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La actualización del movimiento sindical cubano

12 Oct

Por Pedro Hernández Soto

trabajadores_cuba-definitivoLa reflexión me la indujo Trabajadores, un diario que me atrae y busco cada primer día de la semana, en su edición del lunes 7 de octubre. Le digo más: en mi hogar se disputa y debo ponerme fuerte para tenerlo por la noche, cuando todos tratamos, en fraternal disputa, de disfrutar sus contenidos.

Por ahí han pasado o están profesionales a quienes aprecio y respeto mucho, como en otras épocas Luis Sexto, Magaly García Moré, José Alejandro (Pepe Alejandro) Rodríguez; y ahora Ana Margarita González, Francisco (Paquito) Rodríguez, Joel García, Barreritas (Ramón Barreras Ferrán), como tantos más, que no cito pues la lista sería cuasi interminable. Por lo tanto, quede claro que las ausencias no se deben a olvidos.

Ese día, su primera página trajo la información Por un sindicato con liderazgo, con pronunciamientos sobre el próximo XX Congreso de la CTC y las funciones de los sindicatos, dados por Ulises Guilarte Di Nacimento, coordinador del Comisión Organizadora del evento, acompañados por otros muy importantes, relativos al papel protagónico de la institución obrera en la vida social, productiva, de servicios y en la defensa, en nuestro país.

Mientras, en la sección Buzón Abierto, página 4, aparece ¿Por la borda 39 años de docencia?, ocupando un espacio de dos columnas de arriba a abajo de la hoja, con la queja de un lector de San Antonio de los Baños, por al parecer un justo despido. Llamó mi atención que en las casi ochenta líneas en que la periodista resuelve la larga misiva, ni una sola vez se menciona a la sección sindical de base y su acompañamiento en este vía crucis.

Me dio entonces por releer en colecciones de periódicos, secciones similares como Acuse de recibo en Juventud Rebelde, Cartas a la Dirección de Granma y mentalmente revisé Papelitos hablan de Canal Habana (soy devoto seguidor de Pepe Alejandro) y Hablando claro de Radio Rebelde, tanto en quejas formuladas como en sus respuestas no encontré alusiones a esas organizaciones básicas. Y están, me atrevo a aseverar, por su debilidad, muy lejanas de sus mejores momentos en la historia de la Revolución Cubana.

Sí, porque son importantes las instancias donde se controla el seguimiento de las estrategias que más convienen al país, acordadas en congresos, referéndums y otros mecanismos. No obstante, que lo son igual o más, las secciones sindicales de base, pues la vida se hace allí abajo, donde se materializan esos intereses de la nación.

Y se puede lograr. Un ejemplo criollo siguió al histórico XIII Congreso presidido por Lázaro Peña, indiscutible capitán de la clase obrera cubana, cuando el accionar de los sindicatos se fortaleció, desde el Secretariado Nacional hasta su espacio para mí más importante en su conjunto, la base, la sumatoria de la finca, las fábricas, las empresas, las escuelas, los hospitales, los periódicos, etc.

No son las instancias municipales, provinciales o nacional, donde se resuelven los problemas cotidianos, se aclaran las dudas del día, se enmiendan los pequeños errores y las injusticias, se logran buenos por justos y precisos, los cumplimientos de los requerimientos administrativos y también el respeto a los derechos que amparan a los trabajadores.

Es abajo, en la base donde se concentran las mujeres y los hombres creadores de las riquezas materiales, espirituales y de salud, ahí está la balanza que se inclina o no hacia la credibilidad o no, la confianza o no, el respeto o no, el apoyo o no a nuestra organización de los proletarios. Ese colectivo es un destacamento muy poderoso, muchas veces desconocedor de todos sus derechos.

De aquí la importancia de todo el proceso previo a la aprobación por los diputados de nuestra Asamblea Nacional, del Anteproyecto de Código Laboral en todos y cada uno de los colectivos obreros.

Aún se están desarrollando las discusiones masivas y abiertas del documento base, según el programa previsto, hasta agotar la relación de conjuntos de productores (ya se han realizado más de 67 mil asambleas), para conocer cada opinión y criterio. Recuerde usted que se viene recogiendo todas las propuestas (ya pasan de 590 mil intervenciones), sin necesidad de aprobación por la mayoría de los asistentes a la convocatoria.

Ya se realiza un trabajo muy engorroso, necesitado de minuciosidad y amplitud de pensamiento: el estudio de todas y cada una de las opiniones dadas por las masas, para incorporarlas o no a la imprescindible nueva versión. De ello están encargadas comisiones compuestas por especialistas y funcionarios del movimiento sindical, en municipios, provincias y país. Debe regir el conocimiento de hasta dónde puede llegar tal documento, con justeza revolucionaria en las relaciones administraciones-trabajadores.

Cuando esté vencido este escalón habrá que informar a los afiliados sindicales, de forma clara, exhaustiva y precisa, como quedó el proyecto de Ley, cuántas y cuáles propuestas se incorporaron y por qué, así como las que no y por qué. Así se hizo con muy buenos resultados cuando se sometió a discusión pública el Anteproyecto de Lineamientos económicos y sociales del Partido y la Revolución, previo al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y su I Conferencia Nacional.

Este es un principio en la comunicación moderna -que se ha trasformado de la llevada a cabo desde un solo emisor a sus receptores, a un intercambio entre unos y otros- imprescindible para elevar o mantener la confianza en el método y la organización que lo sustenta. Buena falta le hace al país que nuestros trabajadores aumenten sus sentimientos de pertenencia sobre los medios de producción que explotan.

El nuevo Código Laboral será la Ley, la política a desarrollar en el ámbito laboral, como parte de nuestro nuevo y autóctono modelo de desarrollo social, económico y  político. Su inclusión en el cuerpo legal de la República de Cuba, será un primer paso muy importante en los cambios que realizamos.

La presencia de una cantidad considerable de trabajadores por cuenta propia y cooperativistas en el escenario obrero, con sus ganancias y salarios –la baja remuneración salarial es el asunto más sufrido y preocupante de los empleados estatales en la vida nacional hoy-, e inversiones propias sobre la base de financiamientos bancarios, crean inéditas condiciones en los aportes a este documento y los que seguirán.

Vendrán otros momentos decisivos por lo que este del Código Laboral es solo el primero pero tiene la responsabilidad revolucionaria de llegar hasta donde tiene que llegar, a tono con los tiempos que vivimos.

Me falta escribir sobre el resto del proceso de actualización del movimiento sindical cubano y los cambios de las secciones sindicales de base y las dificultades que afrontarán en su puesta en marcha. Le invito desde ya, desde ahora, a ver mi próximo trabajo: Y de las secciones sindicales de base ¿qué?

 

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