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Razones de la protesta en Honduras contra el fraude eleccionario

25 Nov

Por Pedro Hernández Soto

Pelotón de militares hondureños en opersa

Los militares, subordinados al Tribunal Supremo Electoral, reprimieron y atemorizaron a votantes e inspectores internacionales del proceso eleccionario

Muchos analistas ingenuos (o haciéndose pasar por ellos) afirmaban que los indecisos decidirían el presidente de Honduras. Desconociendo la historia reciente y las realidades nacionales, era un crédito dado al empate técnico entre los dos principales contendientes según las encuestas al finalizar la campaña política.

Al  final fueron los oligarcas dijeron la última palabra en complicidad con militares, políticos corruptos y el Tribunal Supremo Electoral: le dieron el triunfo al representante del Partido en el poder, uno de los participantes en el bipartidismo que asola al hermano país.

Se enfrentaron, con grandes posibilidades, Xiomara Castro (esposa de Manuel Zelaya, derrocado por un golpe de estado militar en 2009), candidata por el Partido Libertad y Refundación (Libre), con un 28 por ciento a su favor; y Juan Orlando Hernández, candidato del Partido Nacional (centroderecha, en el poder) con un 27.

Las claras opciones de Xiomara permitían suponer el ascenso al poder de un nuevo partido en el hermano país centroamericano, donde el PN y el Partido Liberal se alternaban, a lo largo de los años, en los manejos de la nación.

Para alcanzar la victoria necesitaba atraer a los indiferentes, efectuar alianzas, contra una maquinaria política enriquecida, bien engrasada y entrenada a través de los años, hoy en el gobierno; en un país en extremo machista. Nunca antes había aspirado a cargo político alguno, en instancia cualquiera.

Se vio obligada a contrarrestar los ataques de la derecha a su condición de mujer, pues por tal razón no podría atender y mucho menos resolver los problemas del país, entre ellos continuar una supuesta “línea de desarrollo y paz”, pues no sería más que un perrito faldero de Zelaya.

Su principal oferta la constituyó la refundación de Honduras por medio de una Asamblea Constituyente, redactora de una nueva Ley de Leyes, resolutiva de los graves problemas institucionales de la patria.

La plataforma pre eleccionaria del PLR(L) era muy atrayente en un país con una economía que cerrará 2013 con los resultados más bajos del último cuatrienio, donde el 65-70 por ciento de la población se encuentra en estado de pobreza, con pronósticos de crecer hasta el 85 a fines de año.

De igual modo eran tentadoras las promesas de trabajar por un Socialismo democrático, sin monopolios ni oligopolios, con inversiones extranjeras sin sumisiones, reducción de organismos gubernamentales inactivos o innecesarios, disminuir los índices de analfabetismo y disminuir ostensiblemente la desatención en la salud, una de las peores de América Latina.

Una de sus fortalezas personales fue surgir y crecer como dirigente política en las marchas callejeras contra el golpe de estado y por la restitución de la constitucionalidad tras el golpe militar: su valiente actitud ante los militares le granjeó el respeto y la confianza de no pocos compatriotas y también del mundo exterior. Además, estas acciones la adiestraron en dirigir la lucha al frente de las masas. Tenga usted en cuenta que la mayoría de las listas de votantes la engrosaban mujeres.

En estos comicios fueron también a disputa las plazas de tres vicepresidentes, 128 diputados al Congreso Nacional, 20 al Parlamento Centroamericano con sus respectivos suplentes y 298 corporaciones municipales, por parte de nueve partidos. Se usaron tres boletas diferentes e igual número de urnas, de acuerdo al propósito.

El voto fue voluntario, estaban convocados 5 millones 300 mil hondureños, de ellos 1,2 millones eran jóvenes y 700 mil de ellos lo hacían por vez primera. Se usó tinta indeleble para evitar la repetición del voto por la misma persona. El costo total del evento ronda las L1,8 mil millones, presupuesto que comparado con el de importantes instituciones estatales equivale al triple de la Secretaría de Desarrollo Social, el cuádruplo del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, y el doble de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente.

Las elecciones se desarrollaron con aparente tranquilidad durante todo el día, según hicieron creer a la población y los medios de comunicación los encargados de la divulgación. Fue necesario alargar la jornada por atrasos en la puntualidad de apertura de algunas mesas.

Pero… un gran pero, hubo actas no escaneadas, otras no transmitidas, demora en la entrega, irregularidades en las mesas, inexistencia de un sistema para recoger con limpieza y urgencia más de mil actas, intimidaciones de miembros del Ejército y la Policía. Por esto la oposición y analistas acusan al Tribunal Supremo Electoral (bajo su mando estaban los militares) como corrupto, fraudulento, promotor del bipartidismo e incompetente.

Las alertas dadas por las acusaciones de fraudes en las elecciones primarias recién efectuadas cayeron en saco roto. En tal caso, con inaudita rapidez la misión de observación de la OEA para se apresuró en decir que no tenía huellas ni trazas de una posible bribonada ¿Qué opina usted?

Estas actuaciones de ayer domingo fueron consideradas como un nuevo golpe de estado contra el pueblo hondureño. La presencia de los militares fue notoria, en ocasiones ejecutando acciones atemorizantes y hostiles contra campesinos y hasta delegaciones de organismos internacionales.

Organismos internacionales, de la sociedad civil europea y de organizaciones sindicales inspeccionaron los comicios y también investigaron  las denuncias de violaciones a los derechos humanos contra dirigentes y miembros de organizaciones sociales. Después emitirán sus informes para socializar las conclusiones.

Ayer, a las 6:00 de la mañana, fueron asesinadas a tiros, cinco personas a escasos metros de un centro de votación en el selvático departamento hondureño de Gracias a Dios, La Mosquitia, costa del Caribe, feudo del narcotráfico. La fila de votantes se dispersó y cada uno buscó donde refugiarse.

El nuevo presidente producto de otro golpe de Estado en Honduras, Juan Orlando Hernández, del centrista Partido Nacional en el poder y causante en mucho de  la crisis económica, la violencia y la corrupción: ¿Se empeñará en enfrentar y resolver tan graves problemas? ¿Lo cree usted?

 

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