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Samuel Feijoo desde otra óptica

22 Mar
Por Pedro Hernández Soto Foto de Samuel FeijooEs un modesto  recordatorio sobre el  hombre ilustre y valiente a quienes muchos calificaron de loco.

A Samuel Feijoo Rguez (Ranchuelo, 31 de marzo de 1914 – La Habana, 14 de julio de 1992) lo conocí en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, en fecha irrecordable y no puedo precisar tampoco si estudiaba yo los últimos años de la carrera o si daba mis primeros pasos como docente.

Pasaba con su caminar rápido desde su casa en el “reparto de los extranjeros” hacia la Escuela de Letras, después Facultad de Humanidades o en sentido contrario, tocado con un sombrerito y vestido de forma muy modesta. Lejos estaba yo de saber el actuar social de aquel hombre que se valoraba desde entonces como un eminente folklorista, editor de la revista universitaria Islas.

Facsimil de Prisones del mangle 5.06.1956

Facsìmil de la portada del reportaje publicado en Bohemia el 5 de junio de 1956

No dejaba de saludar y esbozar una sonrisa a su paso. Pocas veces se detenía a comentar algo con un grupo de estudiantes -incluidos profesores-, pero lo hacía interviniendo en una discusión sobre cualquier tema.

La certeza de sus opiniones le fue abriendo un espacio de erudito entre nosotros.

También podía verse en su local, casi cubierto por libros, revistas, fotos, periódicos y recortes de publicaciones, absorto en la lectura, tomando notas a mano o mecanografiando algún texto, aprovechando cada segundo.

Cuando salí de la Universidad por supuesto dejé de saber de compañeros, amigos y conocidos; hasta de la Facultad de Tecnología. Me absorbió otra profesión, totalmente nueva para mí pero no menos atrayente que la ingeniería química.

Se ampliaron los laboratorios, fábricas y centrales azucareros por otros horizontes, también muy complejos basados en la comunicación social, el lenguaje, la política y cuantos saberes abriga la humanidad.
Él había tenido una gran “bronca” con un Rector de la UCLV. Aquello fue sonado pues mantuvo su posición y creo le costó ser separado del cargo. La firmeza mostrada aumentó más mi admiración por aquel hombre sencillo, estudioso, laborioso.
Después de todo aquello, un buen día, se me apareció en la dirección del periódico Vanguardia. Aquel gran cubano venía con toda humildad a pedirme ayuda para la realización de unos grabados con destino a la revista Signos ya que la Islas, de la Universidad, la había perdido.
Usaba otro sombrero, más sencillo aún, forrado en plástico negro. Ya sabía yo mucho más de su quehacer artístico literario. Cuántos cuestionamientos pasaron por mi mente en aquel momento. Cuánto pensé en las injusticias de la vida.
De inmediato llamé a Barreras, excelente artesano y mejor persona, y le presenté a Feijoo –quien reía ante mis reconocimientos hacia el redactor, pintor, dibujante, investigador, escritor-, y solicité la confección de aquellos grabados. De inmediato nos contestó “esperen un momento”, tomó los dibujos, y salió apresurado.
Al poco rato regresó satisfecho con su trabajo, realizado para aquel inolvidable hombre. Las visitas se hicieron más frecuentes. Se diferenciaron de la primera en que no venía tan urgido de tiempo y llegó a confraternizar con muchos compañeros del diario, vaya, que “se los echó en el bolsillo” con sus anécdotas, cuentos y chistes.
Lo cierto es que me alteraba el orden en el centro –recepción, taller de linotipia, garaje, fotografía, redacción-pues los compañeros dejaban lo que hacían para acercársele y escucharle pero ¿qué podía yo hacer?
En nuestras conversaciones mientras esperaba por algo supe de su niñez, andanzas de juventud, episodios de aprendizaje como boxeador, y también de los resultados de algunos combates realizados-con cada personaje que para mí eran pura ficción- , gesticulando con fintas, rectos de derecha, ganchos al hígado del contrario y otros detalles. Y por supuesto, de tradiciones y leyendas campesinas.
Yo bebía sus palabras con toda atención y hasta me molestaba cuando alguien nos interrumpía, aunque fuese para algo relacionado con el periódico.
Había que oírle narrar sus experiencias de peripecias por veredas y potreros, de peleas de gallos o romances campesinos. ¡Era algo inigualable! Después ya en la revista Bohemia conocí otra parte de la verdad, la otra cara de una misma moneda, tan importante como la primera.
Leyendo añejos ejemplares de la centenaria publicación, encontré trabajos del ya fallecido Feijoo, denunciantes de la vida de los desposeídos, de las capas mayoritarias, las más humildes y desprotegidas, de sus miserias, hambres, analfabetismo, insalubridades, despojos, desempleos y otras injusticias.
Macheteros, jornaleros, estibadores, carboneros, campesinos, mujeres prostituidas, están ahí, entrevistados y fotografiados, como permanente denuncia para todas la generaciones, testimonios irrefutables de las desgracias vividas en una de las noches más oscuras de la historia de Cuba.
Ahora con la ayuda de la compañera Vilma Peralta, de nuestro Centro de Documentación en la revista –a pesar del urgente momento organizativo por el cual están pasando-, pude encontrar en la hemeroteca los reportajes publicados bajo la firma de Samuel Feijoo.
La gran mayoría de ellos eran fuertes acusaciones en pleno auge de la feroz represión de la sangrienta tiranía de Fulgencio Batista y Zaldívar. Entonces ratifique mi opinión sobre los valores de Samuel Feijoo.
Hoy, a punto de cumplirse el centenario de su  natalicio, el próximo 31 de marzo, pongo a su consideración los títulos de algunos de esos trabajos, juzgue usted::
La vida del machetero. 2/03/52
Extinción del monte cubano. 1/03/53
Clausuran la Universidad Central. 19.04.53
Progreso y tragedia en La Siguanea. 26/05/53
El desmochador de palmas. 7/06/53
Obreros en los muelles. 14/06/53
El absurdo tiempo muerto. 28/06/53
Martí y la pureza política. 28/08/53
El pescador de camarones. 28/08/53
La nochebuena guajira. 20/12/53
El recogedor de café. 14/ 02/54
Los niños guajiros. 5/09/54
La Navidad campesina. 19/12/54
Los prisioneros del mangle. 3/06/56
El poderoso refranero cubano. 23/02/61
La expresión social de los trovadores cubanos. 2/04/61
El fabuloso futuro del teatro popular cubano. 26/11/61
 

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Una respuesta a “Samuel Feijoo desde otra óptica

  1. verbiclara

    25/03/2014 at 5:54 PM

    Reblogueó esto en .

     

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