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La economía de China y la geopolítica de EE.UU. en Asia

25 May

Por Alberto Rodríguez Arufe

Mapa de la República Popular China

La economía mundial ha entrado en un periodo de profundo reajuste y su recuperación sigue siendo esquiva. Presidente de RPCh Xi Jinping

En medio de un escenario internacional cada vez más complicado -y con particular elevada tensión en sus fronteras por la escalada del conflicto en la península de Corea- la República Popular China cerró el primer trimestre del año con un crecimiento del PIB de un 7,7%, cifra algo inferior a la mayoría de los pronósticos que apuntaban a un 8%.

Teniendo en cuenta las dimensiones de esta economía, el dígito no se puede considerar como un resultado pobre y el gigante asiático no crecerá tasas de dos dígitos en un futuro próximo como han expresado sus propios dirigentes, incluido el nuevo presidente Xi Jinping en la última edición del foro de Boao, versión para el Lejano Oriente del foro de Davos y considerada hoy como el evento económico más importante del área.

Las causas de este resultado son diversas. Sin dudas la más visible es el efecto de la crisis económica internacional y su alta dependencia de los factores externos, en particular del comercio exterior, condicionado en buena medida por el decrecimiento de la demanda de algunos de sus socios comerciales y, en especial, de la Unión Europea.

Es cierto que la inmensa capacidad y reservas de la demanda interna, y la incentivación del desarrollo de la innovación tecnológica mucho pueden influir en un futuro crecimiento.

Hoy no se prevé que las dificultades que aquejan a la economía mundial vayan a cambiar sustancialmente en el futuro próximo y, por tanto, es muy difícil pronosticar un desarrollo tal, en este país emergente, que el PIB pueda rebasar el 8%.

Debemos considerar que sus reservas en divisas, consideradas las más importantes del mundo, no han cesado de crecer y, según las últimas informaciones publicadas, alcanzaron al cierre de 2012 la astronómica cifra de 3,3 billones de dólares y después sumaron, del primer trimestre de este año, otros 400 mil millones.

En paralelo  se hace cada vez más visible la prioridad que el Gobierno de los Estados Unidos da a su objetivo de contener a China, tanto en el terreno militar como en los frentes económico y diplomático, y mas allá, numerosos analistas coinciden que el imperio norteamericano busca arrastrar al multinacional país hacia una carrera armamentista tal cual hizo con la desaparecida Unión Soviética.

Esto es más ostensible por la manera que aprovecha las tensiones en la península de Corea, para fortalecer su presencia estratégica y militar en la región Asia- Pacifico.

En este contexto se inscriben las recientes acusaciones de Estados Unidos contra China por supuestos ataques informáticos a intereses estratégicos.

En cualquier caso parece una misión imposible evitar que más temprano que tarde (se dice que para el 2015), la nación que alberga la quinta parte de la población mundial pase a ser la primera economía del mundo.

Por otra parece no es viable detener el crecimiento de sus influencias política y diplomática en el ámbito internacional, puestas de manifiesto por el nuevo liderazgo con la exitosa gira del presidente Xi por Rusia y África, su participación en la reunión de los BRICS, la reciente estancia del Vicepresidente Li Yuanchao en América Latina y el mayor protagonismo mostrados en los conflictos internacionales como son los casos de Siria y el Medio Oriente.

En cuanto a la tradicional autoridad en sus fronteras, el diferendo en la península coreana es de particular sensibilidad para China  al sumarse un componente nuclear y otras poderosas razones de carácter geopolítico, económicas e históricas.

Es cierto que en el campo del poderío militar y tecnológico Estados Unidos conserva sus principales ventajas y el mayor peligro radica en que, por el franco declive de su hegemonía mundial, lleve al mundo a una catástrofe irreparable.

Por su parte gigante asiático no ha dejado de modernizar su sistema de defensa y cuenta para ello con un fuerte aliado en la vecina Rusia, con la que hoy exhibe unas relaciones consolidadas, de importante beneficio mutuo y parece poco creíble que se puedan comparar los posibles consecuencias de la escalada militar que Estados Unidos esta imponiendo en la región  con lo ocurrido en la URSS, solo si tenemos en cuanta el actual posicionamiento del país asiático en la economía mundial y su dinámica de desarrollo durante las dos últimas décadas muy distantes de las condiciones en que los soviéticos hicieron frente tal provocación.

Grandes son los retos que deberán enfrentar los nuevos dirigentes y el pueblo chino con su probada sabiduría en esta  etapa.

 
 

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Una respuesta a “La economía de China y la geopolítica de EE.UU. en Asia

  1. Gold Price

    26/06/2013 at 3:14 AM

    Sin embargo, algunos no creen que la UE alcance el estatus de superpotencia. “La UE no es y nunca será una superpotencia”, según el ex secretario de Estado del Reino Unido para Asuntos Exteriores y del Commonwealth, David Miliband. A falta de una política exterior unificada y con la incapacidad de proyectar poder militar en todo el mundo, la UE carece de la sustancia de las superpotencias, que por definición tienen. Poder enviar militares [y] tener la capacidad para llegar rápidamente a cualquier lugar con las tropas, con las que así se pueda imponer la voluntad.

     

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