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El béisbol en Cuba y sus verdades de Perogrullo

14 Dic
Víctor Mesa y Jorge Fuentes

Víctor Mesa y Jorge Fuentes encabezan el colectivo de dirección que trabaja por modernizar concepciones, pensamientos y técnicas, en el equipo Cuba

Cada fenómeno y gestión en la sociedad debe ser analizado en el contexto en que se desarrolla. Y también es así en el béisbol, las realidades no pueden desconocerse. No obstante muchos, cegados por su fanatismo, su hipercriticismo o su desconocimiento de la realidad, pretenden peldaños que no podemos alcanzar.

La Revolución se hace, entre otros objetivos principales, para propiciar el desarrollo social, que incluye lo económico, político, cultural y deportivo, salud y muchos otros más. Por tanto a todos los territorios le corresponde, en igualdad de condiciones y en la medida de las posibilidades, la facilitación del acceso a cada uno de tales valores del bienestar humano, físico y espiritual.

El fenómeno del beisbol en Cuba no es tan solo deportivo, en el puro sentido de la palabra, es para nosotros también cultural, de orgullo nacional y territorial.

Un relevante dirigente político villareño me dijo en una ocasión: “Cuando el equipo de pelota gana una noche, al otro día veo como la producción sube”.  Si el equipo nacional no queda en primer lugar en cualquier torneo internacional, la gente en la calle anda callada y con la cabeza baja.

Por el contrario, si triunfamos, a cualquier hora del día y de la noche y en cualquier zona del país, el clamor es ensordecedor. Y es que el beisbol es deporte pero por encima de todo espectáculo. Se acerca mucho a los eventos militares: el triunfador es recibido como héroe; el perdedor… pobre del perdedor, es criticado sin piedad.

No hay mayor estímulo para cada uno de los cubanos, en cualquier ocupación vinculada a la fiesta beisbolera, que recibir el reconocimiento de su pueblo.  Eso marca el gran compromiso de directivos, atletas, entrenadores, analistas, comentaristas, periodistas.

Si bien es cierto que debe actualizarse la estrategia, táctica y técnica de los responsables de ejecutarla, también debemos hacerlo todos, incluidos quienes la siguen – aficionados y fanáticos- y comentan.

Todos tenemos que estudiar más los avances, vengan de donde vengan. Y esto es válido para cada aspecto del beisbol. Da pena que todavía usemos estrategias de cuando se usaba el bate de aluminio, o que no exista entre los bateadores -con varias series nacionales jugadas- disciplina en el home plate para discriminar lanzamientos así como que no sepan utilizar técnicas de sacrificio por el bien de su colectivo; o que lanzadores tiren unos tras otros lanzamientos malos y también que un pitcher sea mantenido en el box hasta explotar ruidosamente.

Los colectivos de dirección tienen que usar más las nuevas estadísticas (Ver entrevista a Víctor Mesa al frente del equipo de Matanzas). Más exactas, precisas y muy útiles, siempre complementarias de las existentes. Los jugadres a la ofensiva deben aprender a ajustarse a las cualidades del lanzador contrario, a la situación del inning o del encuentro. Los tiradores, por su parte, están obligados a lograr más el “abrir” arriba de sus sempiternos adversarios en cada turno al bate y lograr el a menudo difícil tercer strike.

Día tras día oigo y veo usar solo estadísticas -superadas ya por la modernidad- para emitir juicios, criterios y valorar desempeños. Juzgar a los bateadores con los mismos indicadores de bateo, sin tener en cuenta responsabilidad en la ofensiva de su equipo, sin  reconocer bases por bolas recibidas, bases adelantadas en los juegos, y por tanto de su quehacer integral en la ofensiva, es inconcebible.

Lo mismo es aplicable a la defensa. Uno de los principios básicos del juego es que el player debe participar en la producción de anotaciones para su equipo e impedir las del contrario. La victoria solo se logra cuando usted anota más que el contrario.

Enjuiciar un lanzador sin tener en cuenta su efectividad en lanzamientos buenos y malos o promedio de jugadores contrarios embasados por inning, o el cumplimiento de su función principal como abridor o relevista o cerrador, es sorprendente hoy.

He visto alabar a un relevista con bajo promedio de carreras limpias pero incapaz de mantener cerradas ventajas, o un empate, al ser bateado con hombres en posición anotadora, embasados por el lanzador o lanzadores anteriores, a quien o quienes se le carga la o las carreras anotadas y por tanto la derrota.

Todos estos buenos atributos –aún sin tener las avanzadas estadísticas que hoy ofrece la llamada Sabermetrics /– formaron parte del beisbol que un día jugamos en nuestro caimán verde. Urge recuperarlos, ponernos al día. Ahora pensamiento, entrenamiento, tácticas y técnicas empiezan a rescatarse por el equipo que nos representará en el Clásico Mundial y algo se puede ver en los colectivos de la Serie Nacional.

Es un camino largo pero que debemos recorrer de prisa, para llegar pronto hasta las ligas infantiles. Lo cierto es que el deporte que nos ocupa es reitero, un espectáculo que vale de acuerdo a la calidad de la liga doméstica que lo sostiene.

¿Son o no verdades de Perogrullo para nuestro béisbol?

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2 comentarios

Publicado por en 14/12/2012 en Béisbol, Cuba, Deporte, Revolución, Salud, Sociedad

 

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2 Respuestas a “El béisbol en Cuba y sus verdades de Perogrullo

  1. Eduardo Cruz

    19/12/2012 at 3:29 PM

    Pedro
    Muy bueno, siempre destacas aristas no tratadas en cualquier tema. Pienso que lo primero que tienen que hacer nustros jugadores es “estar en el juego” y estar menos para el show mediático.
    Hay incotables errores mentales que cuestan juegos y no se contabilizan, como tirar a donde no es, sorprender en base a un correodor,, desaprovechar la oprtunidad de out más cercana, ser sorprendido por un toque de bolas etc etc. La verdad es que tenemos una generación de peloteros que no sienten por la pelota lo que sentían sus antecesores.
    Un excenter field de los Azucareros me contaba hace tiempo que cuando ellos perdían un juego no querían ni que la gente los viera, no querían ni salir del estadio, no iban a fiestas pero me comentaba que hoy en día un equipo pierde un juego y de ahí mismo salen a bailar y fiestar como si hubieran ganado el Clásico.
    Por todo eso es que no se esfuerzan, no estudian, no se superan, lo de la mayoría es hacer el equipo Cuba y basta, entonces cuando llegan al equipo grande tienen todas esas fallas que ni Víctor Mesa ni Jorge Fuentes pueden resolver pues ya son hábitos enraizados que vienen desde épocas temprana.
    Hay muchos otros temas, pero otros compañeros con más preparación y conocieminto pueden hacer sus aportes.
    Eduardo Cruz

     
    • hdezsoto

      19/12/2012 at 7:00 PM

      Gracias Eduardito, entiendo muy buenas esas opinones, conincido con ellas, enriquecen el contenido de lo publicado.
      Saludos y feliz año nuevo a tí y tu familia, al igual que para todos los lectores (y los que no lo son).
      Un abrazo, gran amigo,
      Pedro

       

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