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Moneda de cambio

19 jul


Si me lee a menudo sabrá de mi costumbre de pasar un momento cada día, tan solo un momento, por el mercado de los bajos de mi casa, al ir o regresar al trabajo u otro lugar.

Salía de allí el martes pasado y alcancé en la puerta a una encorvada viejecita, vecina. Siempre viste con pulcritud y corona sus níveos y cortos cabellos con una visera blanca, una media gorra para resistir mejor el fuerte sol de Cuba. La conozco de vista, no se su nombre, es simpática, educada y buena conversadora. Caminaba apoyada en su moderno bastón de aluminio (con cuatro patas terminales, cada uno con tacos de goma) y se disponía a bajar los tres escalones que nos separaban de la acera.

“Déjeme ayudarla”, le dije, tomándola por el brazo. “Se defenderme sola”, me contestó,  mirándome a los ojos y esbozando una sonrisa.  No obstante continué semisosteniéndola hasta finalizar el descenso.

“¿Sabe usted que edad tengo?”, me interrogó entonces con algo de orgullo, sin perder el mohín y mirándome con fijeza. “Algo pasada de los ochenta” respondí, rápido y cortés. ¡Ja, ja, ja! carcajeó para añadir con celeridad y convicción: ¡Noventa cumplidos y todavía me defiendo! Le confesé de inmediato, de corazón: ¡Ojalá yo pueda llegar a ellos!

¿Y cuántos aparento yo? le dije para continuar el coloquio por unos pasos en pareja. “Unos sesenta”, contestó. “Setenta y tres cumplidos” riposté. “Pues no los parece, aparenta sesenta”, reafirmó ella, sin perder el tono jovial. De inmediato empezó a buscar algo en su cartera, extrajo unos pedacitos de papel presillados por la parte superior, y me los ofreció al tiempo que me comentaba: “Son almanaques que hago a mano en mi tiempo libre, este es el último que me queda del 2012, los del 2013 no he podido comenzarlos pues se me acabó el papel”.

Aprecié aquella obra, hecha con dedicación y sobre todo amor, mucho amor. “¿Cuánto me cuesta?”, inquirí, dispuesto a pagarle aquello que de seguro era un ingreso importante para la señora. Un “…son para regalar, solo debe darme las gracias”,  me sorprendió y conmovió de inmediato.

“Muchas gracias. Quizá yo pueda conseguirle algunas hojas” dije en franca desventaja, ya algo tartamudo; y continuó “mayoreando” ella: “Y cuánto me cobrará usted a mí? ¿Es muy caro?”

Entonces me recuperé y finalicé arriba en aquel “rapid trance” que me iluminó aún más la mañana: “Mire, le propongo algo, usemos usted y yo siempre la misma moneda de cambio, solo démonos las gracias”.

Y nos separamos muertos ambos de la risa. Ayer le llevé unas cuantas hojas a su apartamento. Por eso hoy me satisface tanto escribir estas líneas…

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10 comentarios

Publicado por en 19/07/2012 en Amistad, Cuba, cultura, Revolución, Sociedad

 

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10 Respuestas a “Moneda de cambio

  1. SONIA

    19/07/2012 at 5:04 PM

    hermoso relato… sobre todo por la dignidad del Pueblo Cubano mis respeto a esos “viejos” con mucho cariño, que nos muestran que el trabajo, la solidaridad y la valoracion del ser humano es parte de ser revolucionario… siempre han sido y seguiran siendo un ejemplo, de lo que muchos no entienden que es Vivir… me logro imaginar la sonrisa de esa compañera a sus noventa años… no tiene precio… un abrazo al pueblo cubano..

     
    • hdezsoto

      21/07/2012 at 4:18 PM

      Gracias Sonia, muy atenta, se puede, claro que se puede vivir con más felicidad que penurias. Luchemos por eso.

       
  2. Mario A. Ramírez S.

    19/07/2012 at 9:31 PM

    Buenas tardes Pedro. Me encanta que de lo cotidiano como son las relaciones interpersonales hagas momentos tan gratos. Saludos a tú vecina y Dios los bendiga.

     
    • hdezsoto

      21/07/2012 at 4:17 PM

      Gracias Mario, así será.

       
  3. José P.

    19/07/2012 at 10:06 PM

    Está lindo el reportaje, te quedó bien… y hermano, felicidades por lo jovencito que estás. Da satisfacción encontrar personas así, que nos dan la certeza que siempre habrán personas buenas y desinteresadas en cuestiones materiales.

     
    • hdezsoto

      21/07/2012 at 4:16 PM

      Sí J.P. es reconfortante encontrar gentes así, tan longevas y con esas ganas de vivir.

       
  4. Mario

    20/07/2012 at 10:03 AM

    En la lejanía y soledad del desierto me sacastes algunas lágrimas cabrón.Parece que estoy ya necesitando otras vacas en el CAIMÁn
    un abrazo

     
    • hdezsoto

      21/07/2012 at 4:15 PM

      Me alegra te haya gustado. No más cálido que el desierto pero te envío un abrazo de hermano. Cuba acaba de ganarle a USA en beisbol de Amsterdam y mañana discute el oro frente a Puerto Rico.

       
  5. Stoue Ahso

    20/07/2012 at 5:27 PM

    Si amigo Hernandez, ademas de ciudadano tiene usted filiación política.????

     
    • hdezsoto

      21/07/2012 at 4:09 PM

      Sí claro, ostento la condición de fundador del Partido Comunista de Cuba.

       

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