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Hay ladrillos en Las Tunas… y más baratos

25 Mar
Fabricación artesanal de ladrillos

Fabricación artesanal de ladrillos. Foto tomada de Cubadebate

Regresaba la otra tarde del Oncológico, tras imponerme el sétimo suero (solo me faltan tres para terminar este ciclo), cuando decidí saludar amigos y vecinos, en las dos mesas de dominó que se arman cada mediodía junto a las puertas del mercado del edificio donde vivo.

Me sumergí en esa pura estampa criolla seguro de que vendría alguna pregunta al menos sobre un asunto de actualidad: el proceso eleccionario en Venezuela, la situación en Siria e Irán (en fin en el Medio Oriente) o en la península de Corea. Valoré también que quizá me pidieran evaluaciones acerca de la situación económica de Cuba o la figura de Miguel Díaz Canel, nuevo vice presidente primero del Consejo de Estado.

Cuál no mi sorpresa cuando me espetaron casi sin dejarme llegar: Periodista, ¿Usted a leído en la segunda página del periódico Granma del miércoles 20, la información relacionada con la producción de ladrillos en Tunas? ¿Cómo es que los particulares hacen más ladrillos y más baratos que el gran complejo estatal?

La duda no me sorprendió. Durante mi estancia en la sala de espera de Quimioterapia  ambulatoria del citado centro hospitalario, y gasté un CUP  , en comprar a un revendedor ambulante un ejemplar de ese diario.

La recordé de inmediato. Era cierto, aparecía firmada por el magnífico profesional y mejor amigo Pastor Batista Valdés, en cabeza de plana, a la derecha, con foto al final, y en cuanto la leí, me asaltó esa incertidumbre.

A Pastor lo conocí aquí en La Habana, a través del hoy reconocido periodista y cronista José Antonio Fulgueira, cuando casi recién graduados, a mediados de la década de los años 80, en unión de otros jóvenes se preparaba para ir a cumplir misión en Angola, en funciones de corresponsales de guerra. Recién lo vi el pasado año, cuando asistí en nombre de la delegación de base de Bohemia,  a las festividades de su natal provincia de Las Tunas por ser ganadora absoluta en la emulación de 2011, de la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC. Su atención fue tan cariñosa y respetuosa como siempre.

Sin darle vueltas al asunto contesté a mis compañeros, con rapidez, que tenía igual perplejidad y no la respuesta, pero la averiguaría; y tras saludar a todos me concentré en desarrollo de la data que casi llegaba a su final.

De inmediato subí a la casa y consulté por teléfono a un gran conocido que en su vida profesional –como primer paso en la dirección de centros productores de materiales la construcción-, administró un tejar (N. de la R. Fábrica de materiales de la construcción a partir de barro cocido tales como ladrillos de diferentes tamaños y formas, tejas, racillas y tuberías de diferentes diámetros, entre otros),  ubicado allá por las estribaciones del macizo montañoso del Escambray villaclareño.

No podía demorar en encontrar una respuesta y darla a los “dominoseros”. De seguro algunos jodedores esperarían la rapidez y fiabilidad de mi respuesta y, de no cumplir sus expectativas, darme cuero durante largo tiempo.

Mi fraterno me contestó al instante y preciso: Mira Pedro, no he leído la información pero ante todo puedo decirte, con plena conciencia, que ese es un territorio con muy larga experiencia en la producción artesanal de ladrillos, allí sin dar una patada aparecen productores de tales elementos, son familias enteras en el giro y las tecnologías se pasan de padres a hijos; además son abundantes los yacimientos de barro y  caolín.

Y continuó: son tantos, que el volumen que aportan es considerable y más barata su producción porque no necesitan usar energía eléctrica para amasar y secar esas exiguas cantidades de productos intermedios, utilizan la animal y, en algunas instalaciones, hasta la humana.

También habría que ver cuantas excepciones disfrutan en los pagos de insumos e impuestos. Y se extendió: aseguran, no me consta, que en múltiples ocasiones sus productos no tiene la calidad necesaria para construcciones duraderas ni con seguridad ilimitada para las vidas humanas y los bienes de la sociedad. Es bueno que sepas que no tienen laboratorios para medir los parámetros imprescindibles de la producción terminadas y solo disponen de sus apreciaciones, puramente subjetivas.

Fue todo lo que me dijo, pienso que suficiente. No pocos de esos elementos aparecen también en la información de Granma. Por supuesto, de inmediato bajé y por encima de los gritos de las discusiones se los hice saber todo.

Quedé bien. Y su usted amigo internauta no lo conocía ahora lo sabe. El título mío es pura coña. Y si no ha leído el trabajo de Pastor Batista, búsquelo desde las siguientes líneas y hágalo, está interesante.

Trabajo relacionado:

Hay ladrillos en Las Tunas

 
 

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