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Santa Clara: Milicias Estudiantiles Revolucionarias (MER) de 1959 a 1961

09 Abr

El presente trabajo es la primera parte de la conferencia titulada El papel de las Milicias Estudiantiles (MER) de Santa Clara, brindada por el ingeniero Nelson Montiel Benítez, el pasado 23 de marzo, en el X Taller Internacional Problemas teóricos y prácticos de la Historia Regional y Local, organizado por el Instituto de Historia de Cuba.

Santa Clara: Milicias Estudiantiles Revolucionarias (MER) de 1959 a 1961

Por Nelson Montiel Benítez

Capitán Osvaldo Herrera González, ayudante del jefe de la Columna 2, Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán

Capitán Osvaldo Herrera González, ayudante del jefe de la Columna 2, Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán. Foto cortesía: Raúl Sarmiento

Desde el momento mismo del triunfo revolucionario de enero de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro definió que ese había sido solo la victoria de la lucha insurreccional, a lo que sobrevendría una guerra mucho más larga y difícil para lograr mantener el poder revolucionario y que ello solo sería posible depositando el poder en manos del pueblo, las armas en manos del pueblo.

Es así que surgen las Milicias Nacionales Revolucionarias, presentes todos los sectores poblacionales, sin distinción de edad, raza, sexo, procedencia social; involucrando al pueblo en la defensa de la Revolución, de sus propios intereses.

Era una imperiosa necesidad ante las manifestaciones contrarrevolucionarias que se hicieron presentes por elementos desafectos, procedentes en su mayoría de la pequeña y gran burguesía, alentada y financiada por el Gobierno de los Estados Unidos así como alguna minoría de las capas humildes confundidas por influencias ajenas a su procedencia de clase.

En octubre de 1959, el Comandante Camilo Cienfuegos  , de paso hacia la provincia de Camagüey, sostuvo un encuentro que devino histórico, con un grupo de dirigentes estudiantiles villaclareños encabezados por Rodolfo de las Casas Pérez (Casitas) -destacado líder estudiantil villaclareño de reconocida trayectoria revolucionaria en la lucha clandestina y en la Sierra Maestra, donde formó parte de la Columna Uno, dirigida por el Comandante en Jefe- y en la cual participaron también José A. García Bertrand (El Curita), luchador revolucionario y presidente de la Asociación de Alumnos del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, Eugenio Urdambidelus López, estudiante de la Escuela de Ciencias Comerciales y vicepresidente de la Federación Estudiantil Universitaria Central (FEUC), que renunció a las comodidades que le proporcionaba la fortuna familiar para entregarse en pleno a la causa revolucionaria, así como Enrique Villardefrancos Huelgos (Cosío), militante del Movimiento 26 de Julio en Santa Clara, durante la clandestinidad y desde entonces vinculado a El Curita.

En esa reunión el Comandante Cienfuegos dio su aprobación a la propuesta que le presentara García Bertrand para la creación de las Milicias Estudiantiles Revolucionarias (MER), en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, proponiendo a su vez que llevaran por nombre Milicias Estudiantiles Osvaldo Herrera, en honor al heroico Capitán rebelde de su tropa, destacado dirigente estudiantil en el centro docente, preso mientras cumplía una arriesgada misión de su columna y, tras ser salvajemente torturado, prefirió privarse de la vida antes de cometer una delación.

Nacen así las MER, dirigidas por El Curita, inicialmente compuestas por estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, que contribuyeron sobremanera a la consolidación de la firme posición del estudiantado revolucionario villaclareño, ahora con las armas en la mano y a la cual se integraron también estudiantes de otros centros estudiantiles y jóvenes revolucionarios del territorio.

Comienzan las MER organizando sus estructuras, primero los pelotones, luego compañías, para de manera sistemática recibir, con el apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias destacadas en el Regimiento Leoncio Vidal, de Santa Clara, la preparación militar elemental, que consistió en el manejo de las armas, ejercicios de infantería, tiro, guardias para cuidar importantes objetivos socio-económicos, etc. Todo ello contribuyó a comenzar a foguear la disciplina de aquellos jóvenes estudiantes constituyéndola además, en una organización lista para el enfrentamiento directo con el enemigo y frenar en seco sus intenciones de detener y destruir el joven proceso revolucionario.

En la primera etapa las milicias estudiantiles vistieron diferentes uniformes teniendo como base el pantalón verde olivo e indistintamente camisa verde olivo o blanca, pulóver blanco; colocando en el brazo izquierdo un monograma bordado con las siglas MER.

Al igual que en el Instituto de Segunda Enseñanza, en la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas (UCLV) se constituyeron las milicias estudiantiles, que adoptaron el nombre de Ramón Pando Ferrer, sobresaliente joven revolucionario que había sido también un reconocido dirigente estudiantil en la casa de altos estudios, capturado por las fuerzas de la tiranía en las montañas del Escambray y asesinado.

Este primer destacamento de las milicias universitarias estuvo bajo la dirección del compañero Rosendo Moreno, joven estudiante del centro muy enérgico en su acción revolucionaria, y fue integrado por un reducido número de simpatizantes de la Revolución, en el confuso ambiente de aquella etapa, mereciendo destacarse el papel desempeñado (entre otros),  por estudiantes como Eugenio Urdambidelus, Berto Ortega, Manuel Peláez, Francisco Padrón, Olga Caballero, Rafael Jordán, Eduardo Rodríguez López, Jesús Guzmán Pozo, Antonio Rodríguez Palacios, Pedro Hernández Soto, Manuel Ruiz González, José Abreu, Rogelio García Vila, María Adela Jiménez; los trabajadores Rubén Murieda Solano y Adalberto Valdés Casamayor; y los profesores Ramiro Mas Martín, José Noriega y Silvio de la Torre Grovas, quien más tarde fuera destacado Rector de la Universidad Central.

Por esa etapa había sido designado por el Comandante Ernesto Ché Guevara, como jefe de las Milicias Nacionales Revolucionarias en la provincia de Las Villas, el entonces Capitán Armando Choy Rodríguez, quien había sido un activo líder estudiantil, destacado luchador clandestino y luego combatiente del Ejército Rebelde en las montañas del Escambray.

En ese período comenzaron a desarrollarse actividades tendientes a fortalecer el carácter patriótico en las milicias estudiantiles. En ocasión de celebrarse en Las Mercedes, antigua provincia de Oriente, el 26 de Julio de 1960, sétimo aniversario del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Casitas, el Capitán Choy, El Curita y otros dirigentes estudiantiles villaclareños, organizaron la participación de las MER y las Milicias Universitarias Ramón Pando Ferrer en tal concentración, haciéndose el viaje por tren hasta el Central Estrada Palma donde se descarriló, cubriendo todos el camino restante hasta el lugar de la concentración, a pié. Una vez concluido el acto hicimos una larga caminata a la Sierra Maestra, a escenarios históricos de la lucha guerrillera comandada por Fidel.

Al regreso, fue organizado un recorrido por los campamentos que sirvieron de base a los combatientes que, comandados por el Comandante Camilo Cienfuegos, desarrollaron la exitosa campaña guerrillera por el norte villareño. Ello dejó una profunda huella en la formación patriótico-revolucionaria en los integrantes de la columna estudiantil.

En 1960, la UCLV fue escenario de una seria confrontación política entre las fuerzas pequeño-burguesas y la creciente y pujante fuerza revolucionaria.

La reacción, orientada y financiada por el Gobierno imperialista de los Estados Unidos quiso aprovechar la huida hacia Miami del doctor Oliver Labra, Rector del centro y el fusilamiento del traidor Porfirio Ramírez, Capitán del Ejército Rebelde y presidente de la FEUC, quien se alzó en las montañas del Escambray e integró un destacamento armado en contra de la Revolución, que en vano pretendió consolidar una base de apoyo en el recinto universitario.

Fue, sin dudas, un momento de definiciones donde las fuerzas revolucionarias, con sus milicias estudiantiles al frente, salieron fortalecidas, expansionándose, dando lugar a la creación del Batallón Universitario 316, siendo nombrado jefe del mismo el compañero Urdambidelus, quien también había asumido la presidencia de la FEUC.

En diciembre de 1960, cuando el cambio de presidentes norteamericanos (de Dwight  Eisenhower a John F. Kennedy), el joven gobierno revolucionario movilizó al pueblo como clara advertencia del potencial defensivo con que contaba la Revolución.

En el Club Deportivo de Santa Clara, bajo el mando del Capitán Armando Choy Rodríguez, se concentraron miembros de las Milicias Nacionales Revolucionarias y, como parte de ellas, los estudiantes integrantes de las MER y de la Milicia Universitaria.

En abril de 1961, cuando el ataque mercenario por Playa Girón las Milicias Estudiantiles jugaron un prominente papel en la detención y custodia de componentes la quinta columna contrarrevolucionaria, posible potencial de apoyo a la fuerza mercenaria. Las MER se concentraron en dos cuarteles de operación, uno en el Instituto de Segunda Enseñanza y otro en el antiguo Santa Clara Tennis Club.

Los elementos considerados como posible apoyo a la fuerza invasora fueron detenidos y trasladados al estadio deportivo (SEDER) de la Universidad Central, que fue el vivac principal, quedando allí bajo la custodia de los milicianos universitarios miembros del Batallón 316.

Esta operación conjunta contó con la activa participación de Casitas, El Curita, Fernando Sordo, Enrique Villardefrancos, Eugenio Urdambidelus, Rafael Jordán y otros destacados revolucionarios villaclareños y significó un factor de soporte decisivo a los Órganos de la Seguridad del Estado.

Luego de la derrota mercenaria en Playa Girón, acude a la Universidad Central de Las Villas, un numeroso contingente de alrededor de 500 jóvenes estudiantes, muchos de los cuales habían sido fundadores de las MER en el Instituto de Segunda Enseñanza y que habían sido seleccionados tras rigurosos exámenes de conocimientos y cociente de inteligencia, para integrar un curso de nivelación e inaugurar el Plan de Becas, en respuesta al planteamiento que hiciera el Comandante Ernesto Ché Guevara de vestir a la Universidad de negro, de mulato, de hijos de obreros y campesinos, y con ello romper el esquema que había hecho de los estudios superiores, un privilegio de la pequeña burguesía villareña y el sueño de la potencia imperialista norteamericana –tras el triunfo popular de enero- de crear allí un foco de resistencia en contra de la Revolución.

Con la llegada de los becarios se fortalece el Batallón Universitario de Infantería 316, que crece hasta cuatro compañías masculinas y una femenina.

Trabajos relacionados:

Agustín Gómez Lubián y Julio Pino Machado

 
1 comentario

Publicado por en 09/04/2013 en Cuba, Historia, Política, Revolución

 

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Una respuesta a “Santa Clara: Milicias Estudiantiles Revolucionarias (MER) de 1959 a 1961

  1. José Pablo

    09/04/2013 at 1:38 PM

    Bravo por Nelson, buen trabajo, que siga dándonos memorias para contribuir a nuestro conocimiento de aquellas gestas.

     

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