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Jaime Crombet, su especial sensibilidad humana

02 Jun

Por Alberto Rodríguez Arufe

Jaime Crombet 10La muerte de una persona querida siempre nos impacta por muy preparado que uno esté y eso me ocurrió de una manera muy particular al conocer el fallecimiento del compañero y amigo Jaime Crombet, después de librar una dura batalla contra una agresiva enfermedad.

De muchos es conocida la lealtad de Jaime a la Revolución, honradez, dedicación y patriotismo con que asumió las diferentes e importantes responsabilidades que desempeñó durante cerca de medio siglo.

Tales actitudes han sido recordadas por los órganos mediáticos en estos días, por lo estoy obligado a resaltar, sobre todo, su personal liderazgo humanista, rasgo fundamental de su carácter, que junto a otras muchas virtudes lo convirtió en el guía natural de una generación, querido y respetado hasta el ultimo día de su existencia.

Tuve el privilegio de compartir con Jaime todo el tiempo desempeñado como primer secretario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y en buena parte, de su etapa como jefe de la Columna Juvenil del Centenario (CJC), en la cual radicó en la provincia de Camagüey. Esto me permite recordar y reflexionar sobre algunas de las cualidades que le hicieron en aquella época, un cuadro de la Revolución excepcionalmente destacado a pesar de su juventud.

En él se mezclaron, con una química singular, probidades y particularidades donde prevalecían la honestidad y la transparencia, con elevadas sensibilidades política y humana para relacionarse con subordinados y jefes en las más diversas circunstancias.

Disponía de una mente muy abierta y ávida de nuevos conocimientos y superación, promotora de una comunicación natural y fluida con todos los sectores de la juventud, con igual naturalidad para con un machetero que con un artista.

Su llaneza, modestia y austeridad -en el argot de la época le decíamos reciedumbre- se combinaban con su capacidad de escuchar a los demás e imponer su autoridad cuando lo consideraba necesario, combinaba severidad y tolerancia, y era portador de la escasa virtud de ser realmente autocrítico, y además de reconocer su error, buscar como rectificarlo.

Aunque no es mi propósito llenar este recordatorio con anécdotas creo útil ilustrar un desafortunado incidente ocurrido en Camagüey, cuando un importante acto con amigos soviéticos se vio deslucido por varios factores organizativos, entre ellos que el locutor llegado desde La Habana diera por concluido el acto antes de las palabras del invitado principal, con un gran esfuerzo para detener la estampida del público asistente, integrado en su mayoría por columnistas.

Terminado aquel acto en el central Haití, Jaime, portador del pesado fardo de todas las tensiones de la zafra de ese año 1970, nos critico de manera implacable y demoledora a quienes consideró teníamos alguna responsabilidad con lo ocurrido, a tal extremo que abrumado, por primera vez en mi vida, pensé seriamente en renunciar.

Pasadas unas horas, ya en la madrugada, cuando dormía en mi alojamiento de la ciudad de Camagüey, fui despertado para una reunión urgente en el Estado Mayor de la Columna.

Allí nos recibió Jaime en persona, para pedirnos disculpas por los excesos de sus palabras, de las cuales se sentía visiblemente arrepentido. Con esto quedó zanjado aquel lamentable suceso que pasó a ser una anécdota más de las tantas que marcaron las gloriosas jornadas de la CJC en aquella cosecha.

En una época donde abundaba la inexperiencia, nada escasa de extremismos e infantilismos, se caracterizó por escuchar a todos y respetar el criterio de las minorías a la vez que hacia su mayor esfuerzo por encontrar el consenso que asegurara la justeza y el éxito de las decisiones a adoptar. Es bueno tener en cuenta que en la dirección de la organización política de la juventud cubana de aquella época eran habituales intensos debates y no siempre había unanimidad de criterios sobre los temas tratados.

Creo que un reconocimiento particular merece la comprensión y el apoyo brindada como primer Secretario de la UJC, a la importancia del tener un relevante papel en el desarrollo de un fuerte movimiento cultural en la juventud, representante de los nuevos valores que surgían con la Revolución, asunto no muy bien entendido por todos en aquellos momentos. En esa etapa tomaron cuerpo el Movimiento de la Nueva Trova y otras formaciones culturales juveniles.

Lo acompañó siempre un natural interés por los problemas personales que podían afectar a sus compañeros. En una época cuando lo normal era que los cuadros políticos dedicaron todo su tiempo al trabajo, no dejaba de interesarse por las familias y propiciar algunos momentos para compartir con ellas. Esta cualidad lo llevó a desarrollar un sistema que le permitiera felicitar a un amplio grupo de compañeros el día de su cumpleaños, costumbre mantenida a lo largo de su fecunda vida.

Lo recuerdo a altas horas de la madrugada en su oficina luchando contra el sueño en una batalla quijotesca por hacer los días más largos; en los cañaverales camagüeyanos luchando por los 10 millones de toneladas de azúcar; en las universidades, los centros de enseñanza media y con los pioneros en la batalla por alcanzar las grandes conquistas de la educación; o representando a Cuba en escenarios internacionales. Siempre del lado de la utopía y la justicia, luchando por convertir en realidad las ideas y los sueños de Fidel. Y también, porque no como el mejor compañero que he tenido como pareja jugando dominó.

Jaime Crombet se distinguió ante la juventud y el pueblo por alcanzar un elevado prestigio y autoridad como un joven revolucionario surgido del movimiento estudiantil en la filas de la UJC y la FEU, y se convirtió en el representante legitimo de una generación en una época en la cual, por razones obvias, en gran medida la autoridad provenía de los méritos históricos alcanzados en la lucha insurreccional.

Evocar a alguien como él sobrepasa lo escrito en unas pocas cuartillas, pues queda la convicción de que su memoria y el valor eterno de su ejemplo siguen vivos en el recuerdo de quienes lo conocimos.

 
 

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4 Respuestas a “Jaime Crombet, su especial sensibilidad humana

  1. Brad A. Jordan

    04/06/2013 at 10:39 AM

    La Habana.- La juventud chilena está dejando atrás las actitudes individualistas y entendió que todos estamos llamados construir un futuro mejor para nuestro país, afirmó la reconocida dirigente estudiantil, Camila Vallejo.

     
  2. Reinerio Ramírez Pereira

    05/06/2013 at 9:52 AM

    interesante

     
  3. Gloria Anthony

    13/06/2013 at 9:01 PM

    Tuve el privilegio de compartir con Jaime todo el tiempo desempeñado como primer secretario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y en buena parte, de su etapa como jefe de la Columna Juvenil del Centenari o (CJC), en la cual radicó en la provincia de Camagüey. Esto me permite recordar y reflexionar sobre algunas de las cualidades que le hicieron en aquella época, un cuadro de la Revolución excepcionalmente destacado a pesar de su juventud.

     
  4. Dorian Christensen

    15/06/2013 at 10:28 PM

    Tuve el privilegio de compartir con Jaime todo el tiempo desempeñado como primer secretario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y en buena parte, de su etapa como jefe de la Columna Juvenil del Centenari o (CJC), en la cual radicó en la provincia de Camagüey. Esto me permite recordar y reflexionar sobre algunas de las cualidades que le hicieron en aquella época, un cuadro de la Revolución excepcionalmente destacado a pesar de su juventud.

     

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