le guardaba las espaldas pues comenzaba el enfrentamiento con personal que salía de la sede del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, pero debieron seguir hacia Regla para cumplir la tarea encomendada.

Ya después de almuerzo llegó un rumor sobre el avance de los facinerosos hacia el ICRT. Estaba preocupado por lo que estaba sucediendo y la integridad física de mis trabajadores, algunos de ellos muy jóvenes. Me fui a la puerta de 23 justo al momento que cerraban el tránsito por esa vía y pude observar el paso por la calle M, de Fidel Castro en un jeep soviético sin puertas -al lado del chofer-, con un pie en el estribo, mientras se sujetaba con la mano derecha de uno de los tubos de sostén del techo de lona. Le seguían dos pequeños carros. Mi inquietud aumentó.

A los pocos minutos regresó nuestro grupo desde Regla. Ellos venían muy cansados. Le indiqué a AH, JT y RC cambiar de equipo, tomar baterías cargadas y seguir al Comandante en Jefe en la zona de conflicto y así lo hicieron. Mientras Oscar Suarez (OS), filmaba desde un piso alto del Hotel Deauville (Malecón y Galiano) en compañía de Luis García y Jorge Luis Barrante.

Lisbet Barreda me insistió en salir hacia el lugar de los hechos con la restante cámara de reportajes disponible. Yo, en mi machismo de la época, quise protegerla y se lo negué pero su voluntad profesional pudo más. Insistió tanto que organicé y autoricé la salida.

Fabiola López, Natacha Vázquez y Rolando Segura llegaron a mí cuando ya no tenía recursos que brindarles y se fueron a pie. Casi llegando al parque Maceo alguien gritó: “Mira los comunistas de CHTV”. Segura tomó un palo y siguieron caminando.

RS lo presintió: “Aquí va a venir Fidel”. Y así fue. A los pocos minutos el Comandante en Jefe descendía del jeep y era envuelto por la multitud.

Es decir todo nuestro personal disponible estaba tras la noticia. Solo faltaron aquellos que por diferentes causas no se encontraban allí. Era suficiente. La faena fue inédita.

A partir de que Fidel llegó a La Punta nuestras cámaras no le perdieron pie ni pisada. Al final dispusimos de suficientes imágenes y vivencias personales. A la entrada al organismo algún que otro funcionario trató de posesionarse de los originales; los míos no transigieron y me los entregaron en las manos. Aquella “guerrilla” con integrantes que se desdoblaban en cualquier función, fue muy profesional.

Una valoración justa

Al regreso OS me informó de una breve consulta en pleno Malecón a Fidel -mientras el Comandante en Jefe recorría la vía acompañado por Esteban Lazo, Jorge Lezcano y otros dirigentes-, le preguntó algo así como lo que se podía publicar de aquello, y la respuesta fue corta y tajante: Pónganlo todo. Por otra parte RC y RN me comentaron acerca de cómo muchos de los manifestantes, ante la presencia del Líder de la Revolución Cubana, se incorporaron a la muchedumbre que le seguía y le daban vivas.

Alguien, a quien no recuerdo en este preciso momento, me comentó la orden de Fidel a su escolta, minúscula ante aquel gentío, antes de echar a andar por las calles de la Centro Habana: No quiero ni un tirito

RN editó el trabajo. Lo publicamos esa misma tarde. Después se presentaron unos oficiales del MININT con este mismo compañero pidiéndonos copias de los originales. Tras mi autorización el periodista les entregó una copia.

A finales de aquel año visité San Luis de Potosí, México, invitado por el Canal 8. Allí durante una entrevista mañanera proyecté un nuevo documental, basado en los originales. Es lamentable, aquellos testimonios se perdieron en sus viejos casetes Umatic, al igual que toda la obra de CHTV.

El pasado lunes 5 un amigo me dejó en la casa un impreso, intentando mortificarme (“darme cuero” en buen argot cubano), con un recado que pronto iba a perder el empleo. Se trataba de un trabajo publicado en El Nuevo Herald sobre el tema, donde RN y OS testimoniaban sobre parte de lo sucedido. El primero de ellos calificaba mi actitud como valiente, lo que creo desacertado, fue sencillamente un accionar profesional, revolucionario.

Si hubo alguien valiente aquel día fue Fidel quien sin miedo alguno, limitando el uso de la fuerza a disposición de cualquier jefe de estado, exponiendo hasta la vida una vez más, enfrentó aquella situación, y su arrojo fue tal que de inmediato anuló las acciones de los promotores de aquellos desórdenes. Sin lugar a dudas, él fue El más valiente de todos. Muy pronto cumplirá 88 años y continúa combatiendo, ahora estudiando, oyendo, analizando, reflexionando, comunicando sus ideas de vanguardia revolucionaria.

Después de estos hechos, ocurridos hace ya 20 años, los EE.UU. han tratado infructuosamente, por todos los medios disponibles, de derrocar al Líder de la Revolución cubana y revertir nuestro proceso de justicia social. Cosechan fracaso tras fracaso.

* Para precisar estos recuerdos conté con la colaboración de Amada Montano, Rafael Castellón, José Tuñón y Fabiola López. Además Pedro Ventura, quien conoció de lo relatos aun muy frescos al incorporarse al colectivo en septiembre siguiente. Arnaldo Hernández, uno de los protagonistas principales, quien estuvo unos días antes en Cuba, ahora no pude localizarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 
4 comentarios

Publicado por en 10/08/2014 en Cuba, Política, Revolución, Sociedad

 

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4 Respuestas a “El más valiente de todos

  1. keMas

    12/08/2014 at 12:12 PM

    no jorobes, valiente dice este, ese se aparecio en el malecon cuando todo ya estaba controlado. si se entera que hay un fusil por alli perdido, se esconde en su mercedes benz con aire acondicionado y hasta jaimanitas no para

     
    • hdezsoto

      25/08/2014 at 7:59 PM

      No seas ridículo. En la toma de la posta 3 del Moncada, en el Granma, en la Sierra Maestra, en la contraofensiva, en la limpia del Escambray, en Playa Girón, en Panamá a pesar de la señal concreta de atentado… eres un ridículo

       
  2. Frank Pupo

    15/09/2015 at 7:44 PM

    Perdon Pedro, pero en la posta 3 del moncada, Fidel, criado en Santiago se perdio y no aparecio, creo que estas confundiendo con Ramiro Valdez y otros combatientes, en la sierra solo participo en 2 combates y con su fusil de mirilla telescopica en la retaguardia, y en Giron el Segundo dia despues de estar controlada la invasion, ahora en los puestos de mando del piso 16 creo, del Habana libre si y lugares si si puede ser.
    Verdad ante todo, saludos
    Frank,

     
    • hdezsoto

      19/02/2016 at 2:42 PM

      Frank, todos quienes han tenido la dicha de estar junto a Fidel en los diversos combates de los cuales ha participado no han renegado nunca de su valentía. Tan solo venir a Cuba en un barquichuelo, en medio de un mar embravecido, a enfrentarse con 82 hombres a un ejército, es demostrativo. Gracias por tu opinión.

       

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