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Adiós al Chino Ching

21 Nov

No había terminado el segundo timbrazo y ya contestaba con mi acostumbrado: ¿Diga? Cuando aquella voz, desde el otro lado de la línea, pronunció tan solo la primera sílaba de mi nombre, la reconocí y adiviné lo ocurrido. La llamada, aunque esperada, no dejó de sorprenderme. Y entonces comenzó un dolor sordo, profundo, de inconformidad con las inconsecuencias de la vida.

Lourdes, la hija, me habló bastante fuerte, más de lo que yo esperaba para tan difícil instante. Fue corta, concisa: “Pedro, mi papá falleció”. Se me fue un ¡Cojones, coño! y no le pedí disculpas por el irrespeto y palabrota. Tan solo pude balbucear muy rápido, a continuación, como si eso tuviera mucha importancia: ¿A qué hora fue? Me respondió algo insegura: “Como a la una y media”. Enmudecí. Entonces, de inmediato, ella colgó. Eran las tres y media de la madrugada del domingo 20 de noviembre.

Después todo fue un pensar y repensar sobre Rafael Ching Fuentes, el fraterno chino Ching, mientras, avisaba por teléfono a un grupo de compañeros, (amigos todos de hace cerca de 50 años), pasaba correos con la noticia a otros en Angola y Viet Nam, despertaba a mi familia, y nos alistábamos para ir hacia la funeraria.

Desde entonces hasta ahora ha sido una idea obsesionante el hacer un balance de su vida, recordar anécdotas vividas en común, u otras narradas por él o terceros. Pues si no es así, ¿con la muerte se esfuma la amistad?

Y por mi mente comenzaron a rodar imágenes sobre nuestra comunión revolucionaria en las filas de la Juventud comunista en la Universidad Central de Las Villas; las vivencias como vecinos-íntimos-amigos en el reparto Las Antillas, frente al alto centro de estudios; las celebraciones por los cumpleaños de nuestros respectivos hijos, o cualquier otro motivo; las diabluras o chistes de la época; el reencuentro fraternal en la Capital, en los días ya lejanos de 1984.

Siempre me asombró su capacidad de trabajo y los consecuentes buenos resultados que obtenía. Delegado del DESA  en la antigua provincia de Las Villas, delegado del MICONS en la antigua provincia de La Habana; jefe de inversiones en el Ministerio del Azúcar; y creador de la Comercializadora Escambray, una de las empresas de mayor eficiencia y capacidad de desarrollo que he conocido.

Ahí, en ese último empeño, llegó Ching con toda su experiencia, talento, capacidad de creación, humildad y humanidad.  Porque a excepcionales cualidades como organizador, disciplinador y educador, unía ese don de todo legítimo líder, de sentir como propio el problema de cada uno de sus ayudantes. Y por tanto no quedaba tan solo en el marco de la preocupación, se empeñaba, en la medida de sus posibilidades, en ayudarle a resolverlo.

Fundó una maravillosa familia, amó mucho, primero, a Julia, su esposa; después, abrigó con el mismo cariño a su única hija; y por último, el nacimiento de los nietos Rafael Luis y Lourdita, le permitió desbordarles en ternura. Fue  esposo, padre y abuelo; austero, siempre recto consigo mismo, siempre consejero, siempre exigente y siempre sensible.

Resistió con ejemplar estoicismo y total optimismo cinco operaciones quirúrgicas, en cerca de 23 meses, tres de ellas tan importantes y riesgosas como el implante de un by-pass en una porción de la aorta, la segunda, la sustitución de esa arteria desde la salida del corazón hasta la pierna derecha y, por último, la amputación de esa extremidad. Nunca se desentendió del trabajo, siempre pensaba y hablaba de nuevos proyectos.

Los nietos esperaban en casa al mejor repasador de asignaturas de la familia. Ya aprendía, con decisión, a manejar las muletas y la silla de ruedas. Pero de esta última intervención nunca obtuvo el alta médica.  Su corazón no resistió tantos coágulos en su deteriorado sistema vascular e infartó. Durante casi veinte y cuatro horas muchos, muchísimos familiares, compañeros de trabajo, de estudio, vecinos y amigos en general, le brindamos con el adiós el reconocimiento que pudimos. Estoy seguro que no alcanzamos todo el que merecía.

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12 comentarios

Publicado por en 21/11/2011 en Cuba, Familia, Salud

 

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12 Respuestas a “Adiós al Chino Ching

  1. vlado

    26/11/2011 at 12:40 AM

    Pedro , mi mas sentido pesame a su familia , lei el articulo relacionado a las operaciones en cuestion , con asombro y admiración y lamentablemente hoy vuelve por su luto. Fuerza a sus cercanos.Sl2

     
    • hdezsoto

      27/11/2011 at 3:38 PM

      Gracias Vlado. Haré llegar tu pésame. Mañana pondré un post relacionado con tu petición.Un abrazo,
      Pedro

       
  2. carlos gutierrez

    26/11/2011 at 1:03 AM

    pedro;yo tambien dije cojones al saber la noticia pues no lo reconoci en esa foto ;lo recordaba delgado y agitado como cuando lo conoci en la universidad, ahora vivo en marsella y si me ves no me reconocerias pues era flaco y ahora estoy un poco gordito, tu tambien eras flaco solo por tu n ombre y apellidos te reconoci, me llamo carlos gutierrez y estudie en la escuela de letras en y es alli donde nos conocimos, espero qe esten bien y siento mucho la muere del chino chin;un abrazo desde francia carlos gutierrez

     
    • hdezsoto

      27/11/2011 at 3:50 PM

      Carlos:
      Al Chino, al final de la vida, lo distinguían dos reconocimientos principales por su comportamiento, respeto y cariño, por parte de familiares, amigos y compañeros. Fue buen padre, buen abuelo, buen hijo, buen hermano, buen amigo y buen trabajador. Agradezco tu sentimiento y lo haré llegar a sus familiares. Localízame por Fb.
      Un abrazo,
      Pedro

       
  3. Carlos Arias

    06/12/2011 at 2:52 PM

    Hola Pedro, la verdad me he quedado muy mal con la noticia, yo lo quería como un Padre, como tu lo mencionaste fue un hombre integro y aprendi mucho de el y de su familia. Fui su Yerno, y el mas querido, ahorita desde Bolivia le doy mi pesame a toda la familia. Que dios lo tenga en su gloria.
    Carlos Arias

     
    • hdezsoto

      06/12/2011 at 3:18 PM

      Muy buena persona, Carlos. Un honmbre serio. Buen amigo, por eso duele tanto tan temprena pérdida…

       
  4. Raquel Ching Fuentes

    27/12/2011 at 1:12 PM

    Pedro:
    Por Lourdes supe de esta página y realmente no tuve valor antes para abrirla, pues ímaginaba las frases de cariño y el reconocimiento hacia mi hermano, y esto entristece, pues aún tenía mucho para dar, a la Revolución y a la familia que tanto amó, estaba en plenas facultades, siempre dispuesto a trabajar, a ser útil, por eso estaba orgullosa de ser su hermana.
    Te agradezco a ti y a los otros compañeros por este gesto, y otros, que son muestra de la amistad que tanto los unió.
    UN abrazo Raquel.

     
    • hdezsoto

      27/12/2011 at 3:09 PM

      Raquel: ¿Qué decirte? No sé. Solo quiero que sepas que el escrito salió de un tirón, inmediatamente después que lo dejamos en el cementerio. Mira, me faltó poner las relaciones con sus hermanos; al nieto queridísimo le puso Rafael Luis (su nombre y el del hermano fallecido que tanto quiso). Los concocí a ambos. En ustedes la calidad humana es algo genético. Te lo confieso, el trabajo lo hice llorando y ahora, recordándolo, se me humedecen los ojos.
      Un beso,
      Pedro

       
  5. Santiago Ulloa Lopez

    02/06/2012 at 5:25 AM

    No tenia conocimiento de este sitio o blog, pero al igua que muchos aca, siento el deber, este breve recuento lo publique en mi facebook, cdo me dieron la noticia el 20 de noviembre del 2011:

    “Hoy en realidad, despues de la noticia que me acaban de dar, extremadamente triste, murio un amigo, un maestro, alguien que me enseño, formo e inculco valores humanos, empresariales y sociales, alguien que me ayudo a mi formación, que me entrego la confianza en que podia, y tambien podia hacer mucho mas, en realidad un hombre en toda la extensión de la palabra. A su familia, en especial a su hija Lourde y Esposa, mis mas dolidas y sinceras condolencias para mi amigo RAFAEL CHING FUENTES, QPD”

     
  6. Iran Yhanes Caraballo

    12/10/2013 at 3:34 PM

    Nunca olvidaré la primera vez que lo vi, había escuchado tanto de él, su fama le precedía ante mi experiencia; entré por la puerta con mi Jefe y me saludó y me sentó al lado de él como si fuera un compañero de toda su vida y me mostró como seguía los inventarios a través de las páginas y aplicaciones de los sistemas de escambray.Con la derecha atendía la computadora, con la izquierda el teléfono inalámbrico de la oficina y cada 20 seg soltaba el mouse y atendía el celular. Una máquina de trabajo que atendía todos los “líos” que surgían y las tareas de abastecimiento que cada vez eran más. Todo esto sin dejar de explicarnos al mismo tiempo de como sería la entrada de ETC Varadero a Escambray.
    Este hecho fue una pérdida irreparable, los que llevábamos poco tiempo en la empresa lo sentimos, los que llevaban mucho no alcanzaron consuelo. Coincido con el amigo Santiago Ulloa, murió un maestro!

     
  7. Alexander Moreno

    15/03/2016 at 8:01 PM

    Conocí mucho al “Chino” Ching. Una excelente persona. Junto a Julia, a Lourdes y a toda su gente amada, conformaba este cubano de oro, una bella familia. Lo recordaré siempre con cariño (desde Venezuela).

     
    • hdezsoto

      16/03/2016 at 12:26 PM

      Esa familia es tal como señalas amigo Alexander. Haré llegar a Lourdes tus sentimientos.

       

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