RSS

Martí en toda Cuba

17 may

Foto cortesía de Zulia Jiménez

Me dirigía a la consulta de  optometría, a un reconocimiento anual, habitual para quienes somos esclavos del uso de lentes graduados. Pensaba qué escribir en homenaje a José Martí, en ocasión del aniversario 117 de su caída en Dos Ríos, y todavía estaba impresionado por la lectura del trabajo publicado en Bohemia digital, Héroe y esculturas, del buen amigo, escritor y periodista,  Luis Toledo Sande.

Cuando entré al policlínico 19 de abril, en la calle Tulipán y Panorama, acá en el Vedado, reparé en una imponente cabeza del patriota que allí da la bienvenida. La obra es del escultor Andrés González y una foto del monumento ilumina esta información.

Mientras caminaba por los estrechos pasillos circunvalantes de la bien cuidada instalación, comencé a buscar en mi memoria el vínculo entre la proyección  martiana en cuanto a la salud y su ejercicio en la realidad cubana de hoy.

Dominado por estas inquietudes se hizo corta la espera para mi turno. Aunque calurosa la mañana, una leve brisa refrescaba el pequeño lugar. Por supuesto, como pasa siempre en los lugares más aristocráticos y las mejores familias, una señora de edad respetable –en turno anterior al mío- quiso poner delante de ella a una recién llegada. Resuelto el incidente, demasiado cotidiano por desgracia, me pasó a su consulta la doctora Yunaisi Sarasa. Noté enseguida el entorno limpio, agradable y climatizado pero lo más importante fue que comencé a ver con claridad la materialización del pensamiento martiano en nuestra cotidianidad.

Con dulzura notable Yunaisi indagó los datos de rigor y tras anotarlos en una hoja, trató, de modo infructuoso, ver los fondos de mis ojos. Me explicó en detalle la importancia de tal proceder y dada mis intenciones de trabajar tras recibir todas esas atenciones, dejó a mi elección dilatarme o no las pupilas tras el estudio de la refracción de ambos ojos.

La técnica Daimeris Santos procedió igual e hizo su trabajo con prontitud y atención. De ella obtuve las recetas para los espejuelos bifocales, necesarios en la vida cotidiana,  y los de distancia media para trabajar con más comodidad en la PC.

Regresé entonces a la consulta de la doctora Yunaisi  quien tras darme cómodo asiento, empezó a ponerme las gotas dilatadoras en ambas pupilas. Así pude asistir, de modo involuntario, a las consultas de cuatro personas de la tercera edad y un niño. Y ahí confirmé la primera apreciación.

A cada uno atendió con mucha delicadeza, empleando todo el tiempo necesario, repitiendo las aclaraciones hasta que cada individuo (o acompañante) comprendiera causas, efectos, valoraciones y medidas a tomar.

Tras hacerme el fondo de ojo le califiqué su actuación y pregunté qué motivos tenía para proceder de esa manera tan humana, tan profesional. Amigo lector, trataré de ser lo  más apegado a su respuesta. Díjome más o menos así: Tengo los mismos problemas de todos los cubanos, o quizá algunos más. Cada mañana debo salir de la casa, llevar a mi niña a la escuela –a cinco cuadras de mi casa- , desandar el camino, y después de tomar dos ómnibus, caminar diez cuadras para llegar aquí. Al regreso es lo mismo. Cuando llego tengo tareas hogareñas, ayudar a hacer deberes escolares y otras minucias. También tengo que luchar para dar de comer a los míos… ¡Y si todo eso  lo traigo al trabajo… imagínese! Aquí las personas que vienen son enfermas, deben encontrar tranquilidad, seguridad y remedio para sus males.

En medio de tal conversación comencé a recordar, no muy bien, unos versos de El Apóstol. Terminó la mañana y me fui a la casa –con las molestias visuales derivadas de la dilatación de ambas pupilas- para de allí, “bajo protesta” de mi señora, irme al trabajo.

En cuanto llegué los busqué y encontré en el abarcador artículo El pensamiento preventivista en José Martí, del doctor Dr. Gabriel José Toledo Curbelo y se los brindo a continuación:

Vino el médico amarillo
a darme su medicina,
con una mano cetrina
y la otra en el bolsillo…

Yo tengo allá en el rincón
a un médico que no manca
con una mano muy blanca
y otra mano al corazón…

Es la concepción martiana de la medicina que contrapone las diferencias entre el médico de una mano cetrina (dando a entender como desgano, indiferencia) y la segunda en el lugar donde atesora el dinero que cobra por su trabajo; y el otro, el medico que no manca (no quita, no arrebata), de mano pura (blanca) y la restante sobre  el corazón, donde radica la razón principal para su dedicación profesional para aliviar los sufrimientos y vencer la muerte.

Pensé entonces que hice bien en irme al trabajo y  así rendir un pequeñísimo homenaje personal al más grande de todos los cubanos. ¿No creen ustedes que obré con justicia ante tal pensamiento y ejemplo?

About these ads
 
1 Comentario

Publicado por en 17/05/2012 en Cuba, cultura, Revolución, Salud, Sociedad

 

Etiquetas: , , ,

Una respuesta a “Martí en toda Cuba

  1. lista de emails

    07/08/2012 at 11:26 PM

    valuable information for all. i will recommend my friends to read this for sure. regards. lista de emails <a href="http://www.casaemail.com.br&quot;

     

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 86 seguidores

%d personas les gusta esto: