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Indetenible China

10 Feb

Por Alberto Rodríguez Arufe

Calle comercial de ChinaLas vueltas de la vida me situaron en Beijing a las 12 de la noche del 31 de diciembre de 1999, cuando llegaban juntos los nuevos siglo y milenio. Puede considerarse un peculiar privilegio estar presente en tal acontecimiento, y mayor aún, si usted está en la capital del país que muchos entendidos en la materia pronosticaban que pasaría a ser la potencia más importante del planeta en el siglo que nacía.

Han pasado 14 años y aquellos comentarios sobre el vertiginoso crecimiento de China como potencia económica, política y militar, en el escenario internacional durante las primeras décadas de esta centuria, se van convirtiendo en realidad, junto al declive de Estados Unidos, potencia suprema en la segunda mitad del siglo XX y dominadora de buena parte del mundo.

A pesar de todo el despliegue mediático controlado por los tremendos poderes económicos del gran capital globalizado al tratar de ensombrecer los extraordinarios avances de la gran nación asiática, los hechos son inocultables cuando en estos días se pasea por la luna el robot chino Yutu en misión de recogida de muestras del suelo lunar, navega por sus mares el primer portaviones de la armada china y el gobierno anuncio el establecimiento de una zona de defensa de identificación aérea.

Entre los numerosos sucesos que hacen más visible este proceso, llama  la atención que mientras la ciudad de Detroit, cuna de la famosa industria automovilística de Estados Unidos, se declara en quiebra y es abandonada masivamente por buena parte de su población, desde 2011 China se convirtió en el líder mundial de la producción de autos al construir 18 millones, el doble de las fabricas de nuestro vecino del Norte y desde el pasado año más del 25% de la producción mundial.

También son empresas chinas las mayores productoras mundiales de computadoras, electrodomésticos y otras muchas manufacturas de mayor valor agregado, aventajan textiles, juguetes y otras de la industria ligera, ocupantes del grueso de sus exportaciones años atrás.

No es posible encontrar en la historia contemporánea país alguno que en un periodo histórico tan breve haya alcanzado un progreso similar al logrado por este pueblo en los últimos 30 años, en los que el desarrollo económico y social ha posibilitado que cientos de millones de personas salieran de la pobreza extrema y accedido a condiciones de vida decorosas, algo que evidencia la eficacia del sistema político chino y de lo cual poco hablan los analistas al servicio de los grandes medios de desinformación.

Si bien en los últimos dos años este impetuoso crecimiento experimentó una inevitable desaceleración, el cumplimiento de su objetivo de llegar hasta un 7,5% en el 2013, confirmó las previsiones de que en un futuro muy próximo, China  pasará a ocupar la posición de la primera economía del planeta.

Esta afirmación la respaldan su sostenido crecimiento económico, la condición de ser el exportador número uno del mundo y el principal importador de muchos productos básicos; disponer  de reservas en divisas por valor de 3,66 billones de dólares; ser el mayor poseedor extranjero de bonos del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos -relativos a la deuda – con un monto de 1,31 billones de dólares; tener el liderazgo como principal productor de oro; y estar reforzando el avance de su moneda, el yuan, en el mercado mundial de divisas.

La situación fue descrita de manera comprensible y simpática por el editor Michel Snyder quien escribió: “En el escenario económico global, China está jugando al ajedrez mientras EE.UU. esta jugando a las damas.”

Con creciente atención siguió el mundo las sesiones del Tercer Pleno del actual Comité Central del Partido Comunista Chino, que abordó muchos de los nuevos retos y contradicciones que han surgido como resultado del acelerado desarrollo económico de los últimos años.

El cónclave aprobó medidas y políticas que avizoran una nueva etapa en el proceso de reforma y apertura que ha regido los destinos de la nación en las ultimas décadas, que seguramente serán implementadas con sus métodos y estilo propios y sin olvidar la obligada relación entre reformas, desarrollo y estabilidad, algo  reafirmado por el presidente Xi Jinping al señalar: “La economía de mercado socialista requiere del mercado y del gobierno en sus diferentes roles”.

El objetivo estratégico y a la vez el mayor reto del país amigo es lograr un modelo de desarrollo socioeconómico adecuado a sus características, capaz de propiciar niveles aceptables de bienestar, prosperidad y justicia social a sus 1300 millones de habitantes, sostenible y amigable con el medio ambiente,  barrera contra las manifestaciones de corrupción y en un clima de paz, condiciones de respeto y beneficio mutuo con el resto del mundo.

Hoy en día las relaciones económicas y comerciales con China se han convertido en una prioridad de vital importancia para la mayoría de los países del mundo que tienen en el  gigante de Asia un proveedor -en condiciones favorables- de muchos de los productos necesarios además de un  inversionista poderoso y un enorme mercado para muchos renglones exportables, con el valor adicional de no ser un interventor en sus asuntos internos, respetuoso de su soberanía y sistema político, ante lo cual solo exige  reciprocidad.

Todo ello confirma la extraordinaria importancia de la decisión recientemente  adoptada por los Jefes de Estado y Gobierno de América Latina y el Caribe, de crear el Foro Económico China-CELAC, que no deja de ser también el reflejo de la nueva época que  se ha comenzado a vivir en nuestra región y contó con el rápido beneplácito de las autoridades chinas hecho publico en sendos mensajes  de su  presidente a los homólogos protempore saliente (Cuba) y entrante (Costa Rica).

Con su avance indetenible en esta nueva gran marcha, China  recibió a fines de enero el nuevo año lunar que en el horóscopo chino corresponde esta vez al de El Caballo y según la tradición es de buenos augurios para cumplir metas y objetivos.

Trabajos relacionados:

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La economía de China y la geopolítica de EE.UU. en Asia Por #AlbertoRodríguezArufe

China, Estados Unidos y el comercio exterior Por Alberto Rodríguez Arufe

 

 

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