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Sentimientos en un amanecer de algarabías y amores

06 Sep

Por Alberto Rodríguez Arufe

Es posible que esta imagen engrose el patrimonio familiar por recordar el primer día de clases de mi nieto Martín. Quizás la verán sus amigos, sus hijos y los hijos de sus hijos

Es posible que esta imagen engrose el patrimonio familiar por recordar el primer día de clases de mi nieto Martín. Quizás la verán sus amigos, sus hijos y los hijos de sus hijos

El pasado lunes experimenté una sensación casi olvidada cuando asistí al acto de inicio de curso de uno de mis nietos. Me vi de pronto en el patio de su escuela, en medio de la algarabía generada por alrededor de 400 niños, acompañados por una cifra similar sumados padres y maestros. Increíblemente, en pocos minutos, quedaron organizados para dar inicio a un evento sencillo pero siempre emotivo, que obliga al recuerdo y la reflexión.

Lo cierto es que llegué allí muy motivado pues en el camino había percibido una atmósfera peculiar, inigualable: calles tomadas por miles de chiquillos, adolescentes y jóvenes, muchos con sus progenitores, marchando de manera dispuesta y alegre -no poco apresurada en algunos casos- hacia sus respectivos centros educacionales.

Y aquello dio inicio. A una voz conminadora todos cantamos el Himno Nacional mientras yo en particular observaba a los niños con sus uniformes nuevos -adquiridos por sus padres a un precio accesible para las familias cubanas-, bien calzados, con coloridas mochilas y carteras (preparadas para ser llenadas con nuevos conocimientos) de seguro comprados en muchos casos con gran sacrificio familiar dadas las conocidas limitaciones de nuestros salarios.

Pero lo más impresionante eran sus rostros, expresión de toda la riqueza de nuestra diversidad étnica, con la cualidad común de que todos se veían saludables, sin asomo de los flagelos de la desnutrición y las enfermedades que lamentablemente vemos con frecuencia en buena parte del mundo actual.

Mi nieto Martín, no dejaba de mirar su nueva escuela, una edificación típica de las sólidas construcciones de El Vedado de mediados del siglo pasado, en satisfactorio estado de conservación, y traté de imaginar lo que pasaba por su mente en aquel escenario donde lo único conocido eran sus padres, su abuelo y unos pocos compañeritos que procedían de su mismo circulo infantil. Mientras, la directora en un esfuerzo sobrehumano, a viva voz, se hacia escuchar por todos los presentes.

Pasamos entonces al aula, espaciosa y con las condiciones para una enseñanza de calidad y allí se presentó Esther, la maestra, una mujer negra, experimentada en la profesión pedagógica, que en pocos minutos inspiró mi confianza por su capacidad de comunicarse con niños y niñas, y hacerse del control de la situación.

En ese momento y en presencia de los padres la maestra pasó revista de su nueva tropa, los conoció uno a uno y supongo fijó sus primeras impresiones de la nueva arcilla que le tocará moldear para la obra de la vida.

Antes de nuestra partida los nuevos alumnos recibieron los libros con los contenidos de lo que será su programa de aprendizaje, libretas, lápices, temperas, crayolas, plastilina, etc.

Las emociones y recuerdos de experiencias vividas se amontonaron entonces en mi mente. Ya de regreso recapacité que nadie tuvo que pagar un centavo a los dueños de esta escuela, ni humillarse ante el político de turno o una autoridad, para obtener la matricula de su hijo. Sencillamente estamos haciendo uso del derecho que nuestra sociedad garantiza a todos, con independencia de origen social, sexo, credo y color de la piel, o militancia política de familiares o tutores.

Este es, en la Cuba de hoy, un hecho normal que asumimos como natural pero nuestro defecto es la falta de meditación acerca del esfuerzo y el costo de mantener un sistema educacional con igualdad de oportunidades para la totalidad de los niños y jóvenes del país.

Pienso también que estas son las cosas del socialismo autóctono, que tenemos que salvar a toda costa y que no deben quedar fuera de ninguna actualización del modelo económico.

De aquí la importancia del incremento de la eficiencia en nuestras empresas, del ahorro de recursos materiales y humanos, de lograr por todos los medios legales incrementar el aporte para lograr una mayor sostenibilidad de nuestros sistemas de educación, salud, cultura, deportes y seguridad social.

Me viene a la mente la importancia de los actores económicos, sobre todo los involucrados en las nuevas formas de gestión, quienes deben tomar conciencia y actuar con disciplina en el pago de los impuestos.

Sin estos no resultará posible mantener las conquistas sociales ni garantizar la viabilidad de un modelo basado en principios de justicia, igualdad y solidaridad, del cual todos nos beneficiamos, y que nada tienen que ver con el venenoso igualitarismo, dañino para economía y conciencia, muchas veces encubridor de incapacidades, mediocridades y actitudes repudiables como la envidia, los celos, los rencores y el oportunismo.

Pienso que el futuro de la Patria, en este mundo cada vez más amenazado por la irracionalidad sin límites del capitalismo, en pocos años estará en manos de estos niños y jóvenes, y sus éxitos mucho dependerán de los conocimientos técnicos y humanísticos, los valores y las virtudes que logren encarnar a partir de nuestros ejemplos, de nuestras enseñanzas.

Mientras tanto Barack Obama hace todo lo posible por colocar en el más sonado ridículo a quienes le otorgaron el Premio Nobel de la Paz

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2 Respuestas a “Sentimientos en un amanecer de algarabías y amores

  1. Mae D. Marks

    07/09/2013 at 8:45 PM

    La mayor parte de la conducta humana se aprende por observación, ello permite a las personas ampliar sus conocimientos y habilidades en base a la información manifestada y protagonizada por los demás. En el hogar se presentan diferentes situaciones que ponen en evidencia a los hijos, las características de sus padres debido a que muchos de ellos viven bajo el mismo techo. Los conflictos familiares como el divorcio, abandono del hogar, violencia familia, pobreza, entre otros, influye en los niños quienes observan estas situaciones en sus padres. Si los padres no tienen ningún interés porque sus niños estudien, mucho tendrán pocas probabilidades de tener un desempeño sobresaliente. Si bien los niños son observadores de sus padres, cabe señalar que los niños también tienen a sus compañeros y maestros en quienes también pueden tomarlos como ejemplos, no obstante, el modelo del padre y de la madre juega un papel relevante en el entorno familiar.

     
  2. academias de ingles en zaragoza

    30/09/2013 at 10:34 AM

    Genial, formato de tu blog! ¿Cuanto tiempo llevas bloggeando? haces que leer en tu blog sea ameno. El uso total de tu web es bien pensado, al igual que el material contenido!
    Saludos

     

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